martes 21 de febrero de 2012

El Ejido: ¿Un lugar para viejos?.


"El programa prevé actuar en ámbitos como el empleo, la sanidad, los servicios sociales, la vivienda, el voluntariado o el transporte".

21.02.12 - 01:47 El periódico Ideal de Almería.

ALMUDENA FERNÁNDEZ | EL EJIDO.

Por supuesto que El Ejido tiene un tremendo problema con sus mayores, ya que ninguno de ellos (vale, para que no me critiquen del rigor de un dato, un 5% del total) han nacido en dicha población, han sido niños jugando en sus calles o en sus campos. Es más, un tanto por ciento muy elevado, se enamoró, pelo la pava, se casó en dicha población. En resumidas cuentas, muy pocos tienen sus raíces en El Ejido.

El que escribe tiene entre sus recuerdos acompañar a su padre en un motocarro para vender tomates pesados con una romanilla, donde acudían la gente, al lado del edificio de la Alsina, que en muchos de los casos existía una especie de trueque de cambiar hortalizas por quesos.

Me decía mi primo Paco hablando del tema: Si difícil es mantener una conversación con cualquiera de nuestra edad que han nacido en La Alpujarra, imagina, mantener diálogo con los que nacieron en Camerún o en Marruecos, culturas totalmente distintas, obligadas a vivir juntas.

Existe, (que aún no he visto) una película con el título: No es país para viejos es una novela de 2005 escrita por el autor estadounidense Cormac McCarthy, aunque la temática de la película mencionada no se parezca en nada a lo cotidiano lo del vivir día a día en El Ejido o en cualquier pueblo del Poniente de Almería, al pronunciar dicha frase a cada uno de los beniner@s (no metería la pata si en vez de poner el nombre de mi pueblo pusiese el nombre de cualquier pueblo de La Alpujarra) que viven en dicha población, al pronunciar dicha frase, que El Ejido no es una población para viejos, soltarían una sonrisa y confirmarían que es una definición creada para ellos.

En dichas propuestas del ayuntamiento no está recogido: Se crearán en los puestos de trabajo suficientes guarderías para descargar a las abuelas del cuidado de sus nietos. O, no se dará permiso de obra a todas aquellas empresas que no tenga en sus instalaciones (donde la mano de obra femenina es mayoritaria) la guardería. Termino de continuar creando una frase donde relaciono guaderías-mujeres. No la borro, puesto que en estos momentos en dicha población es mayoritaria pensar o relacionar, guardería-mujeres que guardería-padres.

Menciono lo de las guarderías, ya que cada vez que hablo con mi prima Lola, me dice que está hasta el moño de tanto tiempo dedicado a criar a sus nietos ya que sus madres están trabajando (y la pueden llamar a las doce de la noche y volver a las ocho de la mañana), para que se quede al cuidado de sus nietos ya que su madre la han llamado a esas horas para envasar tomates.

En otra ocasión escribiré sobre: Los huertos terapéuticos para la tercera edad en El Ejido o en cualquier pueblo del poniente, ya que las propuestas que han salido de las cabezas pensantes del ayuntamiento son tan amplias y tan ambiguas que al final se queden en agua de borrajas.

lunes 13 de febrero de 2012

LA PENICILINA LLEGA A BENÍNAR

La llegada de la penicilina al pueblo los benineros la situamos entre la muerte del hijo de Moñico y la sanación de Pedro el de Emilia, bien por dicho antibiótico o la llegada de la imagen de la Virgen de Fátima en el coche de Pedro el de la rubia por la carretera de Darrícal, es de suponer procedente de Ugijar.

Si para la mejor memoria de Benínar, mi compadre Frasquito Rodríguez Romera, invocaba a Facundo por considerar que era la cabeza mejor amueblada de todos los del pueblo, de todos los tiempos, imaginen que Facundo dejo reflejado en su testamento que fuese Moñico su albacea cuando él faltase, el que repartiese la herencia entre sus hijas. Sin duda que para Facundo, Moñico superaba con creces el puesto que desempañaba dentro de la función pública.

Todos los benineros conocíamos a Moñico por ser el aguacil del pueblo. El que con trompetilla en mano, convocaba a todos los paisanos para que acudiesen a su presencia para que escuchasen en forma de cantinela (por orden del Sr. Alcalde, se hace saber, …,) lo que en cada momento decidía la corporación municipal.

Lo que identificaban los beniner@s de Mañico, es que era empleado municipal y que se le había muerto su único hijo, justo antes de marchase a la mili al parecer por culpa de un ataque miserere. Después los benineros supimos que dicha muerte pudo ser por culpa de la peritonitis. Cuando Moñico, su mujer, todos los vecinos (cuando en Benínar se llegaba a la impotencia, a perder la capacidad de tomar una decisión los vecinos te empujaban), el enfermo, todos, no podían aguantar más tiempo soportando tanto dolor. Al enfermo lo subieron en un mulo, lo llevaron a Berja, lo subieron en un coche hasta llegar al Hospital Civil de Almería. En Almería falleció y allí fue enterrado.

Hoy los tanatorios y las empresas funerarias forman parte de nuestro mundo pero hasta los años ochenta donde moría un beniner@ allí se enterraba.

Me decía mi abuela Mamanona que la mujer de Moñico como su hijo murió en sus brazos, no paró ni un momento, ni la más mínima ocasión por encontrase con la muerte, para estar con su hijo.

Puede que fuesen de la misma edad, por la misma fecha, el hijo mayor de Emilia Martín que estrenando juventud cae postrado en la cama, y nadie daba con la solución para que aquel joven volviese a las calles del pueblo con la vitalidad que tenían todos los jóvenes. Por aquella fecha aún no se había empezado a construir la vivienda que ocuparía Don Emilio Durán Mediavilla, el médico que conjuntamente con la Niña Carlota colocarían a Benínar en la alimentación, seguridad e higiene como estarían los españoles capitalinos a final de siglo XX.

Emilia Martín logra que llegase un médico con la penicilina suficiente para que su hijo sanase. Pero no fiándose Emilia que aquella medicación fuese tan milagrosa, se marchó a Granada compró la imagen de la Virgen de Fátima la mejor, la más grande que encontró, alquiló un transporte para dicha ocasión y se encargó que fuese todo un acontecimiento sin parangón la llegada de dicha imagen a Benínar. La Virgen de Fátima fue colocada en uno de los laterales de la iglesia, y el mes de las flores, el mes de mayo, fue dedicado a su culto, mientras que a San Roque solo se le hacía una novena.

Así que la penicilina llega a Benínar a la par que la imagen de la Virgen de Fátima, por ello, los benineros siempre que le ponen unas inyecciones de dicho antibiótico ponen en la cabecera de la cama una imagen de dicha virgen.

Es curioso pero en esa fecha se borra de las cabezas benineras todos los remedios naturales (cataplasmas, plantas medicinales, el que hasta entonces era el chamán) que habían pasado de generación en generación todos los siglos atrás y tan solo quedan como desinfectantes, la cal, el azufre, el zotal y el jabón casero cuyo uno de sus ingredientes es sosa caústica.

jueves 2 de febrero de 2012

LLEGAN LAS TECNOLOGIAS A BENÍNAR.

Mira que cuesta que llegue “lo que llamamos progreso” hasta La Alpujarra. Tomando como referencia el tren que se puso en funcionamiento por primera vez en el 1834 entre manchester y liverpool, que llegaría a España en el reinado de Isabel II, aun no ha llegado a La Alpujarra. ¿Se les ha pasado por la cabeza?. ¿Se habrán planteado los políticos salidos en las urnas en el año 2011 que el tren puede ser la solución para que llegue el progreso a la otra vertiente de Sierra Nevada la que corresponde a La Alpujarra?. La cara y la cruz. En una sierra, el llamado progreso se desarrollo a tope en una y la marginación en la otra. La otra, la cara sur, permanecio al margen desde siempre y como siempre de la otra, la rica la visitada.

El tema sale a colación al comprobar que visitar dicha zona aún las comunicaciones, la mayoría de los trazados de las carreteras corresponden a los trazados planteados en tiempos de Primo de Rivera, por decir una fecha aproximadamente. Que alguien me desmienta y le acompaño con un metro para medir el diámetro que tienen los árboles que crecen en las cunetas. Por los mismos tramos y curvas por donde pasara Gerald Brenan.

Para que llegue el progreso a cualquier región, primero tiene que llegar la electricidad y para ello me centro en mi pueblo alpujarreño.

Aún no encontré la fecha en concreto de cuando llegó la luz eléctrica a Benínar. Es de suponer que llegase sobre el 1933, que es cuando se fusionan todas las pequeñas compañías de la zona y se forma la compañía encargada del suministro de electricidad con el nombre de Hidráulica de Las Alpujarras.

A pesar de la aparición de la luz eléctrica en Berja el 1899, (a tan solo catorce kilómetros de distancia por carretera con todas las curvas del mundo, que en línea recta serían cinco kilómetros más o menos) no llega la electricidad a Benínar hasta que pasen unos treinta años. Significaba una inversión que aportaría escasísima rentabilidad, puesto qué, los benineros solo necesitaban una bombilla al final de un cable que la trasportaban de un lugar a otro como se llevaba el candil o el quinqués hasta aquellos momentos.

Esta forma de tener en casa corriente eléctrica ha quedado reflejada por un beninero (Juan Gutierrez jubilado a últimos del año pasado) que terminó por marcharse toda la familia a Cataluña a finales de los sesenta. Decía Juan: "Por un agujero en el techo se pasaba la bombilla de la planta baja a la superior".

¿Qué podría pagar el Ayuntamiento de Benínar de luz, cuando poco tiempo antes de la desaparición del pueblo, la facturación de energía eléctrica consistía en una docena de lámparas incandescentes como alumbrado público, dos lámparas en las dependencias municipales, una en lo que se consideraba la cárcel y las dos lámparas de las escuelas, masculina y femenina. Total, 17 lámparas de cuarenta vatios. La casa del que escribe, C/ Real nº 23, que se podía encuadrar como vivienda media cuando se hizo el contrato de la luz con la compañía x, se contrataron cinco puntos de luz y por ello se le colocó un contador, los que solo contrataban un solo punto de luz, se le pasaba una factura fija por una cantidad determinada sin colocarle ningún contador.

Con éste consumo de energía eléctrica por vivienda haber que empresa realizaba una inversión de llevar la luz eléctrica a cada uno de los pueblos de La Alpujarra. Imaginen cuando llegó la luz eléctrica a la mayoría de los cortijos de la Contraviesa o de La Alpujarra.

Los enchufes eléctricos aparecen casi dos décadas y media después en los pueblos alpujarreños, cuando llega la radio y otra década después cuando llega la televisión y puede que llegase a la par el frigorífico. Es decir, en tan solo un diez por ciento de las viviendas de Benínar, tenían enchufes eléctricos, exagerando porcentaje.

En el 2010, el que escribe pudo comprobar que en todos los pueblos que se encuentran en la comarca del Andarax, aun no era rentable montar en los bares o en las tabernas de los pueblos uno a más ordenadores a disposición del público. Cuando pregunté la razón me contestaron que los que llegan de fuera son escasos y los que viven en el pueblo no lo solicitan. En el balneario donde me alojaba cada hora me costaba un euro.

¿Cuándo llegaría la penicilina a Benínar o a La Alpujarra?.

Nota:

Consulté:

- - De Donato Gómez Díaz y José Miguel Martínez López lo publicado.

- - La enciclopedia Wikipedia.

- La biblioteca digital de la Diputación de Almería.



ia.

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miércoles 25 de enero de 2012

¿SABES QUE ES LO PEOR, JUANICO?.

Sacas un tema interesante referente a lo que suelen hablar en sus conversaciones los abuelos, nuestros abuelos y me ha llegado a la mente un nombre: Nuestro Antoñico el de Emilia.

También, a la par me la llegado a la mente la canción que escuché en Chipiona cantada por la más grande (Rocío Jurado), que apagaron las luces y empezó el público a encender los mecheros y el espectáculo llegó a ser sublime. Cantaba entre otras: “Que no daría yo por empezar de nuevo, … “.

Haciendo un inciso, espero que nuestra paisana María incorpore dicho video. Nuestra paisana es la más destacada en estas técnicas de internete, la más adelantada de la clase, la más grande para unos cuantos benineros y benineras: Marina.

Sigo con el tema que has planteado sobre lo que posiblemente nos quede para mantener una conversación interesante, de lo que dominamos, de lo que somos expertos, doctor en la materia. Nuestros recuerdos.

En la última película que he visto sobre Margaret Hilda Thatcher, que en un determinado momento le dicen a Meryl Streep: “Te acuerdas de memoria de frases enteras célebres de personajes ilustres (que aprendiste cuando joven) que dijeron en sus discursos (y tú los incorporaste a los tuyos) y no te acuerdas de lo que desayunaste hace media hora”. Más o menos.

Pues bien. Nuestro ilustre Antoñico (por citar a uno de nuestros paisanos con luz propia), que no daría él por sentarse en el palo del Frasquito el Sacristan y tener como contertulios a sus paisanos los personajes de sus recuerdos y lugar donde colocar los acontecimiento. Recordar sus años mozos, pero sobre todo sus travesuras de niñez y adolescente. Creo que de su profesión, del VADEMECUM y de sus pronósticos poco le debe quedar. Como casi nada o muy poco me queda a mí de mi profesión. Es curiosos que cada vez que me llaga a la memoria algo de mi profesión, los protagonistas siempre son mis compañeros, mis amigos: Lo cantado, lo comido, lo bebido, las discusiones, los abrazos (…) y sobre todo lo vivido. Siempre recuerdos, personajes y escenarios.

Habrá comido Antoñico en mesas ilustres con cubiertos de plata, manteniendo modales distinguidos, etc, etc. Pues creo que nuestro paisanos sueña con sentarse (ahora que es el tiempo de las matanzas) con una cuchara, un trozo pan, sentado en una silla de enea, rodeado de paisanos, delante de una sartená de migas, fritailla, etc, etc. Rodeado de aquellas personas que con solo decir: “Beninar la bien guarnida, en los brazos de la aurora, …” has trasladado a todos los contertulios debajo del puente, vestido de guapo y celebrando el día San Roque.

Mi padre cuando llegaba aquí a Algeciras a estar una temporada con nosotros, le buscaba amigos hasta debajo de las piedras para que no se aburriese. A mi padre en sus últimos días le dio por recitar poesía y como la que se sabía era las relaciones de Moros y Cristianos, cuando en el hogardelosviejos decía una estrofa, decía:

- Los que me rodeaban, estiraban y giraban el pescuezo, abrían muchísimo los ojos y todos ponían cara de estar pensando: El nuevo está chalao..

Juanico, que el poyo del reducto y las escalerillas de la iglesia, es mucho poyo y mucha escalerilla en nuestros recuerdos. Y lo peor, ¿sabes que es lo peor?.



lunes 5 de diciembre de 2011

PICOTAZOS EN EL MORRILLO.

De los cerca de doscientos artículos publicados en éste blog, no recuerdo ninguno que lo iniciase tantas veces y tantas y en su mediación dejarlo ya aburrido para volverlo a comenzar. Esta vez quiero, deseo de una vez terminarlo y colgarlo para quitarme de la mente este sin vivir, qué, desde que me levanto hasta que me acuesto no hago más que buscar argumentos convincentes y coherentes. Parece como si todos mis muertos los tuviesen detrás, al lado dándome, detrás dandome picotazos en el morrillo, en el cogote, exigiéndome que aunque solo sea uno de los pocos benineros que aún quedamos no debo permanecer indiferente sobre el estado de indiferencia en el que se encuentra la ermita de Hirmes donde se encontraban acogidos los patronos de mis padres, de mis mayores. Nunca me he acordado tanto ni tantas veces de todo mi árbol genealógico, de los que fueron mis vecinos, donde trascurrió mi vida hasta que me casé, el mismo año que me expulsaron de mi pueblo, Benínar, como consecuencia de la construcción del pantano.

Empecé una redacción acordándome de los responsables políticos provinciales, que vista su indiferencia, cuando se le ha expuesto el problema del estado ruinoso de la ermita se encogieron de hombros y diciendo: “Que me estas contando”, se han lavado las manos como Pilatos, manejando como manejan el millón de euros que repercute en sus cuentas administrables al cobrar el IBI del pantano. También entran en éste apartado los miles de regantes del Poniente de Almería que abren sus grifos para que llegue el agua del pantano de Benínar.

Otra redacción que empecé se centraba es la petición: “Todos los benineros debemos aportar una cantidad de dinero, …”, sobre todo en el hirmero que ha donado un tanque de combustible para que se rife para sacar fondos necesarios para la reparación de la ermita.

Otra redacción se centraba en el mutis, que hasta ahora han mostrado las dos asociaciones de benineros sobre el estado ruinoso de la ermita donde se encontraban san Roque y la Virgen del Carmen y el lugar donde han decidido que deben de estar los santos, como si no hubiesen templos a la redonda, lugar sagrado donde se deben guardar lo más sagrado para todos los benineros: Sus patronos.

Otra sobre el comunicado que deberíamos firmar todos los benineros, dárselo a los medios de comunicación con la intención que no caiga en la indiferencia lo único que nos convocan a todos dos fechas al año. Los patronos es lo único que desde que el pueblo fue pueblo hasta su desaparición, es donde siempre hemos acudido dando gracias o rogando cada vez que nos acordamos de lo sagrado, de la interseción ante el Dios padre o Dios creador, el Dios de los cristianos.

¿Qué papel ha desempañado la Conferencia Episcopal sobre la suerte de los benineros y sus patronos?. ¿Qué dice en la actualidad?.

La más extensa, la que se argumenta sobre los Moros y Cristianos que se han representado todos los días del patrón san Roque y de lo que más se ha escrito y argumentado todos los benineros que “le dan a la investigación y a la pluma”, sobre lo que decía el capitán Juan Enrique (embajador cristiano): “Moro cruel y atrevido / que aumentas nuestro quebrantos /queriendo llevarte el santo / nuestro objeto más querido, …”, donde se reflexiona, quien, en el 2011, (casi siglo y medio después) representan a los Moros y quien a los Cristianos.

Termino y sin repasar lo escrito, cuelgo lo resumido en el blog, (termiendo que ésta redacción se acumule con las anteriores) aunque siga recibiendo collejas en el pescuezo de todos mis muertos. Aunque mis paisanos no digan ni pio sabiendo que sus patronos están guardados en un garaje (es llamar donde se encuentran por un nombre) posiblemente tapados con una manta.

martes 22 de noviembre de 2011

EL COVIRAN DE BENÍNAR


Prontillo nuestros hijos emprendedores van a abrir un negocio sin llamar a un diseñador, decorador, arquitecto, aparejador, etc. Andar por todas las oficinas (ayuntamiento, junta, diputación, mancomunidad, …). Los bancos, antes y después de, … Por supuesto que cada cual de los mencionados se ha llevado su bocado correspondiente antes de cortar la cinta y brindar ¿con vino de la Contraviesa?.

Era la casa de mi niñez y adolescencia, donde se formaron mis mayores, allí nacieron mis padres y comencé a gatear. En la C/ Real, allí puso Doloricas la tienda. Nació casi con el cierre de la tienda de Clemencia. La de Doloricas aparece en la habitación donde dormía mi abuelo Faustino que también fue donde murió y se veló. Se encaló aquella habitación, y allí se montó el negocio. Nace la tienda vendiendo metros de tela y se fue ampliando. Lo mismo vendía la tela para unas enaguas, un trozo de carne membrillo que llegaba en unas latas preciosas de latón, procedentes de Puente Genil, que se compraba la piel ya seca de algún animal muerto a un pastor. La piel sería para la construcción de zambombas. Digo yo.

Un mostrador de madera separa a las clientas (se escribe correcto, en femenino puesto que los hombres no hacían la compra) de todo lo que estaba a la venta. La zona del mostrador se dedicaba al peso (una balanza con dos platillos, en uno se colocaba la mercancía y en el otro tres tipos de pesas, el kilo, el ½ y el ¼ de klgr.), y a los salazones. Los bacalaos salados, las tinas de arenques y los boquerones secos. Aquellos alimentos no estaban al alcance de todos los bolsillos. Se podía decir que eran alimentos para quitarse el gusanillo. Un capricho. Sobre todo engañifas. Cuando llegaron por primera vez los plátanos, había que comérselos con pan en las meriendas para que durasen más, para estirar lo que se compraba en la tienda todo lo posible.

Durante un corto espacio de tiempo solo existió el comercio de Doloricas, hasta que apareció la competencia. La de Rosario la de Joaquín; la de Antoñica, y en medio la de María Fernández. Coinciden en el tiempo cuatro comercios vendiendo lo mismo para una población aproximada de quinientos habitantes. No menciono las tabernas ni la cantidad de borrachos con título, identificados por todos que teníamos en el pueblo. No debe plantearse cuantos, puesto qué, se podían contar con los dedos de la mano y sobrarían dedos.

En una ocasión como reclamo la dueña encontró en Almería que vendiendo un saco de pipas (vendidas en cucuruchos de papel de estraza) se sorteaba una muñeca de cartón: Una mariquita perez.

Recuerdo a una abuela y nieta acudir a la tienda y les pregunta el tendero:

- ¿Qué queréis?.

- Nada. Mi nieta me ha preguntado que qué era una muñeca. Ninguna de las dos sabíamos de qué se trataba y venimos a verla. ¿La podemos tocar?.

Pues aún así en ninguna de las tiendas de Benínar a comienzos de los años setenta, llegaron a venderse juguetes. Los Reyes Magos que conocían los beninerill@s eran los que vieron en el Portal de Belén que se montaba en la iglesia, por más que decía la radio y la TV, que existían. Ningún beninerill@ los vio llegar por la Ramblilla o aparecer por el Collado.

Recuerdo a Aníca la Posá que guardaba el papel de estraza el mayor tiempo posible. Pedía que lo comprado se pusiese, se pesase directamente en el plato de la balanza que después envolvía en su papel. Aquella beninera se oponía (como ahora nos oponemos unos cuantos) que le vendiesen el papel al precio del jamón.

La última inversión en aquella tienda fue la compra del primer frigorífico que llegó al pueblo (los beninerill@s palpaban, probaban, conocían el hilo en aquel tiempo – a pasar de ver la nieve todos los días al levantar la cabeza y mirar para Sierra Nevada - tan solo tres días en el mes de agosto con el aguanieve de avellanas), que por supuesto por allí pasó todos los clientes para experimentar el frío que producía aquella máquina metiendo la mano en el congelador o probando un trago de agua ¿fría?, de un botijo allí metido. La dueña pensó que a base de vender polos para los niños (empezando por perras gordas y terminaría por cobrar dos reales) lograría amortizarlo. No eran pesaos nina, los críos, que no respetaban ni las horas de la siesta. En unas bandejas de aluminio con unos separadores de plástico, se vertía agua, colorante, azúcar y en cada división se ponía un palillo de dientes. Tantas divisiones, tantos polos. Había que vender (al precio de dos reales) trescientos treinta y tres polos de aquellos, para conseguir la recaudación de un euro.

Antes que aquellos polos subiesen al precio de los dos reales, las gordas y perrillas, se fueron depositando en un bote. A la vuelta de diez años al volver a encontrase con dicho bote, “aquel montón de dinero” se había convertido en un solo bloque, (se habían pegado unas monedas con otras) imposible de separarlas, soltando un líquido que parecía veneno y deformadas todas.

Si cuando Doloricas se trasladó a la Gangosa para vivir (a comienzos de los setenta), si la hubiesen dejado, ganas no le faltaron para volver a la tienda, como la que tenía en Benínar sin duda alguna, hoy sería un coviran. Por ejemplo.

domingo 13 de noviembre de 2011

PRIMERA PANADERÍA DE BENÍNAR

En aquellos mediados de los cincuenta aún funcionaba la tienda de Clemencia. Aquel negocio nace como consecuencia de ser ésta familia la encargada de distribuir lo que le correspondía a cada persona según su cartilla de racionamiento, la de los cupones. Destaco que los americanos crean el El Plan Marshall para la reconstrucción de los países europeos después de la Segunda Guerra Mundial, y que años después que España por fin ingresa en la ONU a los alpujarreños, nos sabe a "gloria bendita" lo que nos toco a nosotros, unas cuantas raciones de leche en polvo. Buscando entre mis sabores de antaño no encuentro ni el sabor al Pelargón ni por supuesto a la dichosa leche.

Elvis graba su primer título, “That’s all right”. Se estrena la película "Marcelino Pan y vino" que a últimos de ésta década veríamos los beniner@s en el cine improvisado con dos sábanas colgadas del techo en la posada de Isabel.

Creo que fue también Clemencia la pionera que monta una panadería para vender el pan a pesar que en aquellos tiempos cada casa elaboraba lo que necesitaba. Aquella panadería demuestra ser rentable puesto que su hija María Fernández monta la primera panadería con maquinaria industrial y contratando un panadero de origen de Dalías. Con la hija de Clemencia, llega a Benínar el pan blanco y se van cerrando progresivamente todos los hornos, desaparecen las artesas al no encontrarse su utilidad que existían en la mayoría de las casas del pueblo.

A últimos del mes pasado, 31/10/2011, hablando con una familia de Hirmes me decía la mujer: “Siempre en mi juventud estuve relacionada con Benínar, visitaba con frecuencia a mis amistades y no iba precisamente por los cupones de la cartilla de racionamiento, puesto que en mi familia no recuerdo que se pasase hambre ni recuerdo el sabor de la leche en polvo, puesto qué, en mi casa teníamos una manailla de cabras”.


En aquellos tiempos se había demostrado socialmente que dependía con quien te casases, pasabas o no pasabas hambre. Si la persona elegida (o elegida por los padres para el casamiento) tenía finquitas, se sembraba y se recogían cosechas. Si solo tenían los brazos para trabajar ambos, estaba demostrado que se marcharían del pueblo siendo otro más de los emigrantes que salieron de Benínar (para Cataluña principalmente) o si se quedaban, su vida su futuro, estaría pendiente de los jornales. La década de los cuarenta y cincuenta fueron dos décadas en el que el pragmatismo estaba grabado en todas las cabezas de los beninar@s.

Es necesario mencionar que en estas dos décadas es cuando se inicia la construcción de las murallas para encauzar el río desde donde desembocaba La Ramblilla hasta Los Arenales. Hasta entonces tan solo existían dos murallas muy pequeñas, una en el río, en la Mecila y otra un poco más grande en la finca de Frasquita en la rambla, en Los Ramblizos. Sería como consecuencia de aparecer dinero para invertir y que además la mano era abundante y barata, hasta que llega la construcción de la casa del médico donde Frasquito Baños (que era el alcalde), es el que fija los jornales, de veinte y cinco pesetas para los albañiles y de veinte para los peones al mes. Que yo recuerde en Benínar tan solo han existido dos personas con título de albañil (entiéndase que en los años cincuenta los títulos eran concedidos por el colectivo por su bien hacer o por la maña) y uno de ellos, Pepe el Rizo aprendido el oficio en Uruguay. Esto ya finalizando la década de los cincuenta que se marcha el cura y imitando a su maestro, para la Alsina en el Collado, se baja y sacude sus alpargatas diciendo que de Benínar no quería llevarse ni el polvo.