jueves, 7 de noviembre de 2013

Sigo sin encontrar un chino en La Alpujarra. II



En uno de los trancos que existen en todos los pueblos de La Alpujarra, donde se sientan los vecinos para charlar, una persona mayor con ganas de conversar, al ver que paso por delante de él me pregunta:
-         ¿De dónde es usted?.
-         De Benínar.
-         ¡Dios!. ¿De ese charco que se ve a lo lejos?.
-         Sí señor. Allí me bautizaron y allí pasé mi niñez y mi juventud.
-         Si no lleva prisa podía sentarse a mi lado para hablar, ya que los alpujarreños cuando nos ponemos a charlar, no tenemos que ir explicado, cada dos por tres lo que significa cada palabra.
¿No le han preguntado alguna vez que son las migas?. ¿Ud. Cree  que con decir: Aceite, agua y harina se ha dicho todo?. Con lo que ha significado un plato de migas para los alpujarreños. Por él me fui a trabajar a Alemania y por él volví.
Pega un brinco, se gira y me dice:
-         ¿No será usted., un político?.
-         No. Un simple jubilado de muchas cosas.
-         También es verdad, ya que no estamos en tiempo de elecciones y por ello no suelen aparecer  por estos pueblos. No sé cómo le he podido confundir.
Yo recuerdo un día en la que la gente comenzó a llegar a la plaza del pueblo, tantas como cuando son las fiestas.
Cuando me enteré de la razón del revuelo en el pueblo yo le decía al que me encontraba:
!No veas!. Se van a poner moraos. Les va a salir el jamón por las orejas.
Pues resulta que se iba diciendo de boca en boca por todos los pueblos de La Alpujarra:
“Han llegao unos cuantos señoricos de la capital, y al parecer, se cuenta, se dice, bla, bla, bla,… “.
Se mete la mano en el bolsillo el alpujarreño y me da un recorte de periódico. En él ponía entre otras cosas:

Unos 30 millones de euros son los fondos públicos que prevén invertir la Comunidad andaluza y la Administración del Estado en los 63 municipios de la comarca almeriense y granadina de la Alpujarra, con la ejecución del Plan de Zona a Revitalizar contemplado en el Programa de Desarrollo Sostenible del Medio Rural 2010-2015

A la reunión, presidida (…) por la directora general de Desarrollo Sostenible del Medio Rural, han asistido el delegado de la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta, (…)  representantes de la Administración General del Estado y de la Diputación, del Grupo de Desarrollo Rural Alpujarra-Sierra Nevada y agentes socioeconómicos.

¡Anda ya!, (me dice mi compañero de asiento que le decía a sus paisanos). Sois más inocente que las Ánimas Benditas!. Esos políticos que  vienen a La Alpujarra es para jincarse un buen plato alpujarreño. Yo fui a hablar con el alcalde y le dije:
-         Cada vez que salgo o entro del pueblo para ir al huertecillo me juego la vida. Me va atropellar un coche. No existe una acera. ¿Qué pasa con un médico en el pueblo?.  
Tan solo esas dos cosas y os dejáis de pamplinas.
¿Sabes lo que me contestó elpamplinas del alcalde?, que me fuese a vivir a El Ejido que allí tengo hasta hospital.

Me siguió diciendo mi compañero de tranco que él sabía tres idiomas como todas las personas mayores del pueblo ya que todos fueron emigrantes y que él tuvo la suerte de ir invirtiendo sus ahorrillos en reformar la casa, comprar un huerto  y ahora vive como un marajá él y su señora, en la misma casa donde vine al mundo. Muchos paisanos quieren volver y no pueden. Por muchas cosas. Me da una pena tremenda cuando empiezan a argumentar que no pueden volver.

Se levanta y me dice que le siga y me va señalando casa por casa y contándome la historia de sus dueños. Me sigue razonando que los que se fueron a Cataluña, apenas si regresan mientras que los que se fueron a algún país de Europa si que regresan o está en sus deseos. Que me gustaría seguir escuchando la filosofía de este alpujarreño tan llena de fundamento.

Cuando encontré la ocasión, me despedí, muy a su pesar porque yo realmente lo que buscaba era encontrarme con algún chino que aún no había encontrado.


martes, 29 de octubre de 2013

Imaginen que soy chino. I


 Castaños milenarios

Pero no, soy del lugar y me resulta muy difícil a mí, que soy alpujarreño, encontrar un sitio para quedarme a dormir dos noches en cualquier pueblo de la Alpujarra, de la ladera sur de Sierra Nevada, que desde que nací sobre todo por las noches vía a lo lejos las luces de un puñado de pueblos, que solo conocían los pastores de mi pueblo. Que solo dichos pueblos los conociesen tan solo los pastores, era una razón basada en las comunicaciones, que dicho problema aún no se ha resuelto.  

Dejo internet y recurro al teléfono. Tan solo encontré a una persona que me dio números de teléfonos para que localizase un sitio. A estilo compadre. "También, es en cierta medida complicado la situación al imponer donde podamos estar juntos diez personas con tres niños". Pero aún así en los tiempos en que vivimos me parece no estar a la altura de las circunstancias.

Imagínense que soy ruso y me han dicho utilizando el sistema de comunicaciones del boca a boca que existe un lugar en España, que se llaman La Alpujarra y que por esta fecha se celebra la fiesta de las castañas, acudo a una agencia de viajes reservo y en base a la desconfianza llamo por teléfono antes de salir al lugar de hospedaje y me dicen que dicha reserva está anulada y que me dan como alternativa ir a la otra ladera de Sierra Nevada que es donde existen suficientes hoteles pero que ni hay castañas o si las quiero probar tendría que recorrer un buen número de kilómetros de ida y de vuelta.

Como he reflejado anteriormente, sin ser ni chino ni ruso, al ser nativo, alpujarreño, en cierta medida me siento anonadado, (por no utilizar otro adjetivo) al ver el cómo se encuentra organizado una de las fuentes de crear puestos de trabajo o de riqueza en mi tierra.

Otro dato digno de tener en cuenta. Hablando con una persona de Mecina Bombarón me decía que las castañas al no encontrar salida comercial, a todos los que lleguen en ese día al pueblo las castañas se les darán gratis. Otro dato para volver a ponerse anonadado, puesto que en cualquier puesto de verduras del mercado de mi ciudad, el kilo (las pequeñas, las perrunas) menos de los dos euros no se encuentra.

Tan solo con esos tres  datos, sobre las comunicaciones, el turismo y el recurso de las castañas (entre otros), me vuelvo a poner anonadado al pensar, que por supuesto tiene que existir una mancomunidad de municipios donde unos cuantos políticos consiguieron su puesto de trabajo, su sueldo, unas diputaciones (la de Almería y la de Granada) también llenas de políticos atareados en sus cosas y que seguro aparecerán por la fiesta en  magosto, (que así se llama dicha la fiesta de la castaña en Cataluña ) para salir en las fotos.       


Como ya uno está entraico en años y ha pasado por tantas decisiones, me vuelvo a plantear lo de siempre: ¿Si en la actualidad tuviese veinte años y viviese en La Alpujarra no estaría volviéndome a plantear una y mil veces buscarme un puesto de trabajo fuera, donde fuese, en cualquier sitio menos en mi tierra?. Los recursos que tiene ahora mismo mi tierra siempre los ha tenido, pero:  ¿Cuál es la razón que sus jóvenes se marchen de ella?. 

jueves, 17 de octubre de 2013

Ahora que se cumple 40 años de aquel día fatídico del 19 de octubre de 1973, en que una tormenta en la zona arrasa con toda la vega de Benínar, no está mal actualizar aquella riada que a los nacidos en Benínar (en Darrical, Adra,  La Rábita,  Albuñol, …) nos marcaría para siempre y en cierta medida nos sentimos desamparados en primer lugar por el Cielo y en segundo lugar por aquellas personas llagadas al pueblo que pusieron valor a nuestras tierras a nuestras casas para la construcción de una presa y nos obligaron a marcharnos.

De las quince riadas durante todo el siglo XIX, los benineros reaccionaron volviendo a reconstruir la vega, hasta que llegó la última en la que nos sentimos totalmente hundidos y desamparados y nos dejamos llevar por las circunstancias creando en nosotros esa sensación de impotencia que no logramos superar de la que tanto nos lamentamos constantemente.

Sirvan unos trovos para expresar aquella noche fatídica que desde mi ventana hablando con mi vecino Andrés Perejil y familia, la vivimos desde que empezó el primer trueno hasta que cesó la lluvia y en la curva de la carretera a la altura del cementerio con la luz de los relámpagos en plena madrugada vimos como el río se iba tragando uno a uno todos los bancales de la vega.

Siempre pensé que los trovos
había que darle sentido.
Le faltaban argumentos.
Preñarlos de contenidos.
Vempaca:  En octubre dijo el río.

Ay barrancos, ay rambla, ay río,
sacasteis las escrituras
cuando no tenía sentido.
Vuestros son y vuestros eran
siempre se  ha reconocido.

¿No escuchasteis la campana tocando a muerto,
las mujeres se rompían los vestidos,
los hombres se han vuelto locos,
los pájaros lo barruntaron, se marcharon
y abandonaron sus nidos?.

Ay rambla, ay ramblilla, ay el rio
que nos llenaste el alma
de penas, llena de inmensos vacíos
desde aquella noche negra
no me acuerdo si he dormido.

Sin razones y sin motivos
arrasaste toda la vega,
humillados nos sentimos,
nos vaciasteis las despensas
nos dejaste, tocados y hasta hundidos.

 Ay rambla, ay barrancos, ay el río,
que aquella noche de octubre
dejaste de ser mi amigo,
te llevaste por delante
todos los esfuerzos míos.

!Ay el río!. !Ay el río!.
Que se han borrado del mapa
los bancales, aquellas azas de trigo.
Una parra quedó sola, llora y llora.
Pregunta: El parral donde se ha ido.

Tardaremos en levantarnos.
La siembra perdió el motivo.
Balates: ¿Para que levantar,
las acequias los brazales, hacer lomos?.
Ya todo perdió el sentido.

 Ay río,  ay los ríos.
Sabes que ya no tendremos
brazales  donde jugaban los chiquillos,
donde cantaban las ranas, las nanas
para dormir a mis críos.

Ay barrancos, ay rambla, ay río.                                                                               Has espantado a los jóvenes
los llenaste de motivos.               
Ya renuncian y maldicen
el lugar donde han nacido.

Ay barrancos, ay rambla, ay el río,
la fe en todos los santos.
¿”Hay que hacerse como niños”?.
Esa frase, ese dicho,
dejo de tener sentido.

Mi arenal junto al río.
Arenales de algodón
de remolachas de trigo.
Arenales: ¿Donde estáis?.

Quiero descasar contigo.

viernes, 4 de octubre de 2013

Entre políticos y robagallinas.



Es curioso lo que escribe un diputado de Almería en la primera legislatura de la democracia sobre Benínar, nada más y nada menos en el 1977, cuando los benineros estaban indignados, cabreados, totalmente  indefensos ante aquel poder que le había puesto precio a sus casas a sus tierras y le habían dicho: “Arreglársela como podáis, y, reclamar vuestros derechos al Maestro Armero”.  
Joaquín Navarro Estevan, Juez. senador por Almería en las elecciones generales de 1977. Miembro del ala izquierda del partido, organizada la corriente de Izquierda Socialista, el 11 de diciembre de 1980.
Profesor de la Universidad de Salamanca y de la Complutense de Madrid. Diputado de la I Legislación de España, entre otros cargos y distinciones.
Escribe dicho senador por Almería: 

   “Antes de desaparecer bajo las aguas de un pantano, Benínar era una
pedanía de Berja, allá en la Alpujarra almeriense. Tenía Benínar a la sazón
un juez de paz que se apuntaba a todas las guerras para impedir la paz. Un
día, cierto ciudadano voraz robó tres gallinas a su vecino, que
inmediatamente lo denunció ante el Juzgado de Paz. El juicio fue inmediato y
ejemplar, como los quieren Aznar, Acebes y Michavila. El robagallinas podía
ser condenado hasta con treinta días de arresto menor. La sentencia lo
condenó a doce años de reclusión. Pasaron un par de meses y la víctima pidió
explicaciones porque el vecino de larga mano y diente presto continuaba en
libertad. Hubo de intervenir el juez de instrucción de Berja que, con gran
hilaridad, decretó la nulidad radical de la ''sentencia firme'' del juez de
Benínar. Nulidad radical. Inexistencia. El juez de paz había actuado con
manifiesta incompetencia y total desprecio de la ley. A nadie se le ocurrió
que el robagallinas cumpliese con el adefesio judicial”.
Continúa en su escrito:
   “Para ser totalitario no es preciso vivir en un país totalitario. Lo
sabemos. Lo sabe mejor que nadie el pueblo vasco. Lo sabe el Gobierno
Ibarretxe, sometido a un permanente acoso institucional y mediático. Y lo
sabe el Parlamento vasco, cuyas atribuciones constitucionales y estatutarias
han pretendido ser sustituidas, usurpadas y humilladas, …”
Dicho escrito está tomado:  del diario español de ámbito nacional

Reclama, que desaparezca el totalitarismo del País Vasco y recurre a un robagallinas para mencionar a Benínar. Nos referimos a un político que se presenta a unas elecciones con el lema “de estar con el pueblo”, “con la gente humilde”, “en defensa de la clase trabajadora”. ¿Os suena los lemas electorales de los primeros años de la democracia?.

“Hay que derrocar a este gobierno totalitario y entregarle el poder al pueblo”.
Supongo que cuando estaba dando mítines en El Poniente de Almería diría:“Tenemos que derrocar cuanto antes a los benineros de su pueblo de su tierra de sus raíces para que llegue el agua a vuestros invernaderos”.

La verdad es que dicho diputado que yo sepa, jamás apareció por Benínar (recurrir a las hemerotecas), y por ello ningún beninero le contó (nadie lo recuerda) que existiese ese personaje del robagallinas. Si existió no era de Benínar.

domingo, 22 de septiembre de 2013

Vendedores en furgonetas.


Siento cargos de conciencia cada que escucho desde mi casa los que van pregonando : ¡Vamos niña a los melones!. ¡A los tomates!. ¡A las sandías!.
La de repercusiones sobre mi conciencia lo achaco al recuerdo de cuando mucho, mucho más de medio pueblo de Benínar, con su mulo o con su burro, con los capachillos llenos de dichos frutos, por las calles de Berja, Turón, Murtas o Dalías, Adra, iban pregonando: ¡A la rica breva!.
-         ¿A cómo los llevas?.
-         A dos pesetas la docena.
-         Eso es muy caro.
-         Ven. Acércate. Te las doy a probar. Te doy unas cuantas de regalo. Que me quedan pocas. Que llega la tarde y me levanté con el cielo lleno de estrellas para traerte gloria bendita a tu pueblo.
Es el mismo recurso o la compasión (depende como se mire) que emplean los vendedores que en estos momentos  por mi calle pregonan.
Recuerdo un día que mi cuñado, estaba en casa, estaba de visita  y al escuchar las voces de vendedor, me dice: “Ni se te ocurra comprar nada a este tipo de vendedores ya que todo lo que llevan en la furgoneta, es robado. En todo el sector en que está mi finca, no sabemos cómo atajar  a este tipo de gente y además, en el cuartel de la guardia civil me han dicho, que ni se me ocurra ir a poner una denuncia (a comienzo de este siglo) que no supere las treinta mil pesetas”. Nada,  180 euros. Aproximadamente 1000 kilos de naranjas que así las vendieron la temporada pasada. El importe de los jornales por recogerlas".
Cuanto más mayor es uno, más se sabe, y más cuesta tomar una decisión. Con lo bien que se queda el cuerpo cuando crees que en vez de comprar al supermercado de costumbre lo que se pregona lo compras al pregonero y de esa forma se está colaborando con alguien que  se  esfuerza por llevar un sueldo a su casa.
Todos los días en los medios de comunicación salen los que se apropian de lo ajeno que asaltan supermercados entre otros establecimientos y como lo sustraído yo llegue al importe de cuatrocientos euros no sirve para nada ir a comisaría y poner una denuncia. A pesar de sospechar que el que pregona en mi calle casi seguro que la mercancía no la ha plantado y regado en su huerto, se deberían de cambiar las leyes para que cada ayuntamiento pusiera a disposición áreas de regadío donde este tipo de personas pudiesen sembrar esos productos que pregonan. Mientras esto no ocurra, seguiré comprando al pregonero que pasa por mi calle porque volviendo al tema de las naranjas, el precio que tienen en mi supermercado en plena temporada es de sesenta céntimos, cuando yo sé, que mis sobrinos (los que están todo el año pendientes de los naranjos) dicha fruta desde hace bastante años siempre la han vendido por debajo de los veinte céntimos. En este aspecto, socialmente, este campo de producir, comprar, robar  y vender no funciona como debería.

Quiero que siga en mi recuerdo que los vendedores ambulantes que pregonan en mi calle son los mismos que pasaban o llegaban a Benínar pregonando pescado, cebollas para las matanzas, o marranillos pequeños tal y como describe Eugenia Doucet en su libro como eran aquellas ventas donde el regateo o el trueque llegaba a su máxima expresión.   

sábado, 14 de septiembre de 2013

Las rivalidades existentes entre las provincias en Andalucía.


 La última vez que estuve en nuestra tierra Almería (que tan solo hace unos días no puedo pasar mucho tiempo sin respirarla aunque huela a invernadero, menos, que como olían al principio los puñeteros ) como siempre llego a casa de mi hermano y nada más llegar, nos incorporamos a su grupo de amigos y hay un paisano que nada más verme, desde lejos grita: ¡miarma!.  Mira que le dije que yo vivo en la provincia de Cádiz y en la capital la palabra que más se utiliza es: ¡picha!. Los “miarmas” son los de Sevilla y los que vivimos en  Algeciras se nos identifica como los “especiales”. Pero nada, no quiere corregirse y me tiene  asociado con el otro extremo de Andalucía que según el menda, casi toda Sevilla vive de lo que sacan de los invernaderos de Almería. No hay forma de convencerlo que una cosa son los políticos y otra es la riqueza agrícola tanto de acetite, semillas destacando sobre todo el que produce Sevilla.  No quiero ni pensar lo que saldrá de la boca del amigo de mi hermano, cuando ha escuchado que: “Todas las provincias están representadas en consejerías en el Gobierno de Andalucía menos los que somos de Almería”.
Seguro que cuando reflexione la nueva presidenta, seguro que dice: ¡Anda, pues verdad!, no caí en la cuenta. La cuestión es que tal “marginación”, ya no tiene arreglo.
Yo que estuve un año interno en el diocesano y después en la escuela de formación,  he mamado (como se suele decir en Cádiz para ser un buen gadita)  de todos los acontecimientos  de mi capital y cuando salí de Almería al terminar la carrera, al casarme, por no encontrar trabajo como tantos de los de mi generación. Cada vez que llego a mi tierra, tengo que darle la razón al amigo de mi hermano, que cada vez mis paisanos quieren tener unos carnavales como los que tienen Cádiz, una feria como la que tiene Jerez y una Semana Santa como, ….   En mi adolescencia y juventud, Almería tenía una feria, unos carnavales y …, tantas cosas que merecían en aquellos tiempos“un suspenso o un necesita mejorar”. Todo lo que ha ido mejorando en dichos acontecimientos populares fue copiando del resto de las provincias de Andalucía. Dicho copieteo, todos los años, me indignaba, me cabreaba, pero con el tiempo lo fui asimilando y comprendiendo por la labor ejercida por la RTVA, la parte educativa. La fue realizando bien (bajo las directrices de los políticos sevillanos) y cada vez Almería se parece más a la “Andalucía global”, ¿ sin perder su identidad por supuesto como la tierra de las tres cosechas?.
Cuando en el mes que viene vuelva de nuevo a mi tierra, seguro que nada más pasar El Lance de la Virgen,  escucharé una voz en forma de trueno que seguro grita: 
"¡miarma!. Para que luego me digas que no tengo razón”. ¿Almería no tiene nadie capacitado para ser consejero?. Yo acacharé la cabeza y miraré al suelo, porque no soy una persona  que entre a la ligera a la discusión y me parece que de Cádiz tenemos dos consejeros (“que es lo que afecta a mis hijos yo ya estoy jubilado”). Además pensándolo bien, el tener un consejero no va a mejorar la producción, comercialización, ni el precio de los tomates de invernadero.

Que le quite el sueño. Que le remuerda la conciencia,  a la presidenta.  El remordimiento le haga titubear en los discursos, por no nombrar un consejero de Almería, y el amigo de mi hermano que me diga “miarma” , “picha”o “especial”. Me da igual. Como se respondía en Benínar: “Si lo dicen que lo digan, no fuendolo”.  No estoy dispuesto a discutir con el menda (el amigo de mi hermano) de las rivalidades existentes entre provincias andaluzas hasta que no vuelvan otra vez las elecciones de Andalucía ni por supuesto argumentar sobre los carnavales de ninguna parte.   

jueves, 5 de septiembre de 2013

Las marcas que deja el regazo.


No dejo de mencionar una y otra vez lo que representan las matriarcas en el tema de Benínar. Me marcho al otro extremo del mundo (para los benineros representó siempre Cataluña) para volver de nuevo al Cerro de las Viñas. Pascualilla, (no sé conocía como Pascuala tal vez por marcharse joven o porque en el pueblo muchas personas morían ya de mayores con nombres de joven por mantener siempre el secreto de la juventud)  que nacería a últimos del siglo XIX y que por supuesto ya ha fallecido, que como tantos paisanos tuvieron que emigrar y ahora sus descendientes están pendientes de todo lo referente a Benínar. Es que su abuela no tiene otro lugar de ubicación que no sea aquel pueblo alpujarreño. Esta paisana a pesar de las penurias pasadas, de vivir la guerra civil, la posguerra, el año de la hambre, de sacar adelante a cuatro hijas sola, supo sembrar en sus nietas (mientras las cuidaba cuando sus madres estaban trabajando en alguna fábrica de Cataluña) lo positivo de aquella tierra que le escatimaba todos los días el pan y la sal. Nuestra paisana seguro que le contaba a sus nietas la historia de nuestro pueblo en forma de cuentos y los cuentos de nuestra niñez para todos son muy difíciles de olvidar. Repito, los descendientes de Pascualilla, (ya todos nacidos en Cataluña) entran en facebook, youTube, los blogs que hacen referencias a Benínar, seguro con un respeto impresionante puesto que allí en ese pueblo alpujarreño están sus raíces y sobre todo estaban los recuerdos y vivencias de uno de los seres más queridos y entrañables que tiene una persona que son sus abuelo.
Cuando he terminado de ver las fotos que el hijo de Antonio Blanco ha colgado en la red y ver tanta gente joven, tantos niños a la mente me ha llegado: Benínar que perdurará en el tiempo muchos años, ya que dichos niños van acompañados de sus abuelas que tal y como está la vida esos niños (mientras sus padres trabajan) se han dormido muchas veces en el regazo de sus abuelas, que para que el niño se durmiese seguro le contaba las mismas historias que Pascualilla le contaba a sus nietas.
Con la de penurias que pasaron y llevan en el cuerpo las matriarcas benineras, es estremecedor como  son capaces de cribar, espulgar, todos aquellos sueños que fueron soltando cuando eran adolescentes por la calle real y por la plaza. Los bailes  cuando llegaba una vez al año la Banda de Música de Ugijar. Los remolinos que por Navidad se hacían en la plaza y tantas y tantas historias que tienen un lugar de ubicación, que es Benínar, la bien guarnida, la que dormía en los brazos de la aurora, entre priscos olivares y fortalezas de roca.
¡Ay!. ¡Ay! . ¡Ay!  y muchas veces ay, son los suspiros que se les escapa a las matriarcas benineras que cada vez que los escuchan  sus hijos, sus nietos, seguro dicen: Ya está la abuela otra vez en la plaza, en la Ramblilla, a por agua a la Cañarroda,  o en el puente resistiéndose al achuchón o al beso robado del abuelo o tan vez, recogiendo romero del suelo de aquella alfombra que formaban los jóvenes  por todas las calles por donde pasaba la procesión  del Corpus, para meterlo en un pucherillo para que aquella mata, el romero bendecido (el que pasa por el romero y no coge de él, ni tiene amores ni espera tener)  protegiese aquella casa durante ese año.     

Si a todos los benineros les pasa como me pasa a mí, mientras se viva, todos los días del año, por cualquier motivo insignificante me llega a la cabeza aquella cara entrañable de mi abuela Antoñica la de Ramón y por supuesto a Doloricas la de Tienda. Dichos recuerdos que forman parte de mi no puedo ubicarlos en otro  sitio que no sea Benínar.