domingo, 18 de octubre de 2015

La generación que no bebió aguardiente.

 

Esa copita de anís al clarear el día, bebida a sorbitos, con la azada, la oz, el manejo de esparto bajo el brazo, aquellos momentos mientras que se comentaba lo acontecido en el pueblo, era más gratificante que la cervecita que hoy nos tomamos los benineros-as en cualquier terraza ya que aquellos sabían lo que tenían pendiente de hacer en ese día, en ese mes, en esa época del año en concreto, sabían donde se habían dejado el tajo en la vega, en el secano en la acequia, ... La palabra aburrimiento aún no se conocía en aquel pueblo. Eso copita de anís que se tomaban nuestros mayores antes de ir al trabajo en el que el tiempo lo marcaba el bebedor durante toda su vida antes de empezar el trabajo las generaciones de después se lo perdieron.   

La familia de los Pérez, se dispersa como tantas otras, no es la única familia que decide romper con lo establecido, con la tradición, con las costumbres, que no se sienten unidos para nada al negocio familiar donde generaciones tras generaciones de sus antepasados han vivido dentro de un entorno y unos vecinos.

Puede que a la nueva generación de los Pérez les influyese estas tres nuevas apariciones, pero cuando se es joven lo normal es enfrentarse con coraje a todos los desafíos. Hasta aquellos momentos, y después, lo que era normal, era emigrar, en bastantes ocasiones a América conseguir suficiente dinero para volver al pueblo y con lo ahorrado mejorar el status social de la familia, parecerse a los ricos del pueblo. Hacerse una de las casas más grande del pueblo como en la que vivían los Pérez, en el mejor sitio y hasta con balsa de agua es de suponer que alguno de ellos ese dinero vino de América como el oficio.

Los tres posibles motivos de la desaparición de la destilería fueron:     

Pedro Antonio de Alarcón en el 1874 que se edita el libro LA ALPUJARRA.
Pero la principal riqueza  de Murtas y uno de los ramos más importantes de la producción alpujarreña  consiste en la producción de aguardiente perdiéndose la cuenta del número de alambiques que hay establecidos, …
-        -  La filoxera arrasa con todas las cepas de las lomas de La Alpujarra.
Según el diplomático francés:
Gemma Molleví Bortoló* y DaVid v sSErrano e gGiné** en el 1878 aparece el foco en Andalucía la  expansión de la enfermedad fue relativamente rápida. Donde se convirtió en plaga y arrasa con todos los viñedos.
-         -. El gobierno implanta unas cuotas a todos aquellos productores de licores entre ellos el aguardiente.

/decretos.../10-de-1904-mar-28-1904.p... Por el cual se dispone administrar por cuenta del Gobierno la renta sobre producción y rectificación del aguardiente.

-         - Las nuevas generaciones  no aceptan aquella forma de vida, al ser contagiados por el exterior y deciden marcharse del pueblo y ningún argumento familiar ni de gente influyente del pueblo  va a modificar su decisión de marcharse.

Pienso que el último argumento es el que más posibilidades  en el cierre de la destilería.

Cuando llega el momento de reaccionar cuando el pueblo entero está enterado que se va a construir el pantano y que todo aquello, casas y huertos se destruirían las generaciones que nos toco en aquellos momentos ser jóvenes, en su gran mayoría ya habíamos decidido marcharse del pueblo y montar sus raíces en otros lugares.
Me preguntaba Indaloxes: ¿Si en la actualidad existiese físicamente Benínar cómo sería el pueblo?. Estaríamos como ocurre en la actualidad en Hirmes, Darrical o Locainena.
No le contesté, pero ahora le contesto: Viviríamos allí unos cuantos viejos, como ocurre en la mayoría de los pueblos alpujarreños y vendrían emigrantes para atender a los viejos y cuidar de los huertos.   
Antes de todo esto, durante toda la mitad del siglo pasado, hasta  comienzo del 1900, de tener el pueblo por encima de los mil habitantes, pasa a la mitad de siglo a tener menos de los quinientos habitantes cuando llega la noticia de la construcción del pantano. Toda aquella gente joven que había antes y después de la guerra civil del 1936, se habían ido marchando poco a poco principalmente a Cataluña, (los que se marcharon a América volvieron con dinerillo que lo invierten en comprar fincas den el pueblo) bajo la influencia de aquellos pioneros que se marcharon, encontraron trabajo y fueron llamando al resto (o los que estaban en el pueblo insistían en marcharse) de los benineros-as con el argumento que allí encontrarían un mejor trabajo y un sueldo mucho mayor que el que tenían en el pueblo.  No es una exclusiva de Benínar que los pueblos se quedasen sin gente joven, creo que se puede decir que en todos los pueblos de La Alpujarra ha ocurrido lo mismo. En la actualidad: ¿Cuántas escuelas quedan en los pueblos alpujarreños y las que quedan, cuantos son los críos que acuden  a ellas?.

Aunque sea saltarme a otro tema, tengo que poner que la mayoría de todos los emigrantes que llegan a nuestras costas, vuelven a repetirse lo mismo que cuando nosotros fuimos emigrantes, todos traen una dirección o un teléfono de un paisano que los está esperando en Europa para cobijarlos mientras encuentran un trabajo y pueden montar su hogar. Cuando yo llegue a Barcelona recién casado, llamé a mis paisanos, la familia de los Fernández que aunque llegamos a las tres de la madrugada allí estaban ellos despiertos esperándonos y acogiéndonos en su casa.

De los Pérez que se marcharon,  uno logro  ser alcalde de uno de los pueblos más grande de la provincia Roquetas. Otro hermano desarrolla su profesión en uno de los bufetes más importantes de Madrid. El tercer hermano se quedo en el pueblo. No tengo noticias de cuantas veces se reunieron periódicamente ni de cuantas veces volvieron por el pueblo una vez conseguidos sus objetivos. De ellos no guardo imagen en mi mente de haberlos visto por el pueblo desde los años cincuenta y después, pero si me los imaginaba entrar por la puerta de aquel lugar que mantenía el olor a aguardiente cuando yo esta dentro. Seguro que ellos lo tendrían en su mente y de forma progresiva con el paso de los años.

jueves, 24 de septiembre de 2015

El último matriarcado de Almeria


                 La foto se titula: El último matriarcado - Los mosou

Yo he vivido en un pueblo, Benínar, donde el matriarcado  era palpable y ese estatus, esa forma de ser social no se cambia ni se planifica a ser de otra forma en tan solo un siglo.

Cuando Indaloxes en su escrito en Plaza de Benínar apunta sobre el encuentro de una bebé ahogada en el río:
“Se organizaron partidas para buscar a la madre, nada se encontró, solo el río conoce ese secreto”.
En la Benínar que yo conozco, no se organizaban partidas ya que todo estaba calculado y previsto.

Hay principios que duran mucho tiempo y sobre todo si se refiere a la continuidad de la especie, que cuesta mucho eliminar. El comportamiento del macho o padre sí que ha evolucionado con el paso del tiempo pero la madre que nos parió sigue siendo la madre que nos parió, dio teta, etc, etc. Los hijos siempre en Benínar han marcado el jugo de una pareja, la razón de la existencia del pueblo.
Yo viví en Beninar la llegada de bebés en madres solteras y la reacción de la población era ayudar a la madre a sacar adelante a aquellos recién llegados aunque no estuviese planificada  su presencia. Bien por la influencia de la Iglesia o la reacción de la propia población, (...), por la supervivencia, como se decía en el pueblo: “A lo hecho pecho”.  
En el 1870 estamos hablando de una población que en Benínar, en cierta medida no es estable, gente que llegaba y no siempre se quedaba. Las estadísticas muestran que desde ese año, hasta últimos de ese siglo, llega a tener el pueblo por encima  del millar de habitantes, por la demanda de la mano de obra que en aquellos tiempos requerían las minas de plomo.   

En aquella población todo estaba controlado, no existían los secretos, todo estaba bajo el control de todos. Allí se sabía cuando se llegaba, cuando se marchaban y las razones de organizar el viaje. Por supuesto que los que se marchaban tenían sus argumentos, pero “las chismosas” (aquellas matriarcas tenían que encontrar la razón de todo) “sacando puntas  y señales”.  Nada de lo que ocurría a su alrededor se le escapaba de su control.
Aquellas matriarcas sabían interpretar lo que decía una cara, lo que significaba un gesto, pero sobre todo los ruidos a su alrededor. A aquellas benineras les llegaban los sonidos nítidos de sus vecinos y no controlaban, estaban pendientes por si necesitaban en cualquier momento ayuda.

Otro control sobre la natalidad se realizaba sobre el padre. Todos los niños-as que nacían fuera del matrimonio antes de que naciesen ya se sabía quien era el padre de la criatura. En la propia lógica si aquellas mujeres no habían salido del pueblo, un macho la dejó preñada tenía que ser del pueblo. Nadie viaja y menos las solteras, y que cuando  tenían que salir iban con su correspondiente controladora.
Si una mujer soltera se quedaba preñada, era un desafío para las “chismosas”, para encontrar el padre de la criatura. Y lo conseguían. Y aquel progenitor tenía que escuchar las conclusiones de las chismosas. A aquellas mujeres no se les escapaba nada “ni tenían pelos en la lengua”. "Le hablaban de tu al lucero el Alba" (sobre todo si el lucero era beninero). Si en la alimentación el padre se desentendía, allí estaban aquel grupo de matriarcas, para que el alimento no faltase; y "se le restregase al padre cuando encartaba" su escasa o nula atención a lo que engendró.

Siempre existió una especie de comité de mujeres que cuando aparecía un problema de trascendencia, daban la cara al problema y era cuando las “chismosas”  reculaban ya que dicho problema quedaban en las mejores manos.    

El matriarcado era tan fuerte y con unos resultados que las respaldaban que cada una de ellas se consideraba imprescindible y en aquella civilización realmente lo era. La mayoría de los niños se les conocía en el pueblo por ser hijo-a de fulanica, no por su apellido. Bueno. Como todas las reglas tienen sus excepciones también habían críos identificados con el apellido de su padre.

Si algún paisano está pensando que yo puedo deducir que aquella criatura podía ser de los gitanos que acampaban en el río, tampoco podría ser de aquellas familias que periódicamente aparecían acampadas debajo del puente ya que dicha población, me refiero a los gitanos, siempre han demostrado ser respetuosas con la vida.


Si apareció un bebé ahogada en el río por lo vivido en aquella población de Benínar , seguro que su madre o sus padres no pertenecía a aquella población. 

PD.
He colocado dicha foto por llamarme mucho la atención por aquellos pueblos indígenas por la similitud que guardan con los beninaros. Somos barridos de la faz de la tierra por el "llamado progreso". Entre otras razones.

viernes, 11 de septiembre de 2015

Me duele más la pérdida del olfato que las articulaciones



 

El olor me llena de recuerdos.
El olfato, el sentido centinela.
El que  siempre está en vela.
En el que siempre confiamos, y nos fiaremos siempre,
aunque estemos a oscuras sin luna o sin estrellas
El que me avisa y me prepara,
me condiciona los pasos
me acerca o me retira.
Quien me prepara el cómo será la escena.
Que recibimos al nacer sin influencias.
Como el alfarero una masa de barro
que iremos formando siempre.
La orza, llenándola, de aromas y de esencias  
que hicimos y hacemos cada uno a nuestra manera.
El que nos une a la tierra de procedencia.

La llave de la memoria del fichero de la cabeza,
el que sabe en qué estantería está el documento,
qué página de nuestra historia tenemos que abrir.
El que nos llena de añoranza y nos serena.
Cuando te digo o te dije te quiero
será cierto o no tan cierto
dependiendo a lo que huela,
lo que muestras o demuestras.
Los olores siempre nos invaden
de los pies a la cabeza
dependiendo donde naces


Por las calles o veredas  que atraviesas.

Resultado de imagen de fotos de beninar

viernes, 28 de agosto de 2015

Del aguardiente de los Regalaos ni siquiera nos queda el olor




Ha estado en casa unos cuantos días mi hermano y en una de tantas  conversaciones me dice:
-         A tu padre en una temporada le dio por beber anís y para que lo dejase  tuve que hablar con todos los bares de la zona para que no le vendiesen.
Me decían los que se lo vendían que saben quién era el que compraba el  por preguntar por el anís de los Regalaos. Ya sabes el que seguro vendía Pepe Pérez.
-         Le pregunto: ¿Pero Pepe Pérez  llegó a vender aguardiente?.
-         Haber de donde pudo sacar el dinero para costear una carrera para cada uno de sus hijos. Otra explicación no encuentro. Bueno también contarían con los fondos  que cobraba su madre de maestra. Es de suponer que aquella familia vivió de las rentas del aguardiente, ya que finquitas no tenía como otras familias con aquellas casas.
El tema me entró en la cabeza y la forma de quitármelo de encima es escribiendo sobre él. Tengo que añadir que en esta historia también como en tantas otras está Eugenia Douced la canadiense que cuando llega a España en los años setenta con cuatro hijos de edad escolar después de recorrer muchos lugares para quedarse a vivir, decide quedarse en Benínar y precisamente alquilando la casa de los Regalaos. Esta canadiense tiene el don especial que siempre nos preguntamos los del montón: ¿Como es posible que dicha persona diese con ese espacio único, que nadie fue capaz de percibir, de adivinar que acumulase tanto, magnetismo, interés y misterio?. Donde se fabricaba en Benínar la bebida espiritual.
Eugenia en cierta ocasión me dijo:
-         Cuando cojas una historia investiga, pregunta, pero no la dejes sin terminar.
Aún recuerdo su carcajada cuando regresaba de lavar de aquella habitación que olía a aguardiente, y yo le decía que olía a borracha.  
Lo cierto es, que  aquella habitación en la C/ Los Naranjos durante un tiempo allí hubo un negocio que no se sabe cuando empezó ni cuando termino, tan solo encuentro en el recuerdo un trozo de tiempo, donde la historia puede encajar, que es entre  mediados y final del XIX en que aquel negocio existió. Tiempo suficiente para que las paredes de aquella habitación junto a una balsa de agua, sin ninguna chimenea por donde saliese el humo de la destilación, es de suponer que saliese por la puerta de salida o de entrada y por ello sé impregnaran de olor a aguardiente y que casi un siglo después siguiese oliendo el recinto.
La filoxera está en la punta de su desarrollo en el 1886 (casualidad que el anís del mono, tomado como referencia  comenzase a producirse en el 1870) que elimina de la fax de la tierra de la costa mediterránea  casi todas las cepas la base para la obtención  de dicho licor. También había que plantease que  se utilizase o no  lo que queda después de obtener el vino  (grappa al escobajo) como materia prima ya que lo que queda después de obtener el vino habría que traerlo de la zona de La Contraviesa, de Turón o Murtas.

Pedro Antonio de Alarcón en su visita a La Alpujarra escribe:
“Pero la principal riqueza de Murtas y uno de los ramos más importantes de la producción alpujarreña consiste en pa producción de aguardiente. Perdiéndose la cuenta de la cantidad de alambiques que hay establecidos en el lugar y sus cercanías, …”
Otra pregunta que he planteado a los mayores de Benínar es la palabra alambique y me han contestado: ¿Qué, esoqueesloes?.
No es mi intención seguir profundizando en la “bebida espiritual” (según lo define al aguardiente la Guía Repsol: destilación de fermentos de materias agrícolas. ) que se destilaba en Benínar, puesto que lo que me llama la atención es como se replantea aquella familia la continuidad del negocio.
Significativo és la existencia en Benínar de tan solo cinco casas construida de tal forma que tenían tres puertas de entrada al edificio, la puerta principal por donde entraban los señores, la puerta de servicio y la puerta del corral por donde entraba la caballeriza. Todas estas casas pertenecían a familias “ricas o que habían sido ricas”, pero la determinación de sus herederos, aquellas viviendas estaban ocupadas por gente mayor  (después de la guerra civil del 1936) y que sus retoños enfocaron su vida en otros negocios o en otra forma de “buscarse la vida”, como se decía en el pueblo.
Otro dato importante es que la procedencia de aquellas “viviendas o fortunas”, tuviesen su origen en la explotación de las minas de plomo durante casi todo el siglo XIX, pero en el caso de los Regalaos, no se daban las circunstancias, ya que en aquellos tiempos la destilación de los sobrantes de la producción de vino, (no estoy seguro que solo se utilizase como base lo que quedaba del racimo de uva) tenía una técnica, se necesitaban unos preparativos, una comercialización que aquel Regalao que comienza el negocio tenía que partir de una financiación de una especialización, de  unos conocimientos adquirido en otro lugar y que “la morriña”, con reales en el bolsillo, llega a su pueblo, Benínar y monta una destilería. 
La historia comienza mucho antes  que comenzase a vender aguardiente la familia de los Regalaos.

Continuará.


martes, 4 de agosto de 2015

El trompetista que hizo pecar a las mozas benineras.







Jovencitas benineras
Foto tomada del foro de Benína 
En este tiempo en que con frecuencia vemos en TV la fashión plus, donde aparecen todas las tendencias en moda y formas de vestir, cada vez que veo dichas imágenes me acuerdo de cómo vestían en mi adolescencia las mujeres de mi pueblo, Benínar ,y,  en cierta medida el reconocimiento a la costurera oficial que tubo Beninar con diferencia a las demás aficionadas de sus paisanas.



Las mozas que aparecen en la foto eran las que marcaban tendencia en la ropa, las que podían ir  fuera del pueblo a comprase vestidos en la capital. Eso no estaba al alcance del resto de todas las mozas.

Para participar en las fiestas todos los años las mozas tenían que estrenar vestido ya que si no fuese así estaban condenadas a estar los tres días en las escalerillas de la plaza vestidas de diario con su delantal contemplando como las afortunadas se divertían.  
Al grito de todas o ninguna todas las mozas programan reuniones, programan una novena al patrón del pueblo  para encontrar entre todas las mujeres  aquella que tuviese el don de cortar patrones para confeccionar vestidos con la misma facilidad con que ellas eran capaces de lavar en el río, encarpar, (en Beninar era la palabra utilizada para polinizar los racimos de uva),  o hacer de forma correcta todos los menesteres de una mujer de su casa. El soporte papel (patrones que años despues fueron aparecindo en revistas especializadas) para el diseño o para cortar los patrones, el papel no llegaba a La alpujarra.  En Beninar solo había papel de estraza en las tiendas, tan escaso, que  un grupo de mujeres acudían a que se le pesara en la tienda sin el papel para que lo que pesaba el papel fuese en mercancía.  Si hasta a los niños solo se les entregaba un solo libro donde estaban todas las asignaturas y dicho libro era para todo el tiempo de escolarización. Tampoco el papel de periódico  ni el alcalde conocía el nombre de los de aquella época. Puede que los conociesen el cura, el médico y el secretario, pero en sus casas no había periódicos. Al pueblo no llegaba ninguna publicación. Escribir una carta se le encomendaba su compra del folio y el sobre a aquellos que iban de viaje a Berja.
En un momento de la historia del pueblo aparece Rosa la costurera  que se imaginaba los patrones que configuraba un vestido y cogía las tijeras, con un desenvolvimiento asombroso. 
Lo que aparece a continuación es una historia que se argumentaba de la siguiente forma. 
Cuentan que Rosa se encontró en un momento de su vida en una esquina de la iglesia una canasta (fabricada  con  cañavera) con hilo, alfileres, agujas, dedal pero faltaban las tijeras. Las tijeras llegan a las manos de Rosa cuando toma la decisión de aceptar aquel don que le había regalado San Roque. ¡Ohú  las tijeras!.  En aquel pueblo que la mayoría de los pantalones y vestidos pasaban de generación a generación y lleno de remiendos hasta que las mozas no cumplían la mayoría de edad no se les podía regalar unas tijeras y que además demostrasen a sus abuelas y vecinas que las utilizarían correctamente. Tener tijeras implicaba tener un reconocimiento especial por parte de la población. Cuantas morían en el intento de que le consintieran tener unas en propiedad.
Recuerdo (si se me permite) que la difunta Lola Flores, cuando le mencionaban las tijeras tiraba puñados de sal a sus espaldas para evitar el “mal bajío”.    
Cuando Rosa cogía las tijeras no podía equivocarse, en cada movimiento se jugaba la reputación puesto que a la hora de comprar a la gitana Loreto los metros determinados, recurrir a comprar un nuevo trozo había que encontrar a la gitana, en primer lugar por cualquier pueblo de La Alpujarra y en segundo lugar, ¿le quedaría algún retal de dicha tela?.
Todas las mozas van a pedir autorización al cura para hacer una novena para que surgiese de entre todas una costurera con arte que se imaginase el  vestido para la talla de cada una de ellas. Puede que fuese San Roque el patrón del pueblo el que obligase (ser creativa es un don y en aquellos tiempos dicho don tan solo lo concedía San Roque) a Rosa la del Puente a ser creativa, que de unos metros de tela sacase un vestido.  Lo que es constatable, es que en aquellos años todas las mozas para las fiestas estrenaron vestido nuevo.  
La señal que el patrón les había concedido la costurera es cuando  aparece Rosa nada más terminar la novena con unas faldas estrechas, tan ajustadas, (que ella se las había confeccionado) que era incapaz de subir las escaleras que había entre la plaza y la iglesia. Todas las mozas de rodillas emocionadas dan gracias al patrón por haber atendido sus súplicas.
Aún recuerdo que Doloricas la de la tienda lo primero que puso a la venta en su tienda eran unos fardos de tela que compraba en la capital en la calle de las tiendas. Aquel acontecimiento que en el pueblo se confeccionasen los vestidos fue todo un acontecimiento.


Benineras en la playa
Foto tomada del foro de Benínar

No recuerdo cuantos fueron los años en que todas las mozas todos los años estrenaron vestido, pero llegó un año en que la costurera se queda ciega y por ello se acababa de estrenar vestido en las fiestas.     


No tengo referencias quien fue el que, o la que, puede que fuese Loreto la vendedora de fardos de ropa la que intenta justificar la ceguera de  Rosa con el siguiente argumento:
La culpa que la costurera se quedase ciega era un castigo a las jóvenes  por su comportamiento en las últimas fiestas de San Roque donde no tuvieron un comportamiento cristiano. Todas pecaron.  La culpa estaba en que  llegase entre los músicos de la Banda de Música de Ugíjar un trompetista que quitaba el sentido. Pecaron todas ellas aunque difícil de reconocer en público que habían soñado con escaparse y perderse por entre los maizales o las matas blancas de los cerros con el músico el trompetista. Nadie como aquella gitana para dar con argumentos creíbles ante aquella sinrazón de la ceguera de la costurera.
                          Chriss Botti concertista de jazz. 
Lo cierto de esta historia es que en Benínar antes  de Rosa no hubo ninguna costurera y nadie la sustituyo y que Rosa revoleó las tijeras y fue recuperando la visión lentamente, pero ya dedicada a otros menesteres como fue el oficio de molinera. No volvería  a coser para las mozas y que la gitana Loreto dejó de venir al pueblo vendiendo retales de tela.
Aquellas máquinas de coser de pedal (que en el pueblo se podían contar con los dedos de una mano) que compraron nuestras abuelas fueron perdiendo su utilidad y las hijas o nietas de aquellas abuelas las tienen en su casa como mesa de entrada debajo de un espejo y fue tirado a la basura toda la maquinaria que se utilizaba para coser. Conforme fue Rosa recuperando la visión, jamás hizo el más mínimo comentario de aquellos vestidos, de aquel don que solo a ella le había concedido el patrón del pueblo ni quien le  escogió a ella para aquel " mal de ojo" de perder la visión por un tiempo.  

miércoles, 22 de julio de 2015

Ahora tan solo les faltan devotos.



Me decía mi amigo Antonio compañero de la universidad que en Trigueros, pueblo de la provincia de Huelva,  cuando estallo la Guerra del 1936, el comité se reunía en la iglesia del pueblo. Eliminaron todos los santos que había en la iglesia y que cuando llegaron a San Antonio Abad, patrón del pueblo nadie se atrevía a ponerle las manos encima y se aprobó por unanimidad que se le dice el número uno del carnet del partido comunista. Un problema menos para aquellos revolucionarios que se disputaban el número uno del carnet.
En Benínar ocurrió que aquellos alpujarreños eran mucho más lanzados, en este caso a San Roque, el patrón, lo arrojaron por encima del puente al agua del río pero como la escultura es de madera, fue flotando en el agua hasta llegar a una presa y allí se la encontraron y la guardaron  escondida hasta que terminó la guerra.
Lo que intento por todos los medios averiguar es la reacción de aquellos  benineros,  del mil novecientos treinta y seis ante todos los santos que tenía la iglesia. Es de suponer que actuarían como los de Trigueros. Bueno peor, ya que a San Roque, se lo quitaron del medio sin pensar que existían los milagros.
Todo esto sale a colación por ser reciente la fecha de volver a juntar a todos los santos que había en la Iglesia de Benínar (que fueron repartidos por las iglesias cercanas cuando destruyeron la iglesia por “razones del progreso por la construcción de la presa”) en una ermita reconstruida en la pedanía de Hirmes.
He visto en la cara de mis paisanos la satisfacción de tener otra vez ante su mirada a todos aquellos santos juntos y mucho más cuando han escuchado repicar de la campana.
Aún tenemos entre nosotros (y quiera Dios que sea por mucho tiempo) a paisanos que por su edad vivieron en aquellos días en que el cura escapó por los pelos vestido de mujer camino de Berja y como aquellos nuevos dueños del pueblo tomaron posesión del edificio de la iglesia. Aquel inmueble quedó en manos de personas que les importaba un carajo aquellos santos.  Parece que ha quedado borrado de la mente de la  otra parte de benineros que ocurrió en aquellos tres años. Ni está escrito en ninguna parte. Es de suponer, que  todos aquellos santos que había antes de la guerra fueron quitados de en medio y que los que en la actualidad veneramos son figuras que fueron llegando al pueblo después que terminase la guerra en tan solo diez años. Sigo suponiendo que el interior de la iglesia sufría una remodelación para ir colocando en sus nichos a los santos que llegaron. En mi niñez se decía que la Virgen de Fátima fue comprada por Emilia en agradecimiento al sanar su hijo Pedro por pasar una larga enfermedad. De la llegada de las demás imágenes, nadie me contó nada.   
Recurro a dos imágenes la de Málaga por mi tiempo en dicha ciudad en la universidad y la imagen que en la ciudad donde vivo Algeciras que levanta pasiones. Todas aquellas ciudades o pueblos que estuvieron un tiempo en el bando de los perdedores de la guerra eliminaron parte del patrimonio religioso y Benínar, Málaga, Algeciras entre otras ciudades sufrieron dichas pérdidas.
Señor de Algeciras, una imagen de Jesús Cautivo obra de Carlos Bravo Nogales en 1944.
 El Cristo de la buena Muerte, el que procesionan  La legón  en Málaga sufrió varios ataques y mutilaciones antes de ser definitivamente destruida en 1931 durante la quema de iglesias y conventos de Málaga del 11 y 12 de mayo de ese mismo año 1931. Hoy en día, fue esculpida en 1941 por Francisco Palma Burgos, inspirándose en la imágen original de Pedro de Mena.
Lo que realmente me llena de interés de todo lo acontecido últimamente con la reconstrucción de la Ermita de Hirmes de lo último vivido por  los benineros es el interés mostrado por volver otra vez después de 85 años  a la reconstrucción de la ermita, volver a llenarla de santos, de los cuales tan solo se sacan en procesión  dos imágenes, la Virgen del Carmen y San Roque. La Virgen de Fátima, San José, San Marcos, La Inmaculada, el Corazón de Jesús, el Niño Jesús que fueron procesionados en el día fijado en el calendario, en mi niñez y juventud cada año, y, es más, cuando no llegaba la lluvia y los campos estaban secos se sacaba en procesión a San Marcos para que fuese propicia la lluvia. Me pregunto: ¿Cuántas velas se les encenderán a las imágenes no procesionadas y cuantas-os benineros se pondrán de rodillas delante de  dichas imágenes para encomendarse o encomendar sus impotencias?.
Todos decimos: ¡Por fin todos vuelven a estar juntos!. Para mí  dicha expresión no encaja en mi mente, que  estos herederos (los jóvenes sobre todo) del patrimonio de Benínar entiendan “lo de por fin están juntos” ya que se caracterizan por su escepticismo y por las escasas veces que encienden velas (carecen de santos de su devoción o son otros santos distintos de los que están en Hirmes) y se ponen de rodillas ante los santos de sus antepasados.
Hace escaso tiempo he estado en Inglaterra y la mayoría de las iglesias están vacías, nada más entrar en ellas da la impresión que el culto de antes ha desaparecido, que la juventud no acude a ellas y ya murieron los creyentes. Por último me aparece con frecuencia en mi mente la siguiente pregunta: ¿Qué le dicen a nuestros hijos y nietos las imágenes que nosotros hemos logrado juntar otra vez y veneramos?.
Que de milagros tienen que ponerse a obrar todos los santos de nuestra Ermita de Hirmes para que la juventud repartida desde Algeciras a Cataluña para que los beninerillos-as se les hagan devotos, se encomienden a ellos y que suban a verlos y les enciendan media docena de velas. Una por cada antepasado.       

viernes, 10 de julio de 2015

Treinta y tres años no fueron capaces de borrar de mi memoria.








Todo empezó aquel agosto del año 1982, la última vez que se celebraron las fiestas del día de san Roque. Nunca se me ha olvidado aquella imagen de estar portando con el marido de María  la imagen del patrón y empezaron los cohetes, las tracas, en el Reducto y en la plaza. Aquella humareda y explosiones y mirando las paredes de la iglesia que parecía que se venían abajo, habían aguantado todas las pedradas que le habían llegado desde el Cerro el Algarrobo con los barrenos para obtener las piedras para  la construcción de la persa. En aquel caos aparece María. Con las manos y con el rostro, exclama, comienza a decir, … En aquel momento todos teníamos la sensación de estar en la puerta del infierno y Lucifer invitándonos a entrar.  Eran las últimas fiestas que se celebraban en Benínar, estaba dentro del embalse y por ello tenía que desaparecer, pero como ocurre ante la desaparición de un ser querido, nos preguntábamos una y otra vez: ¿Cual es la razón. ¿Por qué tiene que desaparecer?. No lo entiendo. ¿No se encuentran otra solución?.
Los ingenieros (los más listos del mundo mundial pero con una carencia total de sentimientos), la solución que ya habían planificado fue la demolición de todo el pueblo y por supuesto incluida una iglesia que en su fachada tenía una fecha que había sido construida en el 1575. Este bien cultural de La Alpujarra no le ocurre como:
 El castillo de Vélez Blanco que en el 1945  es cedido al Museo Metropolitano de Nueva York, donde más tarde quedó montado tal como puede verse en la actualidad. 
Aquellos responsables es de suponer que llamasen al cura para que se llevase las imágenes de La Inmaculada, del Carmen, San Roque, San José, etc. Las imágenes fueron repartidas por las iglesias del entorno y en  casas de particulares.
Así han estado hasta el año 2015 en que se ha vuelto a reconstruir la ermita en la pedania Hirmes de aquel pueblo que se llamó Benínar.
Estando en aquella explanada en Hirmes mientras se celebraba la bendición por el Sr. Obispo de la ermita y del altar por  mi mente pasaron  de golpe todas aquellas imágenes de aquellas procesiones celebradas cada año, de aquella Virgen de Fátima que regaló Emilia por salir de aquella enfermedad complicada su hijo Pedro. La de rezos de mi abuela Mamanona, de mis mayores, de mis abuelos, de mis padres y donde nacieron mis primeros amores.
No entendía, ni encontraba palabras adecuadas para unir argumentos para narrar, contar, decir, que de toda aquella iglesia tan solo se han salvado los santos (no todos) y la campana. Los bautizos, las bodas, los entierros, las de horas hincadas de rodillas rezando, (encomendando, pidiendo el cambio de rumbo)  en los reclinatorios, en el suelo, todo aquellos haces y sacos de rosarios, misas, procesiones y novenas, llenos de sentimientos, todo aquello, en aquel recinto, alguien decidió, que entrase la máquina y derribarse aquel recinto.

Con el paso del tiempo los benineros nos hemos interesado por todos aquellos pueblos que pasaron por el mismo calvario por el que paso el nuestro y hemos comprobado, como en la mayoría  de toda la geografía de España, en circunstancias similares al nuestro, al menos, los campanarios sobresalen por encima del agua, ello significa que se respeto de lo más sagrado de un pueblo que es por donde pasan todos sus habitantes cuando nace, se casa, cuando uno se inca de rodillas para rezar por ir las cosas torcidas, y, sobre todo se celebra la misa  de cuerpo presente.
   
La nueva ermita ha sido levantada a base de donaciones de hirmeros  y benineros y vendiendo loterías. Del pueblo, de los vienes comunales tan solo nos ha quedado el recurso de vender lotería (o no se dispone de un euro de otra procedencia) para pagar los bocadillos que se reparten cada vez que nos encontramos para cualquier celebración llegados cada cual de donde fue desterrado. 
Otra indignación más que en ese día me hacía apretar los labios y tragar suspiros, pensando que en mi ciudad Algeciras y Almería capital se encuentra levantadas todas las calles para montar el carril bici. Otro dato: Tan solo hace  unos días en el 2015 por fin tenía agua potable aquella población de Hirmes, la que fuese pedanía de Benínar que fue sacrificada para abastecer de agua a los invernaderos del Poniente Almeriense.
Los benineros e hirmeros hemos aportado tanto, se nos ha pedido tanto, que cuando a nosotros nos ha llegado lo que nos corresponde, ya somos mayores y creo, (al menos yo) que lo que nos queda es la resignación y agradecer que para la inauguración de la nueva ermita, acudan las autoridades. 
Tiene guasa dar las gracias y la bienvenida a unas autoridades que jamás se han pronunciado (ni estas ni las de antes) por lo que hicieron con mi pueblo y con su patrimonio. 
Datos:
 Se constituyó la Comunidad Autónoma de Andalucía el 28 de febrero de 1980 El dictador estaba enterrado y España era demócrata. Es una pregunta que nos hacemos los benineros (al menos yo): ¿En que consiste la democracia?. ¿Se puede restituir en cierta medida el mal ocasionado a un pueblo?.
Termino con un artículo publicado en Plaza de Benínar.

  DIÁSPORA BENINERA

LA DEMOCRACIA POR UN BENINERO.

La democracia comienza a enraizar en una población, cuando el 51% está vestido, tiene donde cobijarse, tiene un frigorífico donde guarda sus alimentos y tiene un mínimo de recursos fijos. Pero sobre todo, sus jóvenes tienen acceso, gratuito a la educación.
  E
En estas condiciones es cuando ese 51% tiene capacidad para escuchar a los que intentan vestir a los desnudos, reguardar a los sin techo y hacer presión para que tengan su parcelita donde se
sientan partícipes de la cosecha y sobre todo que puedan desarrollar su creatividad.

Quintero, en un pregón en los Carnavales de Cádiz lanza una frase:

“Para saber y comprender a Cádiz hay que mamar en Cádiz”.

Para saber lo ocurrido a los benineros, se puede aplicar dicha frase.

En Beninar la democracia se puede mirar como un caso atípico dentro de la provincia, pero dentro de la aldea global en la que estamos sumergidos es de vital importancia estudiar las condiciones de vida de su población.

Es un caso atípico dentro de Almería, puesto que ningún pueblo de la provincia, desde comienzos de los setenta, está sometido a las presiones:
- Que se tienen que marchar de su pueblo, puesto que El Poniente Almeriense demanda un pantano.
- Sus casas, sus tierras serán valorados, por dos personas que han llegado al pueblo y están respaldadas por la autoridad de aquellos momentos en Almería, España y que por mucho que protesten “la autoridad es la autoridad”.
- En aquellos momentos, la autoridad recién llegada al pueblo para la expropiación, “no entienden”, “no escucha”, “tiene la orden de sus superiores”, que la peseta es la peseta y los sentimientos, no entran a ser valorados por las pesetas.

En el caso de la aldea global en la que estamos sumergidos, a los benineros se les trata como se les trató, por ejemplo, a Los Navajos, Los Sius de América, Los Apatamas en Argentina o los que en la actualidad viven en la cordillera del Atlas en Marruecos.

No sé qué explicaciones le dieron a los chinos que se tuvieron que marchar de sus tierras, para crear en dicho recipiente natural, la presa mayor del mundo mundial. Seguro que los argumentos fueron los mismos que empleó El Ingeniero Jefe de La Presa de Beninar que después fue consejero de la Junta de Andalucía.

La transformación de dicho personaje en un brevísimo espacio de tiempo de actuar como un dictador, - el representante de Franco en La Alpujarra: un "franco en África en los años treinta", con tan solo treinta años, - en Beninar y después ser un demócrata en El Parlamento de Andalucía es para ser estudiada.

Para un beninero, la democracia es etérea, si no se le pone nombres y apellidos y sobre todo, los sumergidos en la democracia la van llenando de contenido.

Como se solía decir en Beninar:
“Cuanto más tropezones uno se encuentre en la sopa, más se nos va llenando la cara de satisfacción”.