miércoles, 29 de enero de 2014

La Alpujarra en FITUR: Jarteunaidea.


Recuerdo un relato en Benínar sobre la costumbre de lo que cobraba el cura que pronunciaba el sermón el día del patrón el día de San Roque. Se le pagaba tan poco, que todos los curas de los pueblos de alrededor, por más que se les invitaba no acudían y la razón era, que debajo del púlpito se colocaba el sacristán con una navaja y una caña. Cada vez que el cura pronunciaba el nombre del santo, el sacristán daba un corte a la caña y en función de los cortes que al final del sermón tenía la caña cada corte una peseta, es decir, que el cura correspondiente no sacaba ni para el viaje. Lo de las cortes en la caña lo sabían los benineros, pero no los de fuera. Así una y otra vez, cada sacerdote de las parroquias cercanas, cada año que se les invitaba siempre tenían la agenda repleta y por ello nadie quería ir a Benínar. Un año, es nombrado un beninero con billetes mayordomo y se propuso que en aquel año quedase en los anales que él había sido nombrado mayordomo  porque  acudido el mejor predicador de la diócesis de Granada. El mayordomo con bastante pasta, antes de empezar la función se acerca al sacerdote y le dice: Reverendo usted va a cobrar en función de las veces que pronuncia la palabra San Roque. El reverendo en cuestión dijo tantas veces Roque, que el sacristán paró la homilía para buscar otra caña ya que la que tenía no admitía más cortes.
Algo parecido tiene que haberle pasado a nuestro querido y admirado Kico Medina en el discurso inaugurar pronunciado en Madrid en  Fitur en el pabellón Andalucia.  Al pronunciar La Alpujarra, pero en esta ocasión el sacristán rajaría la caña cuando dijese: La Alpujarra Granadina. Si solo decía La Alpujarra el sacristán estaba advertido que nada de poner una marca en la caña.
Nuestro querido y admirado Tiko Medina, con lo largo que fue siempre para intuir antes que pasasen los acontecimientos casi seguro que se está preguntando:
-         ¿Cuál será la razón, que solo me dieron cinco pesetas si pronuncié La Alpujarra en muchísimas ocasiones?.     
-         ¿Cuál es la razón que si coloco en gloogle la palabra Fitur 2014 y La Alpujarra tan solo hace referencia a la granadina y la almeriense apenas aparece?.
-         ¿El rey moro de la diputación de Granada acaso está en enemistad con su homólogo rey almeriense y por ello en esta ocasión han dividido La Alpujarra en dos, la de cada uno?. ¿Lo que no se logró desde los Reyes Católicos ni después Javier de Burgos en el 1833 con las provincias pretende ellos que sea un hecho?.
Esmestervez que los pueblos desde Adra a Vicar que siempre se han considerado alpujarreños, pues no han dicho nada, se han callado y habrán pensado que en otra ocasión será ir unidos a vender al mayor mercado del turismo de España La Alpujarra donde acuden todos los importantes del sector. 
Para eso está FITUR para confirmar que aún no se ha podido superar los reinos de tafias que se acentúan cada vez más sin que aparezca la unión No aparece la frase: Hasta aquí hemos llegado tan solo existe una sola Alpujarra. Para andalucíainfirmación.es/Fitur 2013, escriben todas las zonas de Andalucía, pero se le ha olvidado La Alpujarra.
 Si complicado es para los actuales políticos encontrar la unión de los pueblos alpujarreños, me imagino a los que viven en dichos pueblos cada día, cada mes, cada año cada vez más lejos (en carreteras por ejemplo) de todos los avances que nacen cada día y que no llegan a la ladera sur de Sierra Navada, la zona del Andarax ni  al Cerrajón de Murtas.
Si la revolución industrial dejó infinidad de testimonios, de huellas, por toda Europa, de todos los avances que aparecieron en aquellos tiempos, nada tenemos como testimonio que llegase a La Alpujarra. De la misma forma, en la revolución en la que nos encontramos protagonizado por internet, da la impresión que está pasando, pasará y los alpujarreños la verán pasar sin que deje ninguna transformación.

lunes, 20 de enero de 2014

Fitetú, … que dos embalses.



Fitetú que dos embalses y que dos formas de pensar tan opuesta y tan distintas de los agricultores extremeños, portugueses  y los almerienses. Unos pensado en la supervivencia del subsidio agrario y otros pensando el cómo llegar con sus productos a todos los mercados del mundo. 
El embalse de Alqueva en Portugal (1):
En efecto, la presa surtirá a 110.000 ha de nuevos regadíos y permite el funcionamiento de una central hidroeléctrica con capacidad para producir 380 MW, cantidad que permite satisfacer los gastos eléctricos de una ciudad de 180.000 habitantes.
Ocupa un área de 250 km², 33 de los cuales están en territorio de la provincia de Badajoz. Su capacidad de almacenamiento es de 4.150 hm³ (1 Hm3 equivale a 1.000.000 m3) de agua (cantidad que equivale a las necesidades de abastecimiento de Lisboa durante 40 años). La longitud, desde la presa hasta la cola del embalse, es de 83 km. Su profundidad máxima es de 152 m. Su recortada costa tiene una longitud de 1160 km, cantidad equivalente al total del litoral marítimo portugués. La altura de la presa es de 96 m, 458 m de larga y 7 de ancha aproximadamente.
El embalse de Benínar (2):
Con una capacidad de 68,2 hm³, es el segundo mayor embalse de la provincia tras el de Cuevas de Almanzora. El río Adra aporta un total medio de 45 hm³ de agua al año.1 También aportan agua, aunque en menor cantidad, las numerosas ramblas que confluyen en él. Recibe el agua de 521 km² de las provincias de Almería y Granada.
Desaladora de Carboneras (3):
La desaladora de Carboneras produciendo a tope puede suministrar 3,6 Hm3., al mes. 43,2 Hm3 al año para abastecer 7.000 ha de invernaderos. Lo que almacena el embalse de Alqueva en un año ha acumulado agua suficiente o equivalente, lo que suministra dicha desaladora durante  96 años. Tenemos que tener presente que el agua depurada del mar necesita un treinta por ciento de agua de otras fuentes para el riego de los invernaderos.

En un momento determinado del viaje la pasada semana a Extremadura mi hermano y yo escuchamos la frase: El embalse más grande de Europa se encuentra relativamente cerca de donde estamos.
Cuando un beninero escucha la palabra pantano, se le ponen los bellos como escarpia y para que se aplaquen tienen que visitar  dicho lugar sobre todo para colocar en su historia personal comparaciones.
Acompañados por un lugareño, Manolo Patapalo nos dirigimos la presa. En un momento dado señala a un pueblo portugués y nos dice: Mi padre salía cargado con cuarenta kilos de café a las espaldas de este pueblo situado a una distancia de cuarenta kilómetros y casi toda su vida vivió de dicho contrabando, después de ser soldado en la Guerra Civil, y ser el que cuidaba del caballo del general Agustín Muñoz Grandes en las estepas rusas con la División Azul. Toda una historia para escribirla y dejar constancia de ella.  
Durante todo el trayecto con una distancia de ochenta kilómetros de ida y otros tantos de vuelta, tan solo vimos en la frontera entre España y Portugal unas cuantas hectáreas sembradas de árboles frutales (melocotones principalmente) que pertenecían a Villanueva del Fresno, Extremadura. Como el patrón de medida beninero son los huertos, las hectáreas de olivos, almendros, o de siembra de cereales, al ver aquel paraje prácticamente sin estar sembrado, cada cierto tiempo alguien decía:
-         -  Qué lástima de tierra desaprovechada y además apenas, aparece un pueblo, una gasolinera o una venta tan prolíferas en la Andalucía costera que conocemos.
-         -  Yo contestaba: Fitetú. 
En el 2002 se inaugurado  (por fin después de muchos años de trámites  vaya usted a saber cuáles fueron las razones de su paralización), la presa que vamos a visitar por supuesto con fondos de la UE.

En efecto, la presa surtirá a 110.000 ha de nuevos regadíos y permite el funcionamiento de una central hidroeléctrica con capacidad para producir 380 MW, cantidad que permite satisfacer los gastos eléctricos de una ciudad de 180.000 habitantes.
De media un generador eólico,(en el supuesto que lo mueva el viento) puede alimentar 1.500 hogares. (4).
Otro dato:
Tomado del periódico digital 360 sobre la superficie que ocupan los invernaderos en Almería. 28.576 hectáreas. Periodo comprendido entre el 2011/12.
Abarca 8.774 km². Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2013 su población era de 699 329 habitantes. 
Densidad de población de los pueblos de la ribera del embalse de Alqueva:
Los pueblos extremeños que están bajo las influencias del embalse son un total de cinco con una densidad de 34 habitantes por kilómetro cuadrado. Los que pertenecen a Portugal son un total de nueve con 15.de densidad de población por kilómetro cuadrado.
El Poniente de Almería tiene 432 habitantes por kilómetro cuadrado. 

A cada dato que escribo me sale un fitetú, (al vivir en la provincia de Cádiz). Por supuesto que dicha palabra no se encuentran en el diccionario ni creo que aparezcan en una pila de tiempo, que ello no quiere decir que se sigan pronunciando. Fitetúa la desproporción entre lo que almacena cada año el pantano de Portugal y los embalses de Almería. Fitetú que todos los pueblos que están dentro de la cuenca del pantano aún no han encontrado ni que sembrar ni que producir cuando en Almería  cada gota de agua forma parte de un pimiento o de un tomate. Fitetú desde el punto comparativo la densidad de habitantes por kilómetro cuadrado que viven cerca del embalse de Portugal teniendo agua para regar y tierras para sembrar lo que  persiguen desde que se levantan hasta que se acuestan es conseguir las treinta peonadas anuales para estar todo el año cobrando el paro comunitario y lo que piensan los dueños de un invernadero en Almería, es, a cuantos jornaleros tengo que contratar este año. Fitetú la de millones de euros que se ha gastado la UE (el mayor embalse que tiene) en la terminación de dicha presa que en la actualidad produce electricidad pero nada desde el punto de vista agrícola y lo cicateros que se muestran lo políticos para llevar agua a Almería sabiendo que cada gota con el sistema de riego por goteo forma parte de una fruta o en una hortaliza. Fitetú que quieren que los pueblos cercanos al pantano de Portugal se conviertan en agricultores de la noche a la mañana facilitándole energía eléctrica y agua a sabiendas que la agricultura si no se ha mamado desde chiquitito (sobre todo la de frutas y hortalizas) ese tramo es imposible saltárselo. Fitetú si unos cuantos agricultores (no hace falta muchos, tan solo unos cuantos) de los que salen de Almería para Marruecos pensasen en la transformación en agrícola toda la cuenca del río Guadiana. Fitetú, fitetú, fitetú, …
Fitetú si los que decidieron la construcción del embalse de Benínar hubiesen decidido hacer un canalillo (mas lejos están los lugares, Tajo, Ebro, de los pensados trasvases) del embalse de Alqueva hasta el Poniente de Almería. Seguro que yo y unos cuantos paisanos estaríamos viviendo en el pueblo que nos vio nacer desde que nos dieron la jubilación. Fitetú lo que pienso yo de la madre que pario al tío del tambor por la de horas de sueño que me han robado.    

(1) Embalse de alqueva:
(2) Embalse de Benínar:
(3) Desaladora de Carboneras
(4) Generador eólico.
 http://www.eoliccat.net/energia-eolica/preguntas-frecuentes.html?L=1


jueves, 9 de enero de 2014

Buscando el "tío pepe" de La Alpujarra.



En mi última visita realizada a la zona del Cerrajón de Murtas, me encontré que en La Alpujarra empiezan a comercializar espumosos cinco bodegas, que por supuesto no sé si describirlos como champán o como cavas sin meter la pata. 
En el año anterior me invitaron a una vendimia en Laujar del Andarax y el lugar donde está colocada dichas viñas en una loma, es realmente bello contemplar aquel llano lleno de viñas y al fondo la sierra. Saco este dato porque en aquella ocasión saqué la conclusión que son bastantes los dueños de los invernaderos que parte de los beneficios sacados de los invernaderos son invertidos en dotarse de una bodega para tener vino propio en primer lugar, pero también para invitar a los amigos cada vez que se tercie, para comerse un choto y unos tragos de vino. Estando allí contemplando aquel paisaje lleno de colores me preguntaba: ¿Llegara de esta procedencia las inversiones que siempre faltaron en toda La Alpujarra para promocionar sus productos?.
Cada vez que he visitado (que fueron unas cuantas y unos cuantos brindis) en la zona donde vivo las bodegas de Jerez , San Lucas, Puerto de Santa María y Chiclana, sin duda alguna las que tienen la mejor solera de España, en cada visita siempre me he preguntado: ¿Cual es la razón que la zona de Cádiz tenga tanto y La Alpujarra tan poco cuando ambas zonas se colocaron en la línea de salida en el siglo XIX, cuando apareció la filoxera?. Cuando me refiero a tanto, me estoy refiriendo a la de cientos de botas, cientos de miles de litros que tienen almacenadas las bodegas más importantes de la zona; mientras que en un paseo por La Alpujarra el viajero no se encuentra con bodegas tanto por los pueblos como por las carreteras, por ello los bodegueros alpujarreños poco es el vino que han almacenado en todo ese tiempo de cultivo. En nuestra zona no existen esos tres toneles donde dicen los gaditanos radica la esencia, la solera y la crianza de todo buen vino. 
De nuevo me llega a la cabeza otros dos extremos, el minifundio y el latifundio. ¿Se podrá transformar el minifundio en todo el Cerrajón de Murtas o en toda la zona del Andarás?. ¿Nacerán cooperativas como han nacido en el Poniente de Almería para enfrentarse de otra manera a la producción y venta del vino?. 
En la última visita realizada a la bodega del Tío Mateo, el guía hacia bastante hincapié en la tradición de unir siempre bodega y apellidos. Nos decía que son tres generaciones enteras unidas y trabajando dentro del negocio familiar.  En este sentido recuerdo que a Benínar llegaban los pellejos de vino (los mismos envases a los que se enfrentó don Quijote de la Mancha) las damajuanas metidas en cestos de caña o de esparto  a la taberna de Antonio Campoy, que eran dos los apellidos que se encargaban del reparto. Los  que llegaban de Ugijar y los que llegaban de Fondón. ¿A que se dedicarán aquellas dos familias que copaban el mercado del vino desde el mar hasta la sierra en toda La Alpujarra?.  
Como olvidar las botas y los porrones que se llenaban en forma de derroche en estos días en los que se mataban los cerdos; aquellas “matanzas benineras”que duraban dos días y era la época del año en la que cada familia era protagonista en función del número de cerdos sacrificados y de las arrobas de vino que se compraban.  
Cada vez que me encuentro en el supermercado con las botellas de anís, cierro los ojos para trasladarme a mi pueblo para estar en la matanza primera que recuerdo, la de mi abuela Mamanona. Al amanecer antes de comenzar las faenas, había que tomarse una copita de anís, carraspear, coger un puñado de higos, remangarse la camisa por encima del codo y esperar órdenes.            
Todo esto que escribo me lo ha traído la botella medio vacía de anís que está encima de la mesa que  le coloco un mandil  donde pone, anís regalao, (por la destilería que tenía Andrés el Regalado en Benínar) y el vino que se consume en estos días en mi casa la botella que está en la mesa también tiene un mandil donde pone: Bodegas Reinoso.
Le pediré en la próxima carta a los Reyes Magos que en la Puerta Purchena de Almería aparezca una gran figura con forma de botella encima de cualquier edificio donde ponga el título que identifica el “tío ...” que identifica el vino de toda La Alpujarra. 
  

 “En el 1835 con 23 años el tío pepe de jerez comienza a sembrar y cosechar su brandy. En el 1856 ya estaba vendiendo dos  millones y medio de botellas en Inglaterra”. 

martes, 31 de diciembre de 2013

Aterramientos y tan pancho se quedó el delegado.



Además de los problemas que fueron apareciendo durante todos los años de existencia del pantano de Benínar y que ninguno se ha resuelto, ahora el delegado territorial en la materia dice que tiene problemas de “aterramientos”. Solicito información al diccionario y me da tres posibilidades: Acumulación de tierra. Terror. Humillación. Los benineros tenemos entendido desde que nos  lo decían nuestros abuelos, la primera solución no es, puesto qué, quien ha aportado las tierras para la construcción  de todos los bancales y paratas que había en el pueblo siempre fueron las  llovías y el delegado dice: … , "porque si el año se presenta seco podemos tener graves problemas de 'aterramientos'".  ¿Será la palabra terror?. Si es así, es el terror que puede aparecer, que siempre están presentes  en la cuenca baja del río, si apareciese una tormenta de las ya conocidas por los benineros y por los abderitanos. La palabra que reune lo que quería  expresar el delegado es la palabra “humillación para los benineros”. Es lo más parecido a la realidad. Es lo que yo siento, humillación cada vez que sale cualquier noticia sobre el dichoso pantano. Me siento humillado al realizar una obra con la intención de aportar agua para los invernaderos del El Ejido, que digo un pueblo para todos los del Poniente Almeriense e incluso para abastecer a la capital, y dicha construcción ha sido un fracaso. Nos lo vendieron en aquellos días de las obras que el pantano sería lo fundamental para el progreso del Almería y visitando las hemerotecas se puede comprobar, y según las estadísticas de los casi 500 hectómetros cúbicos que se gastaron en la temporada agrícola del  2012 al 2013, (el año que llovió tanto) tan solo aportó el pantano 15. Con estos datos que dan las estadísticas en vez de sentirnos los benineros orgullosos de aportar nada más y nada menos que todo el agua que necesitan los invernaderos, los datos nos dan argumentos para sentirnos de todo menos orgullosos por nuestra aportación.
Todos nos sentimos orgullosos de aportar según nuestras posibilidades (a los benineros nos expulsaron de nuestro pueblo) lo que necesita un proyecto que aporta beneficios a la comunidad. Después del tiempo transcurrido y ver que dicho proyecto le han aparecido grietas y se escapa el agua, (es el argumento que se dan cuando abren las compuertas cuando llueve en la zona) es tanta la que se pierde que el presupuesto del arreglo supera casi los costes de la construcción de la presa. Es tanto el importe del arreglo que nunca (dudo que se tengan localizados por donde se va el agua, ya que, antes de la construcción de la presa estuvieron dos años haciendo perforaciones para analizar el subsuelo) se dispuso de dicha cantidad de euros ni nunca se tendrán. Que la tierra acumulada es tanta que se utilizará (existe un reportaje donde la alcaldesa de Adra tocaba las palmas de contenta por la llegada de muchísimos camiones de arena) para aumentar las playas de Adra. Que cualquier pozo de la zona aporta casi la misma cantidad de agua que aporta la presa. Son tantos los errores cometidos en su construcción, que la aportación de cada beninero nos da de todo menos satisfacción. Aportamos nuestras casas, nuestra iglesia, nuestras calles, donde transcurrió nuestra niñez,  juventud y todo lo relacionado con nuestras raíces. !Ay!, señor delegado si usted supiese.

Seguro que el delegado se equivoca utilizando la palabra “aterramientos en el pantano de Benínar”.    

jueves, 12 de diciembre de 2013

Tienda de pueblo II.



Los de mi generación somos los que hemos pasado la línea del pueblo a la ciudad. Nacer, crecer y una vez en producción nos hemos marchado para escasamente volver el fin de semana y por supuesto el no retorno a ese espacio único en el que han vivido generaciones y generaciones de cada uno de nosotros. Espero como agua de mayo a los políticos que sean capaces de potenciar las aldeas, pero sobre todo deseo que los lugareños quieran poner sus esfuerzos en levantar su aldea, su lugar de nacimiento. Aún se está a tiempo ya que existen suficiente número de personas que aún conservan los lazos de unión con la tierra que le vio nacer donde pasaron los primeros años de su vida.
Los bares y la tienda es lo que aún sigue y no en todos los municipios de menos de quinientos habitantes que serán los últimos que cierran sus puertas después de ser mantenidas por las personas mayores que irán cerrando conforme se jubilen sus propietarios. Son muy pocos los jóvenes que quieren seguir el negocio de sus padres y si continúan es por supuesto fuera de ese pueblo.
Por lo que he visto nadie se ha parado a pensar que una tienda de pueblo es el banco de alimentos. Banco ya que es el único espacio en Andalucía donde aún  pueden comprar fiado todos los vecinos.  Es el único lugar donde comprador y vendedor estudian las posibilidades de acomodar sueldo y disponibilidad. Es el único lugar donde aún sobre vive el trueque en su justa medida de precio. Es un reconocimiento entre el que presta y el que recoge sin nada de firmas ni avales de por medio. Comprador y vendedor tienen confianza plena que aquel retiro de mercancías será abonado aunque no se sepa cuándo.

Recuerdo en especial sobre los años sesenta, una pastora en Benínar con siete hijos que su único recurso era la manada de cabras, disponían de dinero en metálico, cada vez que por temporada en la primavera principalmente vendían los quesos, para que sus dedos tocasen una vez al año por lo menos la textura de los billetes, vendían la lana de las pocas ovejas que tenían,   si es que los vellones no los tenían que entregar como pago de la utilización de los pastos; los chotillos a finales de año que consistía en un repaso de cuentas pendientes, que ajustando precios y mercancías se volvía a retirar fiado de la tienda. De una manada de ciento y pico de cabras salió aquella familia adelante y cuando llegaba a la tienda a comprar, terminaban sus lamentos diciendo: “Comer había que comer todos los días y si no le daban fiado, haber como se podía poner la hoya en el fuego”.

Las tiendas de pueblo jamás han pasado por la cabeza de todos los gobernantes de la democracia, de los de Madrid y de los de Sevilla  liberarlos de gravámenes, aplicar subvenciones a un servicio a la comunidad imprescindible para todas aquellas personas que no tienen medios de desplazamiento, que aún sobreviven en un medio rural.
Cada vez que se cierra una tienda rural se les cierra la despensa a todas aquellas personas que por unas circunstancias o por otras continúan viviendo en todos los pueblos de Andalucía que tienen menos de quinientos  habitantes, que en Almería tenemos (según estadísticas) sobre unos treinta y tres, más unas cuantas pedanías. Es poner una cantidad de personas que aún continúan viviendo en su lugar de origen prácticamente en el dilema de la supervivencia. Pero lo más lamentable es que dichos establecimientos sean cerrados por tener que ingresar a las administraciones públicas periódicamente unas cantidades que atacan directamente a la yugular de aquella tienda que aún se mantiene en dicho pueblo.
En base al dicho: "El que tiene tienda que la atienda y si no que la venda". Posiblemente,  el coche del tendero o la tendera siempre han estado a disposición las veinticuatro horas en el caso de llevar a urgencias a alguien al hospital a propios y foráneos.

Esos panaderos que todos los días recorren cientos de kilómetros repartiendo el pan a todas aquellas personas mayores que son los que viven en el pueblo realizan una labor social impagable. Por parte de la administración sin reconocer. Los aldeanos se tienen que desplazar  y en  vez de esperar el transporte público, (que todas estar aldeas no lo tienen) están sentados en el malecón esperando que pase el panadero para la ida y al tendero para la vuelta. Veremos cuando dura esa prestación social.

En muchos pueblos  ya desaparecieron las escuelas, se marchó el médico, el enfermero, el cura, …, pero que desaparezcan las tiendas por culpa de los impuestos es dar la definitiva vuelta de tuerca para la desaparición de las aldeas.

Otro tema presidenta que ni se le ocurra preguntar a los que se encuentren por la calle si es que pernocta en alguna aldea:
¿Tienen localizados, totalizados, cuantos están dados de alta en las aldeas  que rodean las poblaciones cuando realmente donde viven es en la ciudad?. Una pista:

¿Cuántos vehículos están dados de alta en las aldeas, cuando realmente duermen en ellas algún que otro fin de semana?. 

martes, 10 de diciembre de 2013

¿Una tienda?. ¿Y eso que es lo que es señora presidenta?.


 Un beninerillo se tenía que jugar el puesto cada día de estar sentado en el pupitre al lado de la ventana y contestarle el que había llegado antes: ¡Ha ¡. ¡ Lo siento!.  Llegue antes. ¿Qué me das?. No seas malaje,  (dice otro compañero) que tiene que estar pendiente por si aparece por el Collado la fiscalía.  Aquel imberbe vigilante tenía que  estar pendiente de todo vehículo que entraba al pueblo. Tenía que estar sentado sobre sus tobillos para estirase y llegar a la ventana, y compaginarlo con lo que decía el maestro. Por aquel tiempo todos los vehículos que llegaban a Benínar eran reconocidos desde lejos. Al aparecer uno distinto a lo lejos, aquel beninerillo tenía que salir corriendo (como se solía decir dándose patadas en el culo) desde la escuela hasta su casa para que su madre la tendera cerrase la tienda ya que por aquellos finales de años cincuenta la inspecciones llegaban por los pueblos alpujarreños y tanto los bares como las tiendas tenían que estar dados de alta, que ello significaba, que el dueño del establecimiento tenía que estar dado de alta en la Seguridad Social y pagar sus impuestos. Menos mal que aquel tipo de guardias duro poco tiempo, el suficiente hasta que, dichos emprendedores fueron convencidos por paisanos que trabajaban dentro de la administración que el cotizar significaba que llegado a la vejez se cobraría una paga, (la paga de jubilado en Benínar se llevó muchísimas noches enteras sin dormir a todas las personas mayores, muchas más noches que la mosca del sueño de García Márquez) hasta que no llego tal convencimiento lo que se entendía en Benínar es que unos señores de la capital, llegaban al pueblo poniendo multas por tener una tienda o un bar. Los dueños de aquellos establecimientos ponían a sus hijos a vigilar la entrada de coches al pueblo para dar  con la puerta en las narices a los inspectores y que todo paisanos que fuese preguntado donde estaba la tienda o el bar tenía que contestar, que no entendían la pregunta ni sabía nada, ni conocía a nadie relacionados con aquellos nombres. Así funcionó el boicot a los inspectores a aquellos extranjeros sospechosos de formar parte de la administración.  

Saco esto a colación por estar en un pequeño pueblo de Huelva que tiene dos bares que abren por la noche y una tienda con la puerta cerrada, que al preguntar la razón de estar cerrados argumentaron lo mismito que argumentaba aquella beninera que tenía una tienda: 
“El negocio no da para pagar impuestos en un pueblo que solo somos ciento y pico de habitantes casi todos mayores, que están acostumbrados a vivir de la leche de la cabrilla, de los huevos de las gallinas, de los árboles frutales y de las papas del huerto”.


Otro gallo cantaría si nuestra presidenta  se le ocurriese elegir una casa rural en uno de tantos pueblos de nuestra Andalucía que solo quedan ya mayores y que en un momento dado necesitase comprar un tetrabrik de leche o media docena de yogures (para los niños) y le dijese el vecindario que se tenía que desplazar quince kilómetros hasta Aracena para encontrar una tienda,  para encontrar “lo olvidado”. Seguro que los del pueblo donde he pasado unos días, al saber que era ella la jefa de los inspectores, seguro que reaccionaban como en los años cincuenta reaccionaban los benineros al preguntarle un extranjero por una tienda. Contestarían a nuestra presidenta: “¿Una tienda?. ¿Y eso que es lo que es en nuestro pueblo señora presidenta?.  Deme más pistas. ¿De qué está hablando?".

lunes, 2 de diciembre de 2013

¿Existen algunos tipos de lazos entre La Alpujarra y el norte de África?



Con el follón que ha ocurrido en mi ciudad Algeciras, sobre la visita de Picardo (no deja de ser el alcalde de Gibraltar el edil de una ciudad de treinta mil habitantes) al ser invitado por la universidad de Cádiz para dar una conferencia y ser recibido en la puerta con pancartas (y decirle de todo menos guapo), y tener que marcharse escoltado de vuelta a su pueblo sin poder dar la conferencia, todos los que estamos empadronados en Cádiz y provincia no nos hacemos más que la siguiente pregunta: 
¿Quién puñetas invita al vecino más indeseable?. 
La cuestión es que todos los medios de comunicación de la comarca del Campo de Gibraltar en esa misma noche analizaron dicho acontecimiento y por supuesto que tenía que estar presente el analizador más puntero que no es otro que el que fuese alcalde de Algeciras D. Patricio González.
Del resumen de todo lo que se dijo (análisis y vuelta a empezar a volver a analizar las relaciones vecinales de Gibraltar con su comarca) para mí el colofón fue cuando el que fuese alcalde de la ciudad donde estoy empadronado dijo:
En esta semana que se cumple el aniversario de cuando me casé, como siempre nos solemos ir unos días a un pueblo de La Alpujarra de su ladera sur.

Este hombre que desde siempre está por la labor de acercamiento de la dos orillas del Estrecho de Gibraltar, que casi todas las semanas tiene un acto en el que tiene que estar presente en Marruecos, que posiblemente es el campogibraltareño que mejor conoce todos los pueblos de la Cordillera del Atlas, decide celebrar sus aniversarios de boda en nuestra tierra, La Alpujarra.

Todo esto sale a colación al llamarme desde la biblioteca de Almería hace unos días pidiéndome la dirección de Eugenia Doucet para que acudiese a una serie de conferencias que se estaban organizando para dar en los distintos pueblos alpujarreños, supongo que de los que pertenecen a La Alpuajarra de la provincia de Almería.

Puede que exista  un investigador que no deje de averiguar y de hacerse presente en todo lo que es el territorio que tenemos frente a todo el litoral de La Alpujarra, que se dedique a crear lazos de amistad y colaboración, estar presente en todos los actos culturales que se realizan o se pueden organizar. Si existiese este o estos personajes algo tendrían que ver las dos diputaciones de Granada y Almería, y, deberían visitar en estos días a este campogibraltareño que está en nuestra tierra para cambiar impresiones y en cierta medida programar los actos culturales para el año próximo.