sábado, 14 de septiembre de 2013

Las rivalidades existentes entre las provincias en Andalucía.


 La última vez que estuve en nuestra tierra Almería (que tan solo hace unos días no puedo pasar mucho tiempo sin respirarla aunque huela a invernadero, menos, que como olían al principio los puñeteros ) como siempre llego a casa de mi hermano y nada más llegar, nos incorporamos a su grupo de amigos y hay un paisano que nada más verme, desde lejos grita: ¡miarma!.  Mira que le dije que yo vivo en la provincia de Cádiz y en la capital la palabra que más se utiliza es: ¡picha!. Los miarmas son los de Sevilla y los que vivimos en  Algeciras se nos identifica como los especiales. Pero nada, no quiere corregirse y me tiene  asociado con el otro extremo de Andalucía que según el menda, casi toda Sevilla vive de lo que sacan de los invernaderos de Almería. No hay forma de convencerlo que una cosa son los políticos y otra es la riqueza agrícola tanto de acetite, semillas destacando sobre todo el que produce Sevilla.  No quiero ni pensar lo que saldrá de la boca del amigo de mi hermano, cuando ha escuchado que: Todas las provincias están representadas en consejerías en el Gobierno de Andalucía menos los que somos de Almería.
Seguro que cuando reflexione la nueva presidenta, seguro que dice: ¡Anda, pues verdad!, no caí en la cuenta. La cuestión es que tal marginación, ya no tiene arreglo.
Yo que estuve un año interno en el diocesano y después en la escuela de formación,  he mamado (como se suele decir en Cádiz para ser un buen gadita)  de todos los acontecimientos  de mi capital y cuando salí de Almería al terminar la carrera, al casarme, por no encontrar trabajo como tantos de los de mi generación. Cada vez que llego a mi tierra, tengo que darle la razón al amigo de mi hermano, que cada vez mis paisanos quieren tener unos carnavales como los que tienen Cádiz, una feria como la que tiene Jerez y una Semana Santa como, .   En mi adolescencia y juventud, Almería tenía una feria, unos carnavales y , tantas cosas que merecían en aquellos tiemposun suspenso o un necesita mejorar. Todo lo que ha ido mejorando en dichos acontecimientos populares fue copiando del resto de las provincias de Andalucía. Dicho copieteo, todos los años, me indignaba, me cabreaba, pero con el tiempo lo fui asimilando y comprendiendo por la labor ejercida por la RTVA, la parte educativa. La fue realizando bien (bajo las directrices de los políticos sevillanos) y cada vez Almería se parece más a la Andalucía global, ¿ sin perder su identidad por supuesto como la tierra de las tres cosechas?.
Cuando en el mes que viene vuelva de nuevo a mi tierra, seguro que nada más pasar El Lance de la Virgen,  escucharé una voz en forma de trueno que seguro grita: 
"¡miarma!. Para que luego me digas que no tengo razón. ¿Almería no tiene nadie capacitado para ser consejero?. Yo acacharé la cabeza y miraré al suelo, porque no soy una persona  que entre a la ligera a la discusión y me parece que de Cádiz tenemos dos consejeros (que es lo que afecta a mis hijos yo ya estoy jubilado). Además pensándolo bien, el tener un consejero no va a mejorar la producción, comercialización, ni el precio de los tomates de invernadero.

Que le quite el sueño. Que le remuerda la conciencia,  a la presidenta.  El remordimiento le haga titubear en los discursos, por no nombrar un consejero de Almería, y el amigo de mi hermano que me diga miarma , pichao especial. Me da igual. Como se respondía en Benínar: Si lo dicen que lo digan, no fuendolo.  No estoy dispuesto a discutir con el menda (el amigo de mi hermano) de las rivalidades existentes entre provincias andaluzas hasta que no vuelvan otra vez las elecciones de Andalucía ni por supuesto argumentar sobre los carnavales de ninguna parte.   

jueves, 5 de septiembre de 2013

Las marcas que deja el regazo.


No dejo de mencionar una y otra vez lo que representan las matriarcas en el tema de Benínar. Me marcho al otro extremo del mundo (para los benineros representó siempre Cataluña) para volver de nuevo al Cerro de las Viñas. Pascualilla, (no sé conocía como Pascuala tal vez por marcharse joven o porque en el pueblo muchas personas morían ya de mayores con nombres de joven por mantener siempre el secreto de la juventud)  que nacería a últimos del siglo XIX y que por supuesto ya ha fallecido, que como tantos paisanos tuvieron que emigrar y ahora sus descendientes están pendientes de todo lo referente a Benínar. Es que su abuela no tiene otro lugar de ubicación que no sea aquel pueblo alpujarreño. Esta paisana a pesar de las penurias pasadas, de vivir la guerra civil, la posguerra, el año de la hambre, de sacar adelante a cuatro hijas sola, supo sembrar en sus nietas (mientras las cuidaba cuando sus madres estaban trabajando en alguna fábrica de Cataluña) lo positivo de aquella tierra que le escatimaba todos los días el pan y la sal. Nuestra paisana seguro que le contaba a sus nietas la historia de nuestro pueblo en forma de cuentos y los cuentos de nuestra niñez para todos son muy difíciles de olvidar. Repito, los descendientes de Pascualilla, (ya todos nacidos en Cataluña) entran en facebook, youTube, los blogs que hacen referencias a Benínar, seguro con un respeto impresionante puesto que allí en ese pueblo alpujarreño están sus raíces y sobre todo estaban los recuerdos y vivencias de uno de los seres más queridos y entrañables que tiene una persona que son sus abuelo.
Cuando he terminado de ver las fotos que el hijo de Antonio Blanco ha colgado en la red y ver tanta gente joven, tantos niños a la mente me ha llegado: Benínar que perdurará en el tiempo muchos años, ya que dichos niños van acompañados de sus abuelas que tal y como está la vida esos niños (mientras sus padres trabajan) se han dormido muchas veces en el regazo de sus abuelas, que para que el niño se durmiese seguro le contaba las mismas historias que Pascualilla le contaba a sus nietas.
Con la de penurias que pasaron y llevan en el cuerpo las matriarcas benineras, es estremecedor como  son capaces de cribar, espulgar, todos aquellos sueños que fueron soltando cuando eran adolescentes por la calle real y por la plaza. Los bailes  cuando llegaba una vez al año la Banda de Música de Ugijar. Los remolinos que por Navidad se hacían en la plaza y tantas y tantas historias que tienen un lugar de ubicación, que es Benínar, la bien guarnida, la que dormía en los brazos de la aurora, entre priscos olivares y fortalezas de roca.
¡Ay!. ¡Ay! . ¡Ay!  y muchas veces ay, son los suspiros que se les escapa a las matriarcas benineras que cada vez que los escuchan  sus hijos, sus nietos, seguro dicen: Ya está la abuela otra vez en la plaza, en la Ramblilla, a por agua a la Cañarroda,  o en el puente resistiéndose al achuchón o al beso robado del abuelo o tan vez, recogiendo romero del suelo de aquella alfombra que formaban los jóvenes  por todas las calles por donde pasaba la procesión  del Corpus, para meterlo en un pucherillo para que aquella mata, el romero bendecido (el que pasa por el romero y no coge de él, ni tiene amores ni espera tener)  protegiese aquella casa durante ese año.     

Si a todos los benineros les pasa como me pasa a mí, mientras se viva, todos los días del año, por cualquier motivo insignificante me llega a la cabeza aquella cara entrañable de mi abuela Antoñica la de Ramón y por supuesto a Doloricas la de Tienda. Dichos recuerdos que forman parte de mi no puedo ubicarlos en otro  sitio que no sea Benínar.  

jueves, 29 de agosto de 2013

El beninero que planta árboles.



Mi compañero y amigo de universidad Antonio Viera, se encontró un libro cuyo título es: El hombre que plantaba árboles, se identifica en su plenitud con su contenido, y como los dos compartimos la necesidad de sembrar árboles, me lo dedica y me lo regala.
Un cuento alegórico del autor francés Jean Giono, publicado en 1953. Cuenta la historia de los esfuerzos de un pastor para convertir un desolado valle en las estribaciones de los Alpes, cerca de la Provenza, en un bosque a lo largo de la primera mitad del siglo XX.

Antonio heredo una pequeña finca en Extremadura, que con el paso del tiempo fue aumentando el número de hectáreas y por supuesto lleva más de media vida plantando y plantando no solo encinas en dicha finca. Su filosofía es plantar y plantar a sabiendas que las encinas para que den frutos tiene que pasar muchos años. Mi amigo es de las pocas personas que habla con los árboles, los abraza y por ello, por el mero hecho de verlos crecer disfruta tanto como degustando  sus frutos, sus aromas y de su sombra.  

En estas pasadas y recientes fiestas de nuestro patrón San Roque, nada más entrar por el carril que da acceso a la finquita que tiene Antonio Blanco, me sorprende que a ambos lados del camino han aparecido almendros, olivos y viñedos que a pesar de la sequedad del terreno crecen, están cargados de fruto y han cambiado por completo la faz de aquel trozo de tierra.
El beninero Díaz Roda posiblemente no se ha encontrado con el mencionado libro, pero si es de los que comparte la misma filosofía que los árboles que tenemos es como consecuencia que alguien los ha plantado para que las generaciones siguientes disfruten de ellos.    

Seguro que al ser tan activo el beninero, seguro que estará dentro de ecologistas en acción, o en asociaciones parecidas. Nosotros los que plantamos árboles, nos diferenciamos de los ecologistas de asfalto, que nuestra infancia y juventud crecimos a la par que los árboles sufriendo con ellos las sequías, los vendavales y las inundaciones, nuestro vínculo directo con nuestro entorno forma parte de nuestra forma de ser y estar dejando para otros amantes de la naturaleza que se muevan en los  despachos, los periódicos, engordar estadísticas y un día al año van al campo a sembrar árboles y allí los dejan a su suerte para que  crezcan. 

Cada vez que me encuentro con mis paisanos para identificar a José Antonio Díaz Roda, pronunciamos el nombre de su padre Juan Díaz. El auténtico Juan Díaz en la actualidad ya pasó de los noventa años y todos los sábados su hijo lo tiene dedicado  a sus padres.  Desde Almería capital los traslada a  Cintas (Benínar) y allí los campea mientras él se dedica a sembrar árboles. Al tener la escuela de su padre, de la universidad de La Alpujarra, cuando siembre un árbol, ha estudiado antes la tierra, que planta tiene todas las posibilidades de sobrevivir en dicho suelo, establece  un seguimiento y como se solía decir en Benínar: El ojo del amo engorda el ganado, que traducido a lo campero es seguir su crecimiento mientras se vive.  
Juan Díaz es un ejemplo. Se debería tomar en serio la labor que está realizando en Cintas no solo para las fincas limítrofes, por allí deberían pasar todos los que viven en La Contraviesa para aprender de cómo se puede o se debe hacer para que una tierra sea sostenible.   
  
Tan solo dos comentarios más sobre el futuro de nuestra tierra, La Alpujarra. El ejemplo dejado por parte de La Administración, de las decisiones políticas.
Cuando terminaron de cerrar la presa de Benínar, comenzaron a sembrar y sembrar pinos. Treinta años después, allí están unos más grandes, la mayoría no encontraron el momento de crecer, pero sobre todo puede llegar un fuego y convertir toda la cuenca del pantano en un desolado territorio quemado.
Me decía mi amigo Antonio Viera que en base a las estadísticas la dehesa extremeña es casi imposible la propagación de un fuego, principalmente por el cómo están plantados las encinas, el seguimiento en su crecimiento, su poda para el aprovechamiento energético. Caso parecido el  cómo están plantados  los almendros y las higueras en toda La Contraviesa. La fatalidad de nuestra tierra, es que los árboles que quedan fueron plantados hace ya mucho tiempo por generaciones que ya no están entre nosotros. Los árboles que murieron  no fueron sustituidos ni nadie se dedica a sembrar más almendros ni más higueras. Juan Díaz cuando tomo la decisión de plantar no colocó en primer lugar su rentabilidad ni si llegará a sacar el máximo de cosechas, el beneficio pleno cuando dichos árboles lleguen a su madurez. Nuestro paisano se puso a plantar con la misma filosofía que se puso a sembrar  el pastor, Eleazar Bouffier, del libro antes mencionado.

No creo que Juan Díaz, se ponga a hablar con los árboles que ha plantado como lo hace mi amigo Antonio Viera, pero sí creo que siente una satisfacción especial que no son capaces de conseguir todos aquellos alpujarreños que se morirán sin haber plantado tan solo un árbol, escribir un libro o educar a un hijo.


Le pediremos a San Roque bendito que conceda ese don tan especial (como el don de la música o el de la pintura, etc.,  que concede a otras personas) de disfrutar sembrando como disfrutan mis amigos Antonio y Juan. No tiene otra solución nuestra tierra La Contraviesa, La Alpujarra  o Extremadura.

martes, 20 de agosto de 2013

¿De donde vienes?: De las fiestas de Benínar.



Después de las fiestas celebradas en el Cerro de las Viñas (Benínar) en honor a nuestro patrón San Roque otro año más llegamos cargados de ilusión por volver a encontrarnos y poder compartir todo lo acontecido desde el año pasado.
Existía un dicho popular que la mayoría de la gente cuando va a ver una corrida de toros, va contento, de fiesta, pletórico. No hacía falta preguntarle a donde iba, antes de preguntarle te contestaba: ¡Voy a los toros!.  Cuando salía y se le preguntaba de donde venía, contestaba,  melancólico, como aburrido, triste: Vengo de los toros.  Igualico, igualico, nos pasa a los benineros cuando nos juntamos todos los años para ir en procesión con nuestro patrón San Roque.

En primer lugar la ausencia de la familia formada por Juan Molina y Lolica la de Ramón no apareció nadie y todos comprendimos que el duelo, los duelos no son fáciles que terminen tan pronto.

De los cinco mayordomos que fueron nombrados el año pasado tan solo nos quedaron dos para estar disponibles los dos días de fiesta, pero no importó ya que la matriarca de los Medina Molina se puso las dos manos en la cadera, como solían hacer siempre que se enfrentaban a las faenas las benineras y dicha mujer  María Angustias distribuyó el trabajo y toda la familia cumplió en el puesto que fue colocado desde que llegaron los primeros hasta que se fueron los últimos. El patriarca de dicha familia Manuel, se encargó que tocar todos los resortes de la administración para que todo estuviese a punto. Como ocurre casi siempre, una sola familia descarga  sobre sus espaldas atender a todo el mundo lo mejor que se sabe hacer y en esta ocasión lo consiguieron. Desde el más chico hasta el más grande de la familia se pusieron al servicio de la comunidad una fiesta donde pudieron participar más de doscientas personas.

Ya todo preparado para empezar, como siempre viviendo en la incertidumbre del número que acudirían a la llamada. Gracias al patrón San Roque, que es el reclamo principal, el número de asistentes el día dieciséis cada vez son más aunque los benineros bautizados con al agua de la Fuente de la Cañarroda bendecida, cada vez por ley de vida somos menos. Quizás fue el año en el que el nombramiento de los nuevos mayordomos (los que se encargarán de preparar las próximas) fue más rápido y apenas se notó el momento de la asignación y aceptación de las  mayordomías.
     
La sorpresa para mí fue grande al encontrarme sentado en la mesa del paulo a un joven con una edad aproximada a los veinte años acompañando a su abuelo. Es el primer nieto que se incorpora para aprender en vivo y en directo las estrategias de los viejos jugadores de naipes benineros. Es curioso observar que este juego conocido como el paulo, perdura a pesar de saltarse una generación. Pasa de abuelos a nietos con la incorporación de este primer joven en mucho tiempo.

Se me encomendó que guardase unas sillas para cuando llegasen las autoridades y estando en guardia llegaron unos ojos, los que siempre me desarmaron, y ahora aunque sigan estando en un rostro cerca de los ochenta años, sin mediar palabra alguna se apoderó de mis sillas y no me quedó más remedio que correr a la otra punta, por no enfrentarme a las dos miradas, la de la  matriarca Mariangustias (la que ejercía como mayordoma, como anfitriona) y a los ojos de Vitorilla. Ya en la otra esquina comencé a preparar argumentos en mi defensa y me vino a la cabeza la mirada de pintor malagueño Picasso. Nunca tuve frente a frente los ojos del  pintor, pero sí los ojos de mi paisana, y, entonces comprendí que es cierto lo que dicen y cuentan de los efectos que produce una mirada, aunque esos ojos tengan cerca de los ochenta años. Si los ojos son como los que me miraron, te levantan, te quedas de pie,  se llevan tu silla te desarman todos toicos todos los argumentos.

Como olvidar la cara de mi prima María, que su yerno el director de la banda de música  tocó por primera vez en toda la Historia de Benínar de todas las bandas que por allí pasaron, el himno a San Roque. Me busca, me encuentra y me dice:
-         ¡Venga!. ¡Vamos!.  Que la banda nos espera. Que tenemos que cantar el himno a San Roque.  
Que yo recuerde, el patrón tiene tres himnos. ¿Cuál de ellos era?. Los canté por última vez los tres de golpe, puede que pasaran los cuarenta años. Le dije que no tenía letra y me contesta:
-         Pues así. Sin letra. Que se va a tocar por primera vez el himno a San Roque.

Hablando de caras. Mi paisana Amelia cuando tuvimos un ratico a solas  me dice:
-         Te encuentro una expresión triste. Tienes mala cara. ¿Qué te pasa?.
-         Todo el mundo no lleva los mismos genes, - le contesté –. Tu eres hija de Rosario y de Paco Ginebra.
Paco que era el único beninero que cuando llegaba de las labores del campo al atardecer, se sentaba en el tranco de su puerta donde los beninerillos le estaban esperando para que les contase un cuento. Fue el único beninero que dejó en la mente de los críos un cuento. Nadie en el pueblo  sabía ninguno y mucho menos inventárselos. 
Rosario ya mayor, viviendo en Vicar con su hija, cada vez que escuchaba la explosión de un cohete, se levantaba de la silla como un resorte, buscaba a su hija y le decía:
-         ¡Venga!. ¡Vamos a arreglarnos!.  Escuché un cohete y por lo tanto donde están los cohetes están las fiestas. Que le gustaban las fiestas a aquella pareja y como las disfrutaban. Su alegría era contagiosa.

Aparecieron otros datos, otros encuentros y otros titulares que los tengo anotados para otros relatos.

sábado, 3 de agosto de 2013

Carmen la de Martirio


Creo que a Carmen nada más nacer su madre Martirio le colocó un delantal para que se le fuese haciendo el cuerpo, que nada más clarear el día había que espabilarse y ponerse a trabajar hasta que apareciesen en el cielo las estrellas y así todos los días del año, durante toda su vida.
En Benínar se le asociaba como la mujer que supo vencer la hepatitis, estando tres meses enteros comiendo tan solo patatas cocidas, sin sal ni nada de nada. El que le diagnosticó dicha enfermedad fue Don Emilio Durán Mediavilla, en el tiempo en que Martirio la madre de Carmen fue criada del médico.
Carmen era de las  mujeres que en el pueblo no acudía a los rosarios, ni  a las misas, ni las procesiones, ni tampoco acudía un ratico para divertirse en la plaza durante las fiestas. No creo que acudiese por Navidad a los coros en la plaza ni a esperar la música de Eugijar cuando entraba al pueblo.  Para que nadie le contase como fueron todos los acontecimientos del pueblo, en un momento se asomaba a las escalerillas con su delantal puesto, en vivo y directo  ella valoraba como fueron dichas fiestas, sin esperar que nadie le aportase un juicio de cómo habían sido. 
Sumergida en una sociedad bastante dada al chismorreo ella, siempre valoró aquello que habían contemplado sus ojos y siempre enjuició en base a como ella hubiese actuado en dichas circunstancias.
Fue de las pocas que cada vez que se levantaba se ponía a trabajar no pensando en el dinero que recibiría a cambio, para después comprarse un vestido o unos zapatos, puesto que, al no ir a misa el Domingo de Ramos (por el dicho que se decía en el pueblo que el que en ese día no estrenaba algo se le caían las manos) ni pisar la plaza en los días de fiesta del pueblo cada vez que se cambiaba de vestido tenían que pasar años, por pura necesidad. Tampoco necesitaba ropa nueva para viajar, tendrían que pasar muchos años para que conociese su capital Almería y por cuestión de médicos.
A pesar que toda su familia eran emigrantes cada vez que se le sacaba el tema tanto ella como su marido haciendo espavientos contestaban: ¡Quita!. ¡Quita!. ¡Quita!, ...  "Que en Cataluña ni se amarran los perros con longaniza ni se apedrean con trozos de lomo en manteca".
Las  manos más expertas para en un santiamén elaborase todos los embutidos de una matanza. La que con más coraje cogía una canasta llena de ropa sobre su cadera  y río arriba,   hasta encontrar el agua para lavarla. En la era trabajaba a la par de los hombres y se cargaba con los mismos sacos. Solo la vi llorar en un velatorio y mientras lloraba, le pasaba un paño a los muebles, a las sillas, si es que no hacía falta estar en la cocina pendiente del puchero.
La mejor pastelera de Benínar y sabía cómo sabían los soplillos o las madalenas al meter el dedo en la masa para ver si estaban en su punto con todos los ingredientes. Si acudía a una boda era con su delantar para ayudar no para sentarse y que le sirviesen.
Nunca la vi sentada al caer la tarde en su puerta o en la de cualquier vecina con una canasta de ropa a su lado, para disfrutar de la tarde, de la charla entre vecinas, de la brisa que llegaba del Cejor. Nunca tomó la decisión de decirle al Lucero del Alba si lo tenía delante: Esta tarde me siento en la silla para descansar y mañana ya veremos.         
La vi totalmente derrumbada al visitarla por la muerte de una de sus hijas a la edad de treinta años. Me dieron ganas de abrazarla, apretarla y estar en esa posición un buen rato, pero no lo hice al recordar mi niñez y mi juventud, cuando trabajaba en casa de mis padres y hubo muchos momentos (sobre todo cuando mi madre se cabreaba conmigo y me encontraba solo e incomprendido) en los que necesite sus abrazos y sus besos y Carmen la de Martirio en aquellos momentos creo que no conocía, no había descubierto las sensaciones de los abrazos ni por supuesto los besos. No sé si con el paso de los años mi querida Carmen habrá encontrado la ternura de un beso, la descarga que representa cuando recibes  un abrazo. Veremos cómo reacciona  San Pedro cuando se entere que Carmen todo ese cargamento sentimental lo devuelve casi intacto.
No sé si fue el hambre, la orfandad, la guerra civil o todo junto le que marcó en su mente la frase: Trabaja, trabaja y trabaja hasta el límite de tus fuerzas. Si en vez de orientar su vida al trabajo lo hubiese dedicado a la oración, sin duda alguna hoy hasta los benineros agnósticos seguro que estarían planteándose la duda de si Carmen debería estar en los altares, como una santa.   

lunes, 29 de julio de 2013

Inquilinos insoportables.


Esta zona del sur de Europa el Campo de Gibraltar y la frontera entre las dos Correas, seguro que son las que presentan las tensiones más fuertes diariamente en todo el mundo.
Hoy publica el periódico de la zona Europa Sur, que las retenciones en la verja entre La Línea y Gibraltar duran una media de siete horas y pocas horas  son,  me decía un profesor que imparte secundaria en La Linea. Continuaba diciéndome el profesor que la mayoría de sus alumnos acuden tarde a clase con el argumento, que tiene que ir todos los días con su padre a Gibraltar para pasar un cartón de tabaco.
El que guarda un gran parecido a Paquirrín el Presidente de Corea del Norte, también se parece enormemente a las acciones emprendidas desde su nombramiento al presidente uloquesea, de Gibraltar. No sabe cómo dar por saco y en esta ocasión está lanzando bloques de hormigón al fondo marino donde desde siempre están pescando generaciones de linenses, para buscarse el pan nuestro de cada día. Los bloques que está soltando es, con la intención de romper las redes cuando sean lanzadas por los pescadores. Estos bloques de hormigón coinciden con descubrir los medios de comunicación que desde Tarifa salen camiones llenos de arena que dicho material es comprado por Gibrartal.
Que jaztible es el gobernante vecino que seguro habrá nombrado un gabinete para el estudio de cómo incordiar al vecino, puesto que tantas medidas  no pueden ser tan repetidas, con tantas malas ideas y que todas salgan de la mente de dicho gobernante. Repito que no es posible tanta maldades una detrás de otra, salga casi a diario de una persona inteligente, ilustrada u universitaria, ya que Gibraltar lo que nos podemos encontrar es una serie de tenderos que venden combustible, tabaco, leche condensada, chocolate y azúcar a todos los españoles que su modo de vida la tienen montada con el contrabando.
Me decía el profesor de secundaria, que lo mismo que se hace en el puerto de Algeciras a aquellos vehículos sospechosos (la policía no es tonta y se conocen de "toda la vida", se ven casi todos los días) que se les desmontan hasta los asientos para comprobar si llevan o no algún contrabando a todos estos llanitos se les podía aplicar en sus vehículos la misma normativa europea. A los estraperlista linenses que por necesidad tienen que ir toda la familia a pasar mercancía, se debían de contratar para trabajar en la frontera a uno de cada familia con la intención que fuesen desmontando salpicaderos de los coches a los gibraltareños, de todos aquellos que viven como ricos en Sotogrande y que de alguna manera, pasaron o están pasando paquetes y no precisamente de tabaco para invertir (eso se dice, eso se cuenta) en la Costa del Sol todo aquello que ganan sin pagar impuestos en Gibrartar.
Como decía en los medios de comunicación el Presidente de la Cofradía de Pescadores de La Línea: En Gibrartar casi todos son amigos nuestros, menos un puñado de malajes, los que manejan el cotarro, los que tienen las libras, que son los que no encuentran la forma en las negociaciones entre España e Inglaterra lo que ellos quieren lograr, la independencia. Lograr la independencia ya que llevan siglos intentando que  Inglaterra les acepte como hijos de la Gran Bretaña y España con lo coñazos, tal y como tienen montado su forma de vida y su estructura económica, la solución más razonable es que se marchen a la gran puñeta y dejen el inmueble a sus propietarios.      
 Inquilinos a los que se le suministra el agua, la luz, el teléfono, se les recoge la basura, (si no fuese así la basura la tirarían al mar y llegaría a nuestras costas) y se les llenan los tanques de combustible diariamente, desde la refinería española que existe en la bahía para que ellos lo vendan “como puedan”. Salen de su cortijo y está a su entera disposición toda una serie de servicios que pagamos todos los españoles por medio de nuestros impuestos.

lunes, 22 de julio de 2013

Una muerte bien despachá

Se ha marchado, nos ha dejado  Lolica la de Ramón a sus cincuenta años y todos los que la conocíamos, nos ha frenado la vida, nos ha obligado a pensar pero sobre todo en la muerte. Nos invadió la tristeza. ¿Cómo es posible que se marchase de la noche a la mañana una mujer tan llena de vitalidad?.  Es de las muertes más despacha que recuerdo. 
Su marido no hacía más que repetirme: Que me hace mucha falta. 
Por supuesto que no podía responder al tener un nudo en la garganta y en aquellos momentos tan solo me salían lágrimas.  
No recuerdo ningún entierro, de beninera, más lleno de gente y de más silencio. Nosotros tan dados a nada más vernos a preguntarnos por los familiares,  por la vida como nos va, de los recueros de siempre, al tener el alma desgarrada, los corrillos que formábamos eran para guardar silencio.
Me decía un paisano, que todos nosotros (no quedamos más que benineros, benineros, los bautizados con el agua bendita de la Cañarroda nada más que personas jubiladas)  que deberíamos estar donde ella se encontraba en el tanatorio y ella allí de pie despidiéndonos, basándonos en lo inexplicable (así definíamos los paisanos a este tipo de acontecimientos).  ¿Que se marchen los jóvenes y nos quedemos los mayores?. Es difícil digerir que en tan solo unas horas  la que estaba llena de vida, la que cuidaba a su madre, su marido, sus hijos, sus nietos, su invernadero,  su casa, la primera en acudir cada vez que se convocaba algo de, o sobre Benínar, se encuentre en el tanatorio de cuerpo presente. Me lleno de sufrimiento cuando me pongo en el lugar, en la piel de su hijo de dieciséis años, en su marido, del resto de sus hijos, en su madre ya cerca de noventa años, cuando se sienten en la mesa esperando la comida, el beso, el abrazo, la palmada de ánimo para salir a la calle para comerse el mundo y todo eso se ha marchado en un pis paz para siempre.
¿Cómo se puede explicar a la tía Lola que su hija, la que le cuidaba no va a volver?. ¿Cómo se viven esos duelos?. ¿Cómo recuperarse de dicho dolor?. Pienso que en eso nos diferenciamos (entre otras cosas) de los modernos, de los americanos, por ejemplo, en que nosotros los alpujarreños, los pueblos primitivos, que no recurrimos a las gamas de pastillas para evadirnos de este zarpazo que nos da la vida. La ausencia la tenemos que digerir aunque tengamos que comulgar con ruedas de molino tantas veces como sean necesarias.
Yo necesito una canción para tararear cuando me llega a la memoria su recuerdo y encontré, una. Lo de predicar con el ejemplo, con la boca cerrada, subiendo ladrillos mientras descansaban a su alrededor y sobre todo lo de sembrar. La beninera que más ha sembrado, ha regado, ha cultivado, etc. La que nunca dejó de ser llueca.
Va la canción:

“No pretendas nunca amarrar cosas de Dios; pues Jesús tan sólo dijo: “Id y predicar”. Si las amarramos proclamamos nuestro yo. Nuestra misión tan sólo es la de sembrar. Y regar todo aquello que planté. No olvidar que en su nombre yo sembré. Y al sembrar en Jesús los liberé, ¡Oh, Seño”. ¡Ohooooo!, ¡Ohooooo!”.