martes, 9 de agosto de 2011

IMAGINÁNDOSE LAS CORNADAS. AL ALCALDE.

Me decía la presidenta de Plaza de Benínar , que gracias a las gestiones realizadas por el alcalde de Berja, por fin ya entrados en el siglo XXI, una de las barriadas del municipio, Hirmes antes que termine el 2011, tendrán en todas las casas agua potable y alcantarillado. Mira que han pasado alcaldes por el municipio que todos fueron conscientes que existían unos andaluces que vivían de la misma forma que viven en el norte de África, que cuando los días son claros se pueden ver dichos pueblos y que con buenos prismáticos desde el Mirador del Estrecho de Gibraltar se ve clarísimo los burros con aguaderas o las mujeres con el cántaro en la cadera acarreando agua desde la fuente a su casa.

Por fin llegó el alcalde que comprendió que no se puede tener a unos habitantes en el municipio que cuando se asoman a la ventana ve un pantano y que cuando necesitan agua tienen que acudir con un cántaro a la fuente o un carrillo mano lleno de botellas de plástico.

En el 2009 me tocó ser mayordomo de las fiestas de Benínar y en todo momento el Alcalde de Berja con todo su equipo, siempre puso a todos los operarios a disposición de las necesidades para acondicionar el camping para que los beniner@s tuviesen sus necesidades básicas cubiertas. En aquel año por medio de un escrito lo reconocí y sigo reconociendo que cada vez que llegan dichas fiestas el alcalde arrima el hombro. Reconozco que le tenía idealizado, pero últimamente le miro de reojo y sin querer digo: ¡Uh!. ¡Uh!.

Antes de entrar en el tema del valor que deben tener los buenos toreros, quiero recomendar que si visitan Marruecos visiten en la plaza principal de Tetuan una iglesia católica (cuando acudía a misa éramos cuatro feligreses con capacidad para doscientos) que según el sacerdote encargado de las celebraciones, dicha iglesia apenas hacía unos años estaba en ruinas, pero acudió en una visita oficial un hijo de Ceuta a dicha ciudad de Marruecos, donde acudía en su niñez y juventud con sus familiares a Tetuán (que dicho joven después llegaría a la presidencia de la Junta de Andalucía un buen puñado de años y en la actualidad ministro del Gobierno de España) y al ver el estado de aquella iglesia llena de imágenes que formaban parte de sus recuerdos, el que nació en Ceuta, se emocionó y prometió que dicho templo sería arreglado con euros de la Junta de Andalucía.

El alcalde de Berja el que oficialmente es el alcalde de todos los beniner@s me da la impresión (tomando como ejemplo el de los toreros) que no tiene cintura. Es el torero que antes de firmar una corrida pregunta a que ganadería pertenecen los toros y como estos tengan fama que son de los que se arriman, se marcha diciendo: “Hasta luego Lucas”.

Nuestro alcalde le teme a las cornadas como todo el mundo, pero cuando al que le vistieron de luces, ni las cornadas de la oposición ni las del SURSUM CORDA, cuando el toro está en la plaza (la ermita de hirmes necesita ser arreglada), no es admisible esconderse detrás del burladero, es decir el toro está en la plaza y como dice nuestro paisano Paco Ramón (es de suponer que habrá estado hablando personalmente con el primer edil del ayuntamiento por decir lo que dice): “El alcalde de Berja no quiere saber nada de la Ermita de Hirmes”.

Qué lástima que el Alcalde de Berja, sus recuerdos de infancia y juventud no sean parecidos al que tiene el que fuese Presidente de la Junta de Andalucía. sobre la única Iglesia Católica que existe en el norte de Marruecos. El que fuese Presidente Caves demostró tener mucha más cintura que el Alcalde de Berja cuando se imaginó los cuernos de la oposición, de los que se oponen que sea arreglada.

viernes, 15 de julio de 2011

HÁBITO DE LA VIRGEN DEL CARMEN

Poco tiempo después de su muerte fui consciente que siempre recordaría aquella beninera vestida con hábito de la Virgen del Carmen. Pasó años y años vestida de marón a mi lado, tantos que tan solo vi una fotografía suya sin dicho hábito cuando era joven y aún no se había casado. Ella nunca me dijo la razón de vestir de aquella forma y nunca le pedí que me explicase la razón de aquella promesa. Cada vez que me llegaba a la cabeza hablar de dicho tema aparecía al otro lado de la balanza dos argumentos:

El primero es que aquella mujer nunca tomaba decisiones a la ligera, pero cuando las tomaba lo hacía con todas sus consecuencias. Su vida fue un eterno equilibrio, que de vez en cuando, apareciese una recompensa como consecuencia de su comportamiento, (comportamiento transmitido de generación a generación) en aquellos tiempos marcaban dos normas, una buena esposa y segundo madre ejemplar. Que su marido e hijos reconociesen lo buena que estaba cada vez que la comida se colocaba encima de la mesa, la ropa y casa limpia, la otra recompensa era, el estar siempre “al pie del cañón” toda la familia cada vez que aparecía algún problema. ¿En qué momento tomo la decisión del hábito por algo referente a algún miembro de su familia?.

En segundo lugar aquella mujer no era de misa diaria ni tan siquiera acudía a la iglesia en las fiesta de guardar, ni vivía obsesionada con sus creencias religiosas, ni coincidió que llegasen a nuestro pueblo Benínar unos frailes carmelitas con argumentos de convencer a aquellos alpujarreños de los beneficios del hábito. Es más, los pocos curas que ella conoció se quitaron definitivamente la sotana y ella continuó con su hábito e incluso se le enterró con él. ¿Qué información llegó hasta ella para que tomase la decisión del hábito?.

Hoy es difícil encontrar a cualquiera de sus hijos y mucho menos a sus nietos (habría que meter también a todos los benineros, sus conocidos y sus descendientes) que al abrir su armario personal nos encontrásemos tan solo con la ropa interior y con tres vestidos marrones (uno de ellos por estrenar) y los otros dos para la vida diaria y así pasarse la mitad de su vida vestida con el hábito de la Virgen del Carmen.

miércoles, 13 de julio de 2011

EL CORCHO

Anoche me tomé unos cuantos vasos de vino tinto, del caro, con mi amigo Alfonso. Ese néctar que se encuentra dentro de una botella que antes de abrir, se lee detenidamente la etiqueta y en ese momento los que estamos, ya casi comenzamos a disfrutar de su contenido.

Como tantas veces estemos donde estemos es él, Alfonso, quien le quita el precinto y el tapón, suelta la botella, se queda con el corcho en la mano y da su veredicto si el vino y el corcho se encuentran a la misma altura en calidad.

Alfonso hijo de un guarda bosques, nació y se crió en una zona de Tarifa que se llama la Jumá, hasta llegar a la universidad. Estudiaba por las noches iluminado por la luz de una vela. Del autobús a su casa cinco kilómetros de ida y cinco de vuelta todos los días. Se costeó sus estudios gracias a trabajar primero como mulero y después arrancando el corcho del alcornoque. En la actualidad es un ingeniero de los responsables de una empresa que ha absorbido la Junta de Andalucía.

Con el tapón de corcho en la mano, su rostro casi transformado (todo un profesional en su extracción del árbol) nos dio una disertación de una de las profesiones que se mantiene a duras penas, quizás en sus últimas bocanadas, (los tapones se puedan comprar ya en China), hasta que desaparezca de esta zona entre discusiones y discursos a favor y en contra de los llamados “ecologistas”.

Éste tarifeño pertenece a ese uno por ciento, que por su inteligencia y esfuerzo pasa de arriero a ingeniero como le ha pasado a cada uno de los personajes actuales de cada uno de los pueblos de La Alpujarra, (de la generación de los cincuenta y un poco más), que nadie como ellos conocen su entorno, la forma de vida del sector agrícola tradicional y que se pregunta constantemente: ¿”Qué hace un tío como yo en un sitio como éste” desde que me levanto hasta que me acuesto a pesar de ser el único corchero que en la actualidad puede beberse los mejores vinos taponados con los mejores corchos?.

Le pregunto:

- ¿Porqué no vuelves a emplear tu inteligencia a que se desarrolle tu zona?. ¿Tienes miedo a enfrentarte a los que extraen y venden el corcho, a los que lo transforman, los que cobran un tapón a precio de quintal?.

Me contesta:

- Te daré la contestación por escrito.

Mientras me prepara la contestación pienso en los de Valor, Ugijar, (…), en casi todos los que han nacido en los pueblos de esa Alpujarra que en la actualidad son profesionales destacados en todas las ciencias, en los hospitales, la universidad, (…), que añoran su tierra, pero que sus hombros los tienen puestos en otras procesiones para pasear a otros santos.

Noticia en el periódico Europa Sur cuando se está terminando la temporada de la extracción del corcho en el Parque de los Alcornocales:

…, una mayor calidad en el corcho traducida en una mayor extracción hasta completar unos 5.000 quintales castellanos, unos 230.000 kilogramos brutos de corcho, de los cuales se aprovecharán finalmente unos 4.500 quintales que a 27 euros el quintal, dan un resultado de 121.500 euros de beneficios.

viernes, 24 de junio de 2011

NEVERAS Y TAPERGUEL VUELVEN A LAS PLAYAS

Hemos retrocedido en casi dos años lo superado en toda una década. Lo del “estado del bienestar” lo será para unos pocos puesto que un porcentaje considerable de los que en éste verano visitan las playas desde Isla Cristina en Huelva hasta Mazarrón, cuando acuden en familia los fines de semana a bañarse en el mar, vuelven con sus carteras vacías. La comida de los chiringuitos o de los bares cercanos a la raya del agua ya no está a su alcance.

La fachada principal de mi casa da a uno de los aparcamientos de la playa y en la última década del siglo pasado llegaban las familias con sus neveras portátiles llenas de bebidas y sus taperguel con sus tortillas y filetes empanados. En este verano se vuelve a ver las mismas estampas.

Al comienzo del verano vuelvo a escuchar por mi calle la armónica del afilador pero tocada por labios nuevos.

Con el mismo modelo de altavoz que utilizan en sus manifestaciones los indignados llegan a mi barriada los que venden pescado, sandías, melones, patatas o tapizan tresillos. La España del progreso se ha convertido en la España del retroceso.

Los medios de comunicación locales vuelven a retomar las mismas frases con los mismos argumentos que se empleaban en la España del contrabando, en éste caso con nuestro vecino Gibraltar. Estos mis paisanos campo gibraltareños, argumentando que como no tienen nada que hacer durante todo el día; antes de salir para cruzar la frontera van de vecino en vecino intentado que se les encargue, un cartón de tabaco, unos kilos de azúcar, leche condensada, chocolate y un tanque de gasolina.

En la pasada noche de San Juan en la playa había muchísimas más hogueras de barbacoas que hogueras de divertimento.

Como ya reflejé en un comentario anterior que en ninguna de las reclamaciones de los indignados (imaginen lo que piensan los políticos) aparecía las reivindicaciones sobre los que trabajan y viven del campo que lo que producen quien realmente se beneficia son los intermediarios, seguro que los “indignados intelectuales” no saben que existen los que viven del contrabando con Gibraltar, ni que ha vuelto el flautista que afila cuchillos a las calles, ni a los padres de familia que utilizan el maletero del coche para ir a las barriadas pregonando sardinas y boquerones.

Espero que cuando los indignados toquen poder las primeras medidas que tomen sean aquellas que vuelvan a eliminar de nuestras barriadas a los vendedores ambulantes y los que viven del contrabando con Gibraltar ya que se les ha ofrecido un trabajo digno, y, que las neveras y los taperguel no vuelvan de nuevo a las playas.

Yo reivindico de Europa lo que termino de escribir y que después mi playa tenga el distintivo de bandera azul.

viernes, 17 de junio de 2011

METAMORFOSIS.


Llega la semana señalada en el almanaque destinada a la feria en la ciudad donde vivo. La ciudad que fue puerta al continente de la Atlántida y la que sigue siendo paso obligado para más de cinco millones de pasajeros de Europa a África. La capital del Campo de Gibraltar, donde están las huellas de siete ciudades romanas. Donde se encuentran las dos columnas que aparecen en el escudo de Andalucía. El lugar por donde existen numerosos observatorios para contabilizar las aves que realizan el vuelo de ida y el de vuelta de un continente a otro. El lugar de paso obligado para tantos animales marinos. Donde quedan ubicadas cinco centrales eléctricas y la mayor fundición de acero inoxidable de España. Donde el pasado y lo moderno forman parte de lo cotidiano.

Como si se tratase de la suda del alcornoque en otoño o de la floración del brezo en el invierno, de acudir al Parque de los Alcornocales en el invierno para la recolección de la chantarela, todos los años por este tiempo ya huele a feria. La Feria Real de Algeciras.

Se sacaron los trajes para la ocasión, se colgaron a la sombra para que se les elimine el olor de estar todo el año guardados en los altillos e incluso el tufillo de la pasada. En el recinto de la feria no se puede ir vestido con la misma ropa con la que se va al mercado o a dar una vuelta por el centro de la ciudad. Estamos en feria y hasta la vestimenta de sus habitantes tienen que ir pregonando a los cuatro vientos que es la semana de estar fuera de casa, en la feria del medio día, en las corridas de toros y por la noche a las casetas.

Aunque digan los medios modernos que en esta feria no soplará, no estarán presentes ni el levante ni el poniente y por ello tela marinera de calor debajo de las lonas de las casetas, por encima de los treinta grados hasta de madrugada estamos en feria y si este año toca sudar, pues a beber rebujitos para no deshidratarse y sobre todo estar a tono en cada momento, tener el puntito de estar en la feria.

Al principio me preguntaba: ¿Qué hace un beninero en un sitio como este?. Intenté infinidad de veces volver a la tierra donde nací donde pasaron mis ancestros generación tras generación, hasta que llegó el momento que las amarras del levante o del poniente (vientos propios de la zona) eran tan fuertes que dejé de ser barco aunque cada vez que me miro al espejo sigo viendo velas dispuestas para navegar.

Cuando no se tiene pueblo o comunidad de referencia uno sufre una metamorfosis que se convierte en velero.

miércoles, 8 de junio de 2011

ACUMULANDO BARRO EN LA PARTE ALTA.

Cuando nos reunimos unos cuantos benineros/as lo normal es que primero se pregunte por el estado de la familia y seguidamente se plantee el tema de la herencia de nuestro pueblo, que se encuentra en manos despilfarradoras.

Muy engrandecidos por su título de ingenieros jamás tuvieron presente, de escuchar los conocimientos de la memoria colectiva de los mayores del pueblo (nos referimos a los espacios por donde se escapaba el agua y por donde se sigue escapando sin remedio) y por supuesto los que están en la actualidad en las oficinas de la La Mecila, no están para escuchar (simples funcionarios) a los mayores (que somos nosotros los pocos benineros/as que quedamos) que reclamamos que su herencia la está despilfarrando. Todo un lamento que tan solo somos escuchados por un entorno (río y montañas) lamentablemente transformado.

Me decía mi interlocutor:

- Por fin se ha cerrado la compuerta del pantano después de estar unos siete meses abierta. Se ha desperdiciado durante ese tiempo hectómetros y hectómetros de agua. Nadie pide responsabilidad alguna a los gestores del pantano en la provincia de España donde menos llueve.

Desesperado fui a hablar con un político que está en el Congreso de los Diputados y le dije las palabras que termino de decirte y el muy (…), me contesta que estamos en otros tiempos y ahora las necesidades están cubiertas con la planta desalinizadora que es donde los ecologistas menos protestan y los regantes tienen agua.

Continuaba mi paisano insistiendo ante el político:

- Pues si no os interesa el pantano devuélvanoslo. Necesitamos nuestro valle para que sea heredado por nuestros hijos.

El político le contesta (estamos totalmente seguros que la contestación está detrás de un asesoramiento técnico) sin ruborizarse:

- El pantano cumple la misión de aguantar las riadas del río.

- Como la presa de Tous, la de Valencia. Cuando caiga una tormenta como la de 1973, haber donde guardáis tanta agua, le contestó mi paisano.

Todas las presas que colocasteis en los barrancos, rambla y ramblilla ya se han llenado de la tierra que arrastra el agua. ¿Cuánto tiempo necesitáis para que el pantano se llene de fango?. Estáis acumulando barro en la parte alta que será arrastrado por la crecida, por la tormenta que llegará.

Lo cierto es, que el que está escribiendo se pasó unos cuantos veranos regando a cántaros llenados en la fuente del Murallón y transportados en las aguaderas de su burra con el objetivo que no se secaran aquellas parras en la finca de Los Arenales (donde hoy se encuentra situada la presa) y sabe valorar como el primero la importancia del aprovechamiento del agua.

Cuando aparecían los años en que apenas llovía y la conclusión de los benineros/as regantes, (es decir la mitad de la comunidad) era: "Solo había agua para la mitad de la vega y la otra mitad de regantes que se resignara". Quien no recuerda que en los años secos, en los meses de verano medio pueblo estaba enemistado con el otro por culpa del reparto no equitativo del agua disponible.

Cuando se ha vivido tantos años sin agua potable en las casas del pueblo, cuando el agua de fregar los platos se utilizaba para regar las macetas, cuando se era un zagalón, llegaban las vacaciones y se volvía al pueblo, detrás de la puerta te estaba esperando la azada y la espuerta para cumplir con los jornales asignados a cada regante de los que regaban sus árboles, su huerto con el agua que circulaba por la Acequia la Vega, cuando, cuando y cuando, toda una vida relacionada con el gasto justo del agua, cuando se ve que se ha sacrificado a un pueblo por la construcción de un pantano y durante siete meses se abren la compuerta para que el agua se desperdicie, los que estamos vivos sabemos que nuestros muertos cuando nos encontremos con ellos seguro que nos tienen que pedir la parte proporcional de nuestra responsabilidad por dejar que unos desaprensivos administren nuestra herencia como la están administrando. Seguro que nuestros antepasados nos preguntarán:

¿Porqué le dejasteis que desperdiciaran el agua nada más y nada menos que durante siete meses?.

miércoles, 1 de junio de 2011

LA INDIGNACIÓN CRÓNICA

Termino de comprar una sandía en el Mercadona de mi barrio y me he pagado siete euros. El precio del kilo es 1,15 euros / kilo. El sábado pasado me decía un beninero, agricultor de invernadero de Berja que tenía una cosecha calculada de 57.000 kilos y estaba contento por haber negociado su venta en 0,35 euros/kilo. El productor, en este caso sandías, recibe por su producto 19.950 euros, los consumidores pagan 65.500 euros. Se triplica el precio del productor al consumidor.

Nuestro presidente Griñán y nuestra ministra Rosa Aguliar salen en los medios de comunicación con cara de indignados por “el tema del pepino” cosa puntual (sin pretender quitarle importancia a dicho incidente) en el tema agrícola, mientras ambos dirigentes, cuando tomaron posesión de su cargo existía el encarecimiento de los productos del campo, y, cuando tercie entregarán su cargo como dirigentes y la indignación por dicho encarecimiento de los productos del campo que repercute en ambos productor-consumidor, jamás han salido en los medios de comunicación reflejando en su rostro la indignación por este problema crónico que nadie se ha enfrentado a él ni tampoco aparece ni tan siquiera en las reclamaciones escritas por los indignados que están acampados en las plazas de Madrid y Barcelona.

Lo espero como se solía decir en Benínar, “como agua de mayo”, que los nuevos medios de comunicación reúnan en las plazas de los pueblos a los productores y consumidores de la misma forma que coincidían en las plazas de Murtas, Turón o Berja a los agricultores de Benínar y los consumidores de los pueblos cercanos.