sábado, 30 de diciembre de 2017

No disputo con nadie la compra de juguetes

Es una elección disputarme un abrazo, una sonrisa que sale de la cara más guapa de todas las que rodean, pero creo que a la larga, tantos juguetes, tanto plástico: ¿Mis nietos llegarán a  valorarlos así, como su abuelo?.  ¿Ese exceso es bueno?. 
Se que no debería valorar un juguete por el contenido en plástico. Se que con el tiempo corro el riesgo de ser el abuelo tacaño, pero pondré todo el interés del mundo en que sea valorado como el abuelo que le enseñó a mezclar los colores. 
Por ejemplo, este villancico.  

El niño juega a mezclar colores en su paleta
y pinta la luna color naranja y de verde las estrellas.
Niño que en el firmamento 
solo hay blancos resplandores
yo soy el Rey del Cielo y lo pinto de colores.

Estribillo:
Señora María venga usted corriendo
que el niño chiquito se está entreteniendo,
se está entreteniendo, se está entreteniendo
en pintar la mula de blanco y el buey de negro 

El niño juega a pintar margaritas y amapolas
ha puesto todo el portal salpicado con su brocha
pintó de blanco el invierno
de colores la primavera
de azul y blanco el círculo de la tierra.

Estribillo:
El niño juega a pintar crucecitas de madera
y todas les salen rojas color de sangre morena. 
!Niño!. Píntalas de blanco 
como las velas de un barco que por los mares navega
que el color rojo lo pintarás cuando salves a la tierra.

Estribillo:
Déjalo que pinte, déjalo pintar
por algo es mi niño el rey del portal.   


Pd: Yo tengo cinco reyes en el salón de mi casa muy, muy difíciles de manejar.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Llegó la Navidad

Ayer me dijo un compañero del coro que otro compañero compuso la letra de este villancico  que se inspiró cuando escuchaba una canción  en la radio ya hace unos cuantos años. No se acordaba de quien era la música. Pero antes de salir del ensayo me dice:
Las Cuatro y diez de Eduardo Aute


Somos gente caminando dirigimos nuestros pasos a Belén,
vamos siguiendo una estrella, una luz que anuncia que ha nacido Él.

Es un camino difícil que intentamos entre todos recorrer,
pero sus pasos nos guían, nos dan fuerza para estar junto a Él.

Y en aquel triste pesebre, entre pajas descubrimos la verdad
que Cristo Dios ha nacido en pobreza en un rincón de aquel portal.

Llegó la Navidad, vivamos la verdad
llegó la Navidad vivamos por la paz.

Hoy vivimos el momento como aquella vez camino de Belén.
Somos los nuevos pastores que en la Navidad volvemos a nacer.

Y entre las guerras del mundo la semilla del amor va a florecer,
si sumamos nuestras fuerzas y dejamos que el amor se erija en rey.

Juntos haremos que venza la alegría sobre el odio y la maldad
gentes de toda la tierra celebremos que llegó la Navidad.

viernes, 8 de diciembre de 2017

Vamos camino del portal

  1. Con el blog  de canciones de villancicos delante me encuentro con letras que no se quien las escribiría, ni quien compuso su música, si se como llegó a nuestro coro por medio de las dos Merches, (una oriunda del barrio de Triana y otra de Málaga), o de Carmen la de Campillo que casi todos los años nos traían un villancico nuevo lleno de contenido.

El que escribo a continuación lo he cantado con la boca cerrada muchas veces, cuando he escuchado en los medios de comunicación que ha llegado a la costa una patera con críos a bordo. Por supuesto que también me he acordado de cuando mis paisanos llegaban a aquella Cataluña, tierra que no conocían y que tanto esperaban de ella. Pero hasta que no se iban cumpliendo los sueños, materializándose los hechos que de penitas, que de penurrias y fatalidades pasarían mis pobres beniner@s.
 Como estamos en adviento y con menores llegando a nuestras costas de otro continente unas veces con sus padres y otras en los bajos de un camión.  Cuando escucho la llegada de pateras me asomo a la terraza, me siento, miro al cielo y los recuerdos de mis paisanos o la llegada de africanos con la boca cerrada suelo cantar:



Vamos camino del portal 

que a un niño chico quiero ver

ha nacido su Majestad

cerca del pueblo de Belén.


Nadie le dio hospitalidad 

al patriarca San José

después de tanto caminar 

que llegaban de Nazaret.


Vamos los pastores, vamos a Belén

al Niño divino la gloria le den.

Vamos los pastores, vamos a Belén. 


Cuando llegó la madrugá 

allá en el Cielo se notó

cantos de gloria sin cesar 

luces de grande resplandor.


Madre divina y celestial

que llevas en brazos al Redentor

manda tu luz y tu bondad

las Navidades del Señor.


Vamos los pastores, vamos a Belén

al niño chiquito la gloria le den.

Vamos los pastores, vamos a Belén.


Aquí termina la misión

finalizando su cantar, 

que siempre impere con amor 

un lazo de fraternidad.


Y que lo pases muy feliz

en la presente Navidad

le deseamos un buen vivir

y un año de prosperidad.

martes, 5 de diciembre de 2017

Vengan pastores


Ya vienen los Reyes Magos los he visto por el río,
traen montañas de ragalos, vienen cargaitos perdios,
y al pesebre vienen a adorarlo
traen incienso y mirra y al portar van a llevarlo
y van a llevarlo.

Vengan pastores vengan al portalito
traigase la zambomba, guitarra y bombo
que en el portal vamos a contemplar:
Que María está bailando, San José taconeando
y el niño que está en la cuna las palmas está

Mi padre toca el pandero y mi madre la guitarra                             
y mi hermano el pequeño dando todo el día la tabarra
y el abuelo baila que te baila.
Ya estamos todos los pastores pues llegó mi hermana
pues llegó mi hermana.
VENGAN PASTORES, VENGAN AL PORTALITO ...

En el pueblo hemos decidido entre todos hacer el belén
y hasta el alcalde ha venido para su figurita poner.
En el momento de enchufar  las luces se ha quemado el pesebre
y todo empezó a arder hasta San José.
VENGAN PASTORES VENGAN AL PORTALITO ...

Traigo unos mantecaitos, traigo un trago de vino
y este que viene conmigo viene borracho perdio.
Cuando mi madre lo vea no veas que le dará
yo le diré que lo deje que estamos en Navidad
estamos en Navidad.
VENGAN PASTORES VENGAN AL PORTALITO ...

domingo, 1 de octubre de 2017

De la trashumancia a la búsqueda del sudor.


Me llama mi hermano desde Capiléira diciendo que está haciendo una ruta ciclista con un grupo de amigos por toda Sierra Nevada.
Le digo:
Ya que estas en ese sitio irás a visitar donde pasaba el verano la familia de Antoñica la Matías. Los Hojirres y los Marines.
Y quien sabe en qué sitio tenían el corral. Se ven algún que otro corral en ruinas y seguro que en alguno de ellos estarían los pastores benineros. Apenas se ven manadas de cabras o de ovejas.
Como soy el más viejo soy el último, pero no es solo  el esfuerzo por llegar a la cumbre lo que me detiene, son las vistas y por supuesto los recuerdos de nuestros paisanos que se pasaban allí todo el verano. ¿Qué comerían?. ¿Dónde dormirían?. Más de tres meses allí sin relacionarse con nadie.
Continúo con lo que vivimos de niños en Benínar mi hermano y yo cuando en el pueblo que había tres manadas de ganado.
Yo recuerdo cuando las manadas de cabras se les ponía todos los cencerros (¿qué habrá sido de aquellos cacharros?). Al comienzo del verano las manadas de cabras u ovejas  iniciaban la comitiva una burra cargadas de cacharros de cocina entre otras cosas y recorrerían las calles por donde iban las procesiones de los santos. De allí partían camino del rió arriba y después de andar un buen trecho se desviánban en el encuentro de los dos ríos (Verde con el de Alcolea) comenzando a subir los cerros viendo a lo lejos  a Ugíjar. Desde allí nadie se acuerda de aquellos cominos de trashumancia  que  tenían sus curvas, las subidas, las bajadas, donde tenían que llega.  Tendrían que pasar dos noches durmiendo bajo las estrellas antes de llegar a su destino. Posiblemente cargando el pastor de algún borrego recién nacido.
Todos esos detalles que pasaban  de padres a hijos ha llegado la generación  que saben leer y escribir, pero no saben describir, trazar en un plano dicho camino, ni mucho menos escribir las vivencias. Estoy totalmente seguro que sus padres les contaron aquella forma de vivir de sus antepasados. Míra en aquel barranco, debajo de aquella encina, aquella cueva del camino, la de detalles hasta llegar al sito elegido y vivir en el monte sin hablar con nadie tres mese largos. La pastora con sus hijos pequeños, nada más que cuidar de ellos tenía de sobra trabajo para que ninguno de ellos se despeñara por aquellas pendientes.

Antes de partir había que llamar a Miguel el gitano para que esquilara las ovejas. Aquella lana de cada oveja se formaría una especie de bola que se irían contando: Esta para Frasquita, esta para  Lola, …, una vez apartados lo que sería el pago de los pastos, los que quedaban eran para utilizarlos en el trueque para obtener alimentos básicos como la harina, el aceite,  las patatas y las legumbres.
Recuerdo que Antonica la Matías que por ser mi prima María y yó los padrinos de su hjio Faustino a María le regaló la lana necesaria para el colchón de matrimonio ya que en aquellos tiempos los colchones de los pobres eran rellenados con farfolla (Los pétalos que envuelven a las mazorcas de maíz) y los de los ricos de lana.
       
Como le pasa a mi hermano y sus amigos quizás andan el mismo camino con las bicicletas sin saber que dicho camino fueron andados por sus antepasados todos los veranos con la intención de que el ganado cambiase de pastos ya que en el pueblo estaban agotados. Como han cambiado los tiempos y de qué forma. Antes dichos caminos fueron andados con albarcas y ahora en pedales. Antes andando para realizar un trabajo, para la supervivencia y ahora el mismo camino por deporte.
Tanto el pastor como la pastora sabían que estarían tres meses largos sometidos a un silencio total. La pastora entretenida posiblemente haciendo trabajos derivados de la lana, cuidando de sus hijos, y el pastor andando todo el día de pico en piedra y de piedra a pico.
 

¿Dónde vivirían aquellos tres meses largos los pastores y sobre todo la mujer que le acompañaba con sus hijos menores?. ¿Qué alimentos disponían en aquella montaña a kilómetros de los pueblos más cercanos?.  Me imagino a aquellos pequeños viajando en aguaderas a la ida o la vuelta o buscando un médico ya que alguno tenía fiebre. Lo que sí estoy convencido es que sus alimentos básicos serían, la leche, el queso, los calostros y los requesones. Una vez sacado de la leche los dos productos el líquido se derramaría por el monte cuando en el pueblo el líquido se aprovechaba echándoselo a los cerdos para alimentarlos. Aquellos cerdos antes de la matanza se les tenía que cambiar de alimento ya que su carne tenía un olor especial.
Recuardo cuando llegaba  Antoñica la Matias a mi casa, con calostros o requesones. A estos últimos se les cubría de miel o azúcar y aquello era un manjal. 
Como añoro aquellos requesones o calostros que nos llevaba
   

sábado, 26 de agosto de 2017





Me encuentro en Inglaterra  ya que mi hija va a dar a luz en breve. En ese compás de espera me pongo delante del ordenador  y tengo unos cuantos temas por desarrollar, mientras miro de reojo a mi hija..
- Un beninero, yo, que ha volado ya en infinidad de ocasiones   a ayudar a mi hija que para que ella trabaje en un hospital en Bradford,  necesita de abuelos, que cuiden a sus nietos. Me vine a la cabeza esa canción: Harto ya de estar harto ya me canse, .... Para nada, puesto que cuando suena el teléfono y dice que me ha comprado los pasajes, ..., Allí estamos mi mujer o yo o los dos juntos, ....  Aquí en Algeciras donde vivimos también tenemos nietos que nos necesitan..
- Podría hablar de las iglesias y catedrales que he visitado que entrar en esos sitios es pasar por encima de una impresionante cantidad de lápidas muy grandes donde supongo se encuentra escrito las proezas de sus moradores; porque una vez dentro no hay imágenes, ¿A quien le rezas un padre nuestro si te falta para empezar la imagen?.  Aquí en mi tierra no solo colocamos imágenes, dentro de las iglesias o ermitas,  es que además las vestimos. Aquí en Inglaterra al entrar dentro de un templo tan solo se puede contemplar o valorar el estilo de su construcción.
- Podría desarrollar las comidas que se sirven en sus bares: !!!HAZZZZ....!!!, con lo que a mí me gusta unas lentejas con chorizo, un plato de puchero con tacarninas o una tortilla de papas con los huevos de mis gallinas. De lo que tienen delante los que están sentados en sus bares. Una cerveza que con un poco más de volumen  puedo introducir para lavar a mi perra del tamaño que tienen, con lo que a mi me gusta una copita de los vinos desde Chiclana pasando por el Puerto de Santa María, Sanlucas y terminando en Jerez.  
- Ves tú. Sus arboledas son esplendidas sus ríos con caudal  y sus parados verdes en todas las épocas del año. Es lo que envidio y por donde me gusta pasear. Tierra y agua y apenas se siembra, en todo momento estoy moviendo la cabeza intentando encontrar una razón.
Podría desarrollar dichos temas pero ahora y desde hace días lo que siento necesidad es de escribir sobre las últimas fiestas de San Roque de Benínar que se celebran en un campig en lo alto de una montaña a kilómetros de las poblaciones cercanas. Como se decía en mi pueblo allí en la quinta puñeta. Pero allí fue donde me encontré con unos cuantos paisanos  más o menos de mi edad que me contaron historias que ya se las he contado a mis hijos y espero contárselas a mis nietos sobre  mi padre Paco el de Ramón, y su abuela Doloricas la de la tienda, sus abuelos..
Pero lo que más me ha llamo la atención es ver a Paco el de la Niña, sentado en el bordillo de los aparcamientos y con decisión de no entrar donde se encontraban la gente, bien escuchando misa, comiendo, charlando  o bailando. ¿Me ha dado pena?: No. Lo que si me hizo pensar en su actuación.
La historia de la que yo formo de ella, este personaje  que es Paco Ruiz, fue siempre el que en cierta medida decidía quien serían los mayordomos para la siguiente celebración. Él era el que con los papeles de las narraciones de Moros y Cristianos en la mano decidía quien era el mejor de los mozos para que fuese rey, cristiano o moro y los papeles restantes. Él era el que en el espacio llamado  La Yesera o en cualquier otro sitio a las afueras del pueblo repasaba y corregía una y otra vez la actuación de los actores. Se sabía de memoria toda la comedia aunque cuando un actor actuaba subido en un mulo o en un caballo, Paco estaba junto a él por si aparecían dudas o que en actor no supiese continuar allí estaba él para el empujoncito. Le recuerdo estar casi siempre los tres días de fiesta con los brazos puestos en las barandillas de la estatua de don Eugenio contemplando como se iban transcurriendo la celebración de las fiestas por si en un momento determinado hubiese una incidencia o un imprevisto. Él había asumido desde pequeño que era el responsable de todos los acontecimientos de las fiesta. Que al pueblo llegasen gigantes y cabezudos para los pasacalles, que saliese de la plaza del pueblo infinidad de globos que eran elevados con un algodón empapado en alcohol se le prendía fuego y el globo ascendía que era la atracción de los críos. Cuando el pueblo desapareció y los santos fueron llevados a Hirmes una pedanía de Benínar, él era el que traía en su coche los santos hasta el campig y se los volvía a llevar después de las celebraciones. Él era el único durante mucho tiempo con carrera universitaria de todos los jóvenes que ponían la fiesta en marcha y por ello él era el que mejor resumía las fiestas pasadas y por ello todo lo que se podía mejorar. Paco Ruiz no fue elegido ni nombrado por nadie para tomar la responsabilidad del timglao de las fiestas, tampoco nadie dudaba de su buen hacer y de sus decisiones aunque muy pocos las alababan  ni reconocían su esfuerzo.
No recuerdo el año en que Paco Ruiz fue despojado de todo ese control a pesar de tener su mente tan clara como en todos los años que fue el responsable total y no creo que ante un micrófono ante toda la gente que se congrega en el campig  todos los que han pasado "como responsables"  reconociese su labor preocupación y trabajo de tantos años.
No creo que llegue a diez los años queme lleva, es decir es un poco más mayor que yo, pero esa sensación que ahora mismo tiene Paco Ruiz la sentiré yo, cuando mi hija al otro lado del teléfono me diga, no te preocupes que todo está controlado, que si quieres venir vienes pero realmente ya no me haces falta.
A diez años vista, o quizás antes, Paco Ruiz, yo me sentaré también a su lado en el bordillo del aparcamiento, esperando que lleguen a las tantas de la madrugada los feriantes después de divertirse. Mientras viva yo quiero estar en ese momento, donde están mis raíces, donde están mis hijos y mis nietos mis abuelos y mis vecinos, en ese trocito de cielo cuajado de estrellas, respirando ese aire que solo se respira con ese aroma nada más que en las fiestas de Benínar. Yo  quiero estar presente aunque no me necesiten.
Ramiro de Maeztu dijo una frase antes de morir:
"Vosotros no sabéis porque me matáis pero yo sí sé por lo que muero".
Tanto Paco Ruiz como el que escribe posiblemente hablando los dos en las próximas fiestas de San Roque sentados en el bordillo de los aparcamientos podremos decir:
"Vosotros no sabéis argumentar la razón de anularme de no tenerme en cuenta para nada. Yo si se que tengo que estar en el campig de Benínar el 15 y 16 de agosto (mientras viva) cerca de San Roque y la Virgen del Carmen".

martes, 4 de julio de 2017

Una beninera en Roma


Un día me encontré con una paisana Lola Sánchez Blanco y parecía que me estaba esperando, por todos los espavientos que hizo nada más verme.
-          ¡Qué alegría verte!. ¡No te puedes ni imaginar la de veces que me he cordado de ti!. ¡Porque he estado en Roma!. 
Rápidamente, como todo beninero, pongo en marcha “mi memoria histórica”, sacando la conclusión que quien tenía delante era la primera beninera-ro  que visitaba dicho lugar.
La beninera, no podía perder ni un minuto de la narración pormenorizada de todo lo vivido. Comienza por donde se comienzan todas las conversaciones, por explicar, todas aquellas razones por la cuales ella se encontraba en el aeropuerto de Málaga facturando la maleta y portando en un bolso de mano, y otro un poco más grande donde llevaba el traje que se tenía que poner el día de la ceremonia.
La paisana, cuando recuerda el bolso que tenía en la mano, en el aeropuerto, retrocede en la exposición, puesto que no había explicado, en lo que había invertido, todas las horas de una semana, de día visitando tiendas de día y de noche, pensando en cómo tenía que aparecer en la Tv en los televisores de los benineros.
-          Mira niño – la beninera le explica al beninero – cuando el que me invita me dice que:  “en la ceremonia cuando el Papa de Roma, lo nombre obispo, - ella sabe que no tiene que identificarme al personaje, puesto que para eso somos benineros y tenemos una historia en común - ella tenía  que estar formar como pieza importante, puesto que  iba en calidad de madrina”. 
Los argumentos que dan la razón de ser madrina de un camerunes serán otro tema para desarrollar.
¡Qué sudores!. ¡Qué suponcio!. Me estaba viendo en la pantalla de televisión en todas las casas de la gente del pueblo.
Por otra parte me planteaba: “¿Visto como las europeas?. ¿Me visto como las africanas, puesto que el que se nombraba obispo había nacido en Camerún …?.
Como tú sabes, “los que me rodean todos son “unos pan blancos” – en Beninar cuando se produjo el cambio del pan amasado en casa a comer el pan que se elaboraba en la panadería para todo el pueblo, no todos los benineros aceptaron el cambio. Algunos se opusieron frontalmente a que dicho cambio se efectuase y por ello los opositores al cambio llamaban “pan blanco” como expresión de cambiar un manjar, a una cosa que no sabía “ni a chicha ni a limoná”, a todos aquellos, que argumentaban las ventajas del pan blanco - siempre termino por tener que tomar yo la decisión sin que los demás se pronuncien.
Conclusión, me compré un traje negro, como el que se ponen las Malagueñas para desfilar en las procesiones de semana santa, sin que me faltase un detalle. Mi traje negro, peineta, mantilla, rosario, evangelios, … El conjunto no lo podía yo dejar en cualquier parte ni que nadie me lo llevase.
Por eso, en la misma tienda me lo prepararon para que lo llevase en la mano.  
Por supuesto que los “pan blancos que me rodean”, no han visto que vestido me pondré para la ceremonia.
¡Niño ya con lo del vestido “se me ha perdido el hilo de la conversación”.
¡Ya!. Como te iba diciendo, …
Lo que me decía a continuación, era más rica en matices, las conclusiones que sacaba el beninero, que lo que le contaba la beninera. Tratándose como  se trataba de una mujer con carácter, donde siempre que ha tomado una decisión le ha dedicado, muchísimas horas de razonamiento y por tanto de sueño.
Una beninera en un avión de Málaga a Madrid y de Madrid a Roma con un paquete en el regazo, que nadie fue capaz de convencer, que podía ir el paquete descansando en unos huecos que tenía la beninera encima del asiento.
Uno de los fallos que cometieron – los que le acompañaron - fue colocar a la beninara en una ventanilla del avión para que experimentara el vértigo. La beninera quería eliminar el vértigo hablando, gesticulando y explicando al resto de pasajeros, lo que estaban contemplando sus ojos y su estómago.
El acompañante de la beninera, - cuando nuestra paisana comenzó a hablar – seguro que sacó la siguiente conclusión: “yo de Camerún, ella europea, nadie nos relacionará a no ser que yo abra la boca. Conclusión: en todo el trayecto no digo ni pio”.
La llegada al aeropuerto de Madrid, para la beninera fue colocarla en el espacio cerrado más grande del mundo y además lleno de gente de todos los países. La beninera, abre la boca al ver cómo iban vestidos, los que pasaban por su lado y quería explicar con gestos lo que estaban viendo sus ojos. La beninera tiene que ser arrastrada literalmente, puesto que cada dos o tres pasos se queda mirando descaradamente a aquellos rostros y con aquel ropaje que estaban ante sus ojos por primera vez.
El que escribe se acuerda, cuando llegó a la Rambla de Barcelona por primera vez - y muchísimo más joven que nuestra protagonista, - sacó la conclusión que tenía que sentarse para ir acostumbrando sus ojos a aquellos nuevos rostros y sus vestimentas, puesto que con la boca abierta uno se queda mirando sin ser consciente, que estaba entorpeciendo la circulación al resto de los viandantes.
La beninera continúa su relato y no tenía que decir, que cuando se montó en el avión en Madrid, Roma fueron tantas las emociones vividas, que le dio una especie de síncope y se quedó dormida hasta que fue despertada en el aeropuerto.
El que escribe piensa que “esa pastillita contra el mareo que se tomó en el aeropuerto de Madrid, para salir para Roma, se la tenían que haber dado nada más salir de casa para que al llegar al aeropuerto de Málaga la beninera fuese relajada.
El que escribe estaba esperando el momento cumbre del relato, puesto que de un momento a otro tenía que aparecer la frase:
-          “!Niño, me perdí, en la Plaza de San Pedro!”.
La beninera hace tal revelación con la intención que el beninero mantenga toda su atención en todo el relato. Por ello continua hablando de cuando ya vestida de “camarera de paso proceional de una hermandad de Semana Santa”, está sentada entre los familiares de que serían nombrados obispos.
No recuerdo si fue antes o después del nombramiento de cada obispo, los familiares más allegados, pasan a besar el anillo del Santo Padre. La cuestión, es que cuando la beninera tiene entre sus manos la mano de Juan Pablo II, para besar el anillo, nuestra protagonista entra en un estado, que no es capaz de controlar el tiempo y tienen que retirarla y volver a sentarla en el asiento que tenía.
Cuando vuelve en sí se quita los guantes con lento ceremonial y los guarda en el bolso, puesto que aquellos guantes habían sido tocados por las mano del Sumo Potífice.
Termina la ceremonia y nuestra protagonista se queda sentada esperando que algún camerunés venga a recogerla. Rezando el rosario, - ya desesperada – se encontraba cuando se encuentra rodeada de operarios que estaban retirando las sillas.
-          Niño, en un pís-pás, miro  ami alrededor, y todo lo que allí había que momentos antes, estaba lleno de sillas y gente sentada, todo había desaparecido. Aquel espacio, que no tengo referencia para decir lo grande que era, estaba totalmente vacío.
Me acordé de lo que dice el Evangelio de que: “confiados los padres, que su hijo estaba con familiares, se dan cuenta que falta a los tres días y tienen que volver atrás para buscarlo”.
-          Qué miedo. No.
-          Yo en pocas veces he sentido miedo y menos estando tan cerca el Papa. Lo que tenía un cabreo que en mi vida creo haber tenido uno tan grande.
Pensando, razone que en aquel sitio – como pasaba en la iglesia de Beninar, había que hablar lo imprescindible y bajito – no podía empezar a dar voces.
Me acerco a unos tíos vestidos de rojo, muy tiesos, los guardias del Papa y me pongo delante.
¡Niño, que miedo!. Una mujer como yo de metro cincuenta y poco más, delante de aquel mucho más largo – nombra a uno de Beninar, que el de rojo le superaba en dos cuartas – “que un día sin pan”, y  empiezo a preguntarle, con toda la educación del mundo y el tío ni se inmuta. Como aquel no me hacía caso, me marcho a otro y a otro. Biendo que ninguno de ellos decía ni pío, me vuelvo al primero, por donde empecé y con toda educación me pongo a explicarle lo que me pasa.
Como tenía todo el tiempo del mundo, empecé a preguntarle por cosillas, sin importancia. El tío sin inmutarse.
Me hecho el bolso a la espaldas y le amenazo con darle un bolsazo, al ver la poca educación que estaba demostrando. Nada.
No me acuerdo el tiempo que me pasé delante de aquel tío, lo que si me acuerdo es que no dijo ni pío, ni cuando le di con el bolso y salí corriendo.
Salí corriendo, porque estaba viendo que se acercaba hacia donde yo estaba una sotana con un negro dentro.
Yo empecé a mover los brazos y chillando, diciendo donde estaba y una de las veces de estirar el brazo, sale lanzado el rosario y es cuando aquella sotana, cambia de dirección y se va alejando de donde yo estaba.
Con el dineral que me había costado el rosario y por más vueltas que daba no lo encontraba.
La verdad es que si en aquellos momentos se me pone por delante algún camerunés, de los que estaban acompañando al obispo, creo que le arranco los pelos o le hubiese tirado un bocao, …
-          Y la peineta, el mantón, … Le pregunta el beninero.
-          La peineta, el mantón y todo lo demás ya lo había metido en el bolso de mano.  Un bolso tan chico y sin una bolsa de plástico para meter todo lo que me habían enganchado. No entiendo lo del bolso tan chico que tenía que llevar, pero formaba parte del conjunto. Un dineral, para llevarlo vacío.
En aquellos momentos, lo que me ponía cada vez más atacá, era la faja y los zapatos de tacón, Un deillo de tacón, pero no te puedes hacer una idea la tarde noche que me dieron los zapatos y la faja.
Ya de noche, aparece un taxi, se bajan de él dos de los cameruneses con la cara desfigurada y empiezan a disculparse.
Hasta que el bolso no se me escapó de las manos, les estuve dando bolsazos a los negros y al taxista que también se metió por medio.
Después ya tranquilos cuando le explico a los camerunenses, lo de la faja y los zapatos, los “pan blanco, me contestan, que porqué no me los había quitado. Serán “pan blanco”.
Continuó diciendo la que armó cuando llegó a la residencia y se encontró frente a frente con el recién nombrado obispo y le dijo:
-          Hasta que no esté otra vez en Málaga, ni se te ocurra, separarte de mi.
-          Tu estas durmiendo – le dice el obispo a la beninera – en una residencia de monjas y yo en una de curas.
-          Eso era antes, ahora tenemos que dormir los dos juntos en la misma habitación, tú en una cama, yo en una buena butaca y con un taburete, para poner las piernas en alto para que no se me hinchen.
Que dicho sea de paso niño, - lo de niño es referencia al beninero -  no veas como roncaba el camerunés.
-          ¿Pero conseguiste dormir – le pregunta el beninero - en la residencia de curas en Roma?.
-          Dormir, lo que se dice dormir poquísimo, por los ronquidos del obispo.
Entre ellos empezaron a hablar en cahachau, creo, intentando encontrar soluciones a donde yo tenía que dormir. Yo les decía de vez en cuando: No sabéis quien tenéis delante de vosotros, una beninera que puede ser vuestra abuela y además cabezona.
Intentaron engañarme. Ya te contaré la desconfianza.
Llamaron a una monja para que me convenciese. Hablando en italiano como si la entendiese. Yo cerre los ojos y no dije ni mú.
Nos acostamos de madrugada, pero al final no sé si era la residencia de curas o monjas, donde dormimos, pero el obispo y yo dormimos en la misma habitación. 
Los dos o tres días siguientes me los pasé sentados en una silla, dentro o fuera de los despachos donde entraba el obispo.
El obispo entendió clarico, clarico, que yo tenía que estar con él como su sombra.
¿Tú qué dices niño?. Si me ha invitado como madrina. ¿Tú crees, que a una mujer mayor como yo, con la edad que tengo, se le puede invitar a Roma, dejar que me pierda y encima me querían  endosar a un amigo suyo para que me ensañase Roma?.  Ya ves Roma, que se parece al Cucanal – es una ladera que estaba frente al pueblo donde la agricultura se había abandonado y por ello la mayoría de los balates estaban en el suelo – muchos balates rotos y piedras sueltas por todos lados.
La conversación se fue relajando entre ambos paisanos y lo que más le impresionó fue tener entre sus manos la mano de Juan Pablo II – que la beninera le enseñó el par de guantes, al beninero, pero no se los dejó tocar – y la tarde noche  que vivió perdida en la plaza de San Pedro en Roma.

Ahora con su muerte lo que recuerdo de ella, es la única en el pueblo que hizo lo que creía oportuno en cada momento.
Esta es la mujer que recuerdo llena de energía y tomando sus decisiones sin importarle el qué dirán. La mujer que ayudo a todos los que llamaron a su puerta. Llegó un momento en que era la que leía todas las cartas que llegaban desde Cataluña (gran parte de la población era analfabeta) y también contestaba  escribiendo dichas cartas. Su casa siempre fue la casa en la que podía entrar todo el mundo, desde los obispos que llegaban a Benínar hasta aquellas mujeres que se encontraban en una situación difícil y complicada para que ella les ayudase con consejos y con dinero..
Tomó la decisión de marcharse los últimos días de su vida a Granada cuando vio que su pueblo ya no existía. Su casa había desaparecido lo mismo que habían desaparecido aquellas personas que  necesitaba ayudar y ella realizarse como mujer.
Este escrito tiene fecha del 2009 pero ahora con su muerte me lo encontré y he vuelto a estar con mi amiga Lola Sánchez. 

Lola Sánchez Blanco vivió en la gloria tódo los días que vivió en Benínar ya que se sentía útil  para la comunidad y realmente lo fue.