Cuando María Teresa Fernández de la Vega explicaba lo de la paridad, yo estaba con la boca abierta esperando lo de la paridad en el Portal de Belén. Pero termino el discurso, se terminaron las preguntas de los periodistas y lo que me interesaba escuchar ni siquiera se planteo ni mencionó. Bien visto y mejor pensado, (con el paso del tiempo y comiéndome el coco) no me imagino a dicha señora, cambiando pañales, dando biberones o llevando sus nietos y recogiéndolos del colegio, aunque dicha dama, sea muy culta, muy leída y la más placeada de todas sus compañeras del ejecutivo.
El tema de la paridad a los de mi edad, a Juan Gutierrez, a Encarna Rubillo, …, a nosotros los benineros, deberíamos “coger el toro por los cuernos” y desde este año imponer que tienen que tener su sitio en el Portal de Belén, los abuelos. Aunque tenga que sacrificarse el buey o la mula por el tema del espacio, pero en los tiempos que corren, quien realmente son insustituibles en el MISTERIO DEL PORTAL DE BELÉN, es la abuela Ana y el abuelo Joaquín, o a los otros abuelos (¿por parte de madre?) que para nada han figurado en toda la historia de los belenes y posiblemente fueron los que se comieron el marrón.
Cuando José se marchaba a trabajar a la carpintería y María estaba lavando en el río, haber quien tenía el niño en brazos, etc., etc.
Repasando en los villancicos se ha omitido, no se tiene para nada en cuenta que la jubilación de los mayores se ha retrasado, queda condicionada a que sus nietos lleguen a la edad para poder colocarse unos cuantos pirsin o tatuajes. Tan solo me he encontrado a uno que dice:
"Nana de Santa Ana
Cuando la “Señá Santana”
Cantaba la nana a su nietecillo
Como le sonreiría
Mientras se dormía el dulce chiquillo
Y cantarían con ella
La luna, la estrella y los pajarillos.
Un ángel que vuela y rompe a cantar
Para que la abuela no pierda el compás.
Y así nacería por aquellos días, la nanita nana
Así todavía se canta en Triana.
¡Ay nana nanita!
¡Ay nanita nana!
Canta la abuelita Señora Santa Ana
Y con voz muy queda guitarra y campana
Corre por Sevilla la nanita, nana.
Sobre el pecho de la abuela
Hecho de canela el niño ha “dormío”
Mientras su nana le canta
También a la santa el sueño ha “rendío”
Y un ruiseñor al mirarla
Por no despertarla se vuelve a su “nío”
Un ángel que vuela y rompe a cantar
Para que la abuela no pierda el compás.
Y así nacería por aquellos días, la nanita nana
Así todavía se canta en Triana.
¡Ay nana nanita!
¡Ay nanita nana!
Canta la abuelita Señora Santa Ana
Y con voz muy queda guitarra y campana
Corre por Sevilla la nanita, nana.
Nana, nana ¡ay la nana!
Nana, nana de la Señora Santa Ana".
Ya, paná mandar un correo a la Moncloa, (ya no está la señora que reclamaba la igualdad, …,) para que dentro “del mundo mundial al menos español” que quiere englobar la paridad entre el reconocimiento a todos aquellos abuelos que cogen al recién nacido en la cuarentena y lo sueltan, cuando ya es adolescente y le empiezan a salir los bellos del bigote.
Como considero que es de justicia dicho reconocimiento, la carta que iba a mandar a la Moncloa, la mandaré al Presidente de la Conferencia Episcopal de España, para que imponga que en el Portal de Belén se tiene que encontrar espacio para colocar a Santa Ana y a San Joaquín, e incluso a los otros abuelos (¿por parte de madre?), que no han figurado para nada en la historia de los belenes y que posiblemente fueron los que se comieron el marrón.