Cuando en Benínar una riada se lleva por delante toda la vega aparece una toma de conciencia en toda aquella sociedad de agricultores donde padres e hijos, - quiero hacer subrayar sus hijos, - tienen que enfrentarse a la cruda realidad que en la agricultura no se encuentra su futuro.
En la actualidad a los albañiles les ha ocurrido algo parecido; lo mismo. La crisis económica ha sido la riada que se ha llevado por delante toda posibilidad de continuar con el negocio de sus mayores. Ya no es lo mismo enfocar el futuro de toda una vida en un sistema de trabajo que tiene sus cimientos en arenas movedizas. Donde se sustenta su futuro sus cimientos puede llegar cualquier riada – como la que termina de pasar - y limpiar de la faz de la tierra el sustento del día a día.
Puede que los mayores se conforme con cobrar todos los meses la prestación social de subsistencia de los cuatrocientos y pico de euros, cantidad que se aproxima en escasos euros a lo que están cobrando ya los que están jubilados.
No quisiera aplicar el mismo razonamiento a todo lo referente al cultivo bajo plástico de todo el Poniente de Almería, pero “las alegrías de años pasados de manejar euros y coches caros ha cambiado por completo”.
En un principio los mayores y en segundo lugar los que en la actualidad están terminando la ESO, ya nos les vale el razonamiento:
- “Me pongo a trabajar con mi padre como albañil y cobraré todos los meses mucho más euros que lo que cobran los de mi misma edad que han terminado una carrera universitaria”.
“Lo mismo se puede decir que deben estar pensado la mayoría de los jóvenes que en la actualidad están dentro de una unidad familiar que lleva la explotación de un invernadero”.
La crisis de las universidades que en su gran mayoría se estaban quedando sin alumnos en sus aulas ha tocado fondo; o lo que es lo mismo los jóvenes que proceden de familias del sector de la construcción y del sector de cultivo bajo plástico deben de estar planteándose que se encuentran en la edad propia de una preparación universitaria, por lo que pueda tener escondido el futuro para ellos.
Volvemos a plantear en las aulas el siguiente planteamiento:
¿Cuántos universitarios se encuentran en el paro?. ¿Cuántos agricultores y peones de albañil están sin trabajo?.
domingo, 6 de septiembre de 2009
miércoles, 2 de septiembre de 2009
RECURSOS DE L@S POBRES ENFERMIT@S
En línea de lo anteriormente escrito sobre la actuación de los dos médicos don Emilio y don Rafael los enfermos de difícil tratamiento sus madres sin contar apenas con recursos para viajar hasta los hospitales de Almería o Granada sin pensarlo dos veces se ponen en camino.
A las madres de los beniner@s enferm@s tan solo les faltaba que alguno de los dos médicos le dijesen las palabras mágicas:
! Puedes!.
¡Curación!.
Las primeras que se creían a pie juntillas aquellas palabras eran las madres benineras, las que se quitaban el delantal y el pañuelo de la cabeza y se convertían en huracanes que hasta que no perdiesen fuerza era imposible detener. Cogían @l enferm@ y se ponían en camino pasando tres pueblos de los consejos o críticas rancias de siempre de familiares y vecin@s.
Con muy pocos reales en la faltriquera, - cogían la Alsina o correo - y se plantaban donde su familiar podía ser sanado.
Hasta que dichos médicos no llegan al pueblo, la mayoría de los enferm@s en Benínar, se intentan que sanen a base de rosarios, plegarias, novenas, candelabros llenos de pabilos empapados en aceite y ardiendo por uno de sus extremos y mandas a san Roque.
El que escribe recuerda asistir a uno de estos rituales que al no ser aprobados por el cura se celebraban en las casas de los enfermos.
Los padres o familiares de los enferm@s siempre recurrían a promesas al santo de quemar docenas de cohetes en las fiestas del patrón en la medida a sus recursos económicos.
Es de suponer que más de la mitad de los pueblos del mundo con el número de habitantes que en aquellos tiempos tenía Benínar, creen que quemando pabilos empapados en aceite y tirando cohetes, se pueden curar los enfermos de su comunidad.
A las madres de los beniner@s enferm@s tan solo les faltaba que alguno de los dos médicos le dijesen las palabras mágicas:
! Puedes!.
¡Curación!.
Las primeras que se creían a pie juntillas aquellas palabras eran las madres benineras, las que se quitaban el delantal y el pañuelo de la cabeza y se convertían en huracanes que hasta que no perdiesen fuerza era imposible detener. Cogían @l enferm@ y se ponían en camino pasando tres pueblos de los consejos o críticas rancias de siempre de familiares y vecin@s.
Con muy pocos reales en la faltriquera, - cogían la Alsina o correo - y se plantaban donde su familiar podía ser sanado.
Hasta que dichos médicos no llegan al pueblo, la mayoría de los enferm@s en Benínar, se intentan que sanen a base de rosarios, plegarias, novenas, candelabros llenos de pabilos empapados en aceite y ardiendo por uno de sus extremos y mandas a san Roque.
El que escribe recuerda asistir a uno de estos rituales que al no ser aprobados por el cura se celebraban en las casas de los enfermos.
Los padres o familiares de los enferm@s siempre recurrían a promesas al santo de quemar docenas de cohetes en las fiestas del patrón en la medida a sus recursos económicos.
Es de suponer que más de la mitad de los pueblos del mundo con el número de habitantes que en aquellos tiempos tenía Benínar, creen que quemando pabilos empapados en aceite y tirando cohetes, se pueden curar los enfermos de su comunidad.
martes, 1 de septiembre de 2009
EL MAL DE OJO Y EL MAPA GENÉTICO
Doña Pepita, don Rafael y don Emilio.
Si no tenemos presentes las fotos de los doctores Sánchez Quero, - casi a comienzo del l.900 - las correspondientes tanto a D. Emilio, como a D. Rafael – finales de 1940 y comienzos de los 1. 970 - que creo no haberlas visto en todas las aportaciones de fotos antiguas que se están haciendo por parte de todos los benineros, y que se encuentran recopiladas en el blog Plaza de Beninar; sin dichas fotos de los dos doctores en medicina, las tres décadas están incompletas.
Dentro de unos años si no existen dichas fotografías los que acudan a ver la Historia de Benínar a través de las imágenes, dichos personajes de elevada influencia en la población nadie se preguntará por el paso de dichos médicos por aquel pueblo alpujarreño donde fueron descubriendo y poniendo nombres al mapa – en la actualidad el famoso mapa genético - que representaba los males o enfermedades asociadas al mal de ojo.
Dos médicos que marcan cada uno una época en un pequeño pueblo con poco más de seiscientos habitantes.
El paso de dichos profesionales por aquella población dan para largo puesto que la higiene y las enfermedades de una población, pasaron sus habitantes de enfrentarse al dolor a través de las hiervas que nacían en los montes y en la vega a la llegada al pueblo por primera vez de la Aspirina y la Penicilina.
Con ambos médicos los medicamentos que fueron apareciendo en el pueblo en tres décadas que los tenían que comprar los enfermos; que después de D. Rafael, la llegada del médico que lo sustituyó ya existía la Seguridad Social y dicho médico como los medicamentos eran gratis, dejaba el maletero de su coche abierto, para que los que acudían a por recetas regaladas, dejasen desde el gallo, los conejos, a la fruta y verdura de temporada pero sobre todo patatas.
Centrándonos en D. Rafael y Dª Pepita, los benineros descubren que tanto la maestra como el médico podían sobrevivir sin estar ligados a la autoridad por excelencia que en aquellos tiempos era lo que el cura aprobaba o desaprobaba. Ambas autoridades – maestra y médico - el ir a misa, el rosario, las novenas, etc., no eran tan vitales ni tan fundamentales para que los enfermos se curasen ni que los niños de la escuela pudieran tener la oportunidad de llegar a ser médicos y profesores si ellos y su familia se lo proponían.
La época de ambos profesionales es tan importante para aquel pueblo alpujarreño, que cuando en octubre de 1973 una gran riada barre toda la vega y en el 1982, sus habitantes son obligados a marcharse del pueblo al haber construido un pantano, en la década de D. Rafael y Dª Pepita, se fragua la idea, que aquellos niños podían ir a la universidad, es decir, la juventud de aquel pueblo colgarían los aperos que utilizaban sus antepasados durante todos los siglos de labranza de la tierra para siempre, y se marcharían definitivamente del pueblo.
¿Dª Pepita y D. Rafael, le pedirían a las estrellas fugaces que aparecían en el cielo de Benínar que su juventud dejasen la azada y el arado para que acudiese a la universidad?.
¿A cuántos pueblos de la tierra en la actualidad les hacen falta la llegada de una profesional de la enseñanza y a un profesional de la medicina para que sus habitantes miren al cielo y descubran las estrellas fugaces?.
Si no tenemos presentes las fotos de los doctores Sánchez Quero, - casi a comienzo del l.900 - las correspondientes tanto a D. Emilio, como a D. Rafael – finales de 1940 y comienzos de los 1. 970 - que creo no haberlas visto en todas las aportaciones de fotos antiguas que se están haciendo por parte de todos los benineros, y que se encuentran recopiladas en el blog Plaza de Beninar; sin dichas fotos de los dos doctores en medicina, las tres décadas están incompletas.
Dentro de unos años si no existen dichas fotografías los que acudan a ver la Historia de Benínar a través de las imágenes, dichos personajes de elevada influencia en la población nadie se preguntará por el paso de dichos médicos por aquel pueblo alpujarreño donde fueron descubriendo y poniendo nombres al mapa – en la actualidad el famoso mapa genético - que representaba los males o enfermedades asociadas al mal de ojo.
Dos médicos que marcan cada uno una época en un pequeño pueblo con poco más de seiscientos habitantes.
El paso de dichos profesionales por aquella población dan para largo puesto que la higiene y las enfermedades de una población, pasaron sus habitantes de enfrentarse al dolor a través de las hiervas que nacían en los montes y en la vega a la llegada al pueblo por primera vez de la Aspirina y la Penicilina.
Con ambos médicos los medicamentos que fueron apareciendo en el pueblo en tres décadas que los tenían que comprar los enfermos; que después de D. Rafael, la llegada del médico que lo sustituyó ya existía la Seguridad Social y dicho médico como los medicamentos eran gratis, dejaba el maletero de su coche abierto, para que los que acudían a por recetas regaladas, dejasen desde el gallo, los conejos, a la fruta y verdura de temporada pero sobre todo patatas.
Centrándonos en D. Rafael y Dª Pepita, los benineros descubren que tanto la maestra como el médico podían sobrevivir sin estar ligados a la autoridad por excelencia que en aquellos tiempos era lo que el cura aprobaba o desaprobaba. Ambas autoridades – maestra y médico - el ir a misa, el rosario, las novenas, etc., no eran tan vitales ni tan fundamentales para que los enfermos se curasen ni que los niños de la escuela pudieran tener la oportunidad de llegar a ser médicos y profesores si ellos y su familia se lo proponían.
La época de ambos profesionales es tan importante para aquel pueblo alpujarreño, que cuando en octubre de 1973 una gran riada barre toda la vega y en el 1982, sus habitantes son obligados a marcharse del pueblo al haber construido un pantano, en la década de D. Rafael y Dª Pepita, se fragua la idea, que aquellos niños podían ir a la universidad, es decir, la juventud de aquel pueblo colgarían los aperos que utilizaban sus antepasados durante todos los siglos de labranza de la tierra para siempre, y se marcharían definitivamente del pueblo.
¿Dª Pepita y D. Rafael, le pedirían a las estrellas fugaces que aparecían en el cielo de Benínar que su juventud dejasen la azada y el arado para que acudiese a la universidad?.
¿A cuántos pueblos de la tierra en la actualidad les hacen falta la llegada de una profesional de la enseñanza y a un profesional de la medicina para que sus habitantes miren al cielo y descubran las estrellas fugaces?.
viernes, 28 de agosto de 2009
ESTRELLAS FUGACES.
Era sé que se era dos profesionales que le colocaron delante una solicitud que tenían que rellenar para darle destino a él como médico de familia y a ella como maestra de escuela.
Es de suponer que ambos no estaban en el mismo edificio puesto que en aquellos entonces - como ahora - sanidad tenía el suyo y educación el propio.
En ambas solicitudes ambos deberían ir colocando por orden de preferencia donde elegían plaza para ejercer como profesionales.
Como les ocurre a las estrellas fugaces que pasan por nuestras cabezas casi todas las noches pero que solo ve el que en esos momentos está mirando el cielo, los dos profesionales coinciden mirando el firmamento y los dos ven esa estrella fugaz y como suele ocurrir en todas las ocasiones se cierra los ojos y se puede el deseo.
El deseo no se debe manifestar puesto que se pierde el hechizo, pero los dos deseaban coincidir en el mismo pueblo. Tenía que ser así. Terminaban de casarse. Ambos habían terminado la carrera en la misma fecha. La intuición les decía que ambos habían coincidido en mirar a la vez pasar a la estrella fugaz y que se cumpliría su deseo. Ambos se habían manifestado esa misma mañana que habían coincidido en colocar en primer lugar la cruz en la solicitud en un pueblo alpujarreño que se llamaba Banínar.
Así es como llegan a nuestro pueblo Dª Pepita y D. Rafael. Ella la maestra de escuela y el ocupando la plaza de médico de familia.
Llegan dos jóvenes universitarios de la Universidad de Granada a aquel pueblo alpujarreño e intentan por todos los medios eliminar de la cabeza de los beninerill@s, que aquella forma de vida en la que es valorada la mujer, - en una población anclada en el pasado – es el eje transversal en la educación de la maestra, – y, la higiene personal, dentro de la familia y de forma colectiva - por parte del médico, - es de suponer que volverían a pedir los dos, - marido y mujer - como meta, al contemplar la infinidad de estrellas fugaces que en aquellos tiempos había en el cielo de Benínar.
Es de suponer que ambos no estaban en el mismo edificio puesto que en aquellos entonces - como ahora - sanidad tenía el suyo y educación el propio.
En ambas solicitudes ambos deberían ir colocando por orden de preferencia donde elegían plaza para ejercer como profesionales.
Como les ocurre a las estrellas fugaces que pasan por nuestras cabezas casi todas las noches pero que solo ve el que en esos momentos está mirando el cielo, los dos profesionales coinciden mirando el firmamento y los dos ven esa estrella fugaz y como suele ocurrir en todas las ocasiones se cierra los ojos y se puede el deseo.
El deseo no se debe manifestar puesto que se pierde el hechizo, pero los dos deseaban coincidir en el mismo pueblo. Tenía que ser así. Terminaban de casarse. Ambos habían terminado la carrera en la misma fecha. La intuición les decía que ambos habían coincidido en mirar a la vez pasar a la estrella fugaz y que se cumpliría su deseo. Ambos se habían manifestado esa misma mañana que habían coincidido en colocar en primer lugar la cruz en la solicitud en un pueblo alpujarreño que se llamaba Banínar.
Así es como llegan a nuestro pueblo Dª Pepita y D. Rafael. Ella la maestra de escuela y el ocupando la plaza de médico de familia.
Llegan dos jóvenes universitarios de la Universidad de Granada a aquel pueblo alpujarreño e intentan por todos los medios eliminar de la cabeza de los beninerill@s, que aquella forma de vida en la que es valorada la mujer, - en una población anclada en el pasado – es el eje transversal en la educación de la maestra, – y, la higiene personal, dentro de la familia y de forma colectiva - por parte del médico, - es de suponer que volverían a pedir los dos, - marido y mujer - como meta, al contemplar la infinidad de estrellas fugaces que en aquellos tiempos había en el cielo de Benínar.
sábado, 22 de agosto de 2009
UNA VACA VOLANDO
Sentado en mi terraza contemplo a un grupo de vacas al otro lado del río que cuando comienza a calentar el sol se agrupan en la cima de una colina buscando la brisa, unas se tumban y otras juntan lo más posible las cuatro patas y allí en la solana aguantan las calores hasta que llega la tarde para volver a empezar a comer durante toda la noche los granos de todas las gramíneas que se encuentra.
Es el tiempo en que tanto las aves como la mayoría de los animales no domésticos comienzan bien a mudar las plumas o a cambiar de pelo.
Fotoperio (relación entre el número de horas diurnas y nocturnas) que provocan una estimulación de las glándulas hipofisaria la cual segrega unas hormonas (gonadotropinas) que junto con otras actúan sobre el metabolismo en el proceso de muda.
Etapa de meditación de todos los seres vivos, el tiempo de melancolía, que en el caso de las vacas que contemplo, saben que empieza el periodo más difícil de todos. Se acaba la comida. Comienza el frío. Las noches se vuelven inacabables. Comienzan estos animales a perder peso (de los quinientos kilos por media que pueden pesar en estos momentos) hasta llegar a perder el cincuenta por ciento de su peso, hasta que de nuevo vuelva a brotar la hierba que lo celebran brincando y trotando, dando gracias que fueron capaces de aguantar otro ciclo que la naturaleza ha impuesto.
Recuerdo que en el pueblo donde nací, era cuando volvían las manadas de cabras que habían estado pastando en la sierra durante todo el verano y llegaban de nuevo a sus corrales de siempre, a recorrer los campos marcados de veredas, donde tenían que andar los animales de forma precipitada a disputarse entre ellos una rama, los pepinos de una alcaparra o un puñado de cáscaras de almendra que la pastora les había colocado delante del corral.
En donde vivo, en el Campo de Gibraltar, nos llegan todos los años por éste tiempo un millar de voluntarios desde EE.UU. Rusia y sobre todo de todos los países de la UE, para realizar un seguimiento de todas las aves que muy pronto comienzan a pasar por encima de nuestras cabezas.
Se ha colocado encima y ha empezado a leer lo escrito mi vecinilla Paula y ella es la que ha sacado la siguiente conclusión:
En esta nueva era donde se pueden coger, manipular, sacar y meter células madre en todos o en casi todos los seres vivos, si todos tuviésemos alas, se eliminaría el tema de las fronteras que se han colocado precisamente para todos aquellos seres vivos que no pueden volar.
Los que viven en la frontera Schengen más importante de la UE, desde chiquititos no llegan a inmunizarse en lo referente a los que todos los días de una forma u otra intentan llegar a Europa.
Es el tiempo en que tanto las aves como la mayoría de los animales no domésticos comienzan bien a mudar las plumas o a cambiar de pelo.
Fotoperio (relación entre el número de horas diurnas y nocturnas) que provocan una estimulación de las glándulas hipofisaria la cual segrega unas hormonas (gonadotropinas) que junto con otras actúan sobre el metabolismo en el proceso de muda.
Etapa de meditación de todos los seres vivos, el tiempo de melancolía, que en el caso de las vacas que contemplo, saben que empieza el periodo más difícil de todos. Se acaba la comida. Comienza el frío. Las noches se vuelven inacabables. Comienzan estos animales a perder peso (de los quinientos kilos por media que pueden pesar en estos momentos) hasta llegar a perder el cincuenta por ciento de su peso, hasta que de nuevo vuelva a brotar la hierba que lo celebran brincando y trotando, dando gracias que fueron capaces de aguantar otro ciclo que la naturaleza ha impuesto.
Recuerdo que en el pueblo donde nací, era cuando volvían las manadas de cabras que habían estado pastando en la sierra durante todo el verano y llegaban de nuevo a sus corrales de siempre, a recorrer los campos marcados de veredas, donde tenían que andar los animales de forma precipitada a disputarse entre ellos una rama, los pepinos de una alcaparra o un puñado de cáscaras de almendra que la pastora les había colocado delante del corral.
En donde vivo, en el Campo de Gibraltar, nos llegan todos los años por éste tiempo un millar de voluntarios desde EE.UU. Rusia y sobre todo de todos los países de la UE, para realizar un seguimiento de todas las aves que muy pronto comienzan a pasar por encima de nuestras cabezas.
Se ha colocado encima y ha empezado a leer lo escrito mi vecinilla Paula y ella es la que ha sacado la siguiente conclusión:
En esta nueva era donde se pueden coger, manipular, sacar y meter células madre en todos o en casi todos los seres vivos, si todos tuviésemos alas, se eliminaría el tema de las fronteras que se han colocado precisamente para todos aquellos seres vivos que no pueden volar.
Los que viven en la frontera Schengen más importante de la UE, desde chiquititos no llegan a inmunizarse en lo referente a los que todos los días de una forma u otra intentan llegar a Europa.
martes, 4 de agosto de 2009
COMO ENTRE ALGÚN LADRÓN A CASA.
Cada vez que me pongo en mi sofá con orejeras preparado para la siesta o ya por la noche me dejo caer rendido pidiendo a Morfeo que acuda lo antes posible, mucho tiempo antes mi gata rafaela se encuentra en la ventana esperando el momento en que me dejo caer para saltar a mi regazo, preparar con sus garras la cama, girar unas cuantas veces dejarse caer y ponerse a roncar de forma descarada.
Rodeando el sofá se encuentra la gordí una perra que ya ha pasado por cuatro dueños y por ello sin tener la más mínima idea de cuántos años tiene. Cualquiera que la viese pensaría que está en las últimas: ¡Ja! y ¡ja!. En base a esa predicción llegó a mi casa desde hace muchísimos años. Es la más chinchosa, la que más ladra y sus ladridos son los primeros que empiezan a las ocho de la mañana, y sigue y sigue insistiendo hasta que logra que el grupo entero se ponga a ladrar para que me levante para sacarlos. Las medidas persuasivas se me agotaron y he tomado la decisión desde hace ya tiempo adaptarme yo a su horario.
Un poco más allá, se encuentra mi perro pi, en estado de convalecencia después de haberse tragado un anzuelo. Otro chucho como la anterior. Por supuesto que ya hace unos cuantos años que cumplió los diez años. No soporta al ciego y cada vez que choca con él le arma una bronca enseñándole los dientes y ladrando lo más fuerte que puede pensando que su compañero zeus le está gastando una broma.
El que tiene tela marinera es zeus. Está ciego desde hace casi tres años. Un cocker con pedigrí que llegó a casa al cumplir el año, porque su anterior dueña, estaba tan desesperada que acudió a uno de mi familia diciendo: “O se marcha el perro de casa o me marcho yo”. Mi hija – adolescente en aquella época - se compadeció del perro y tajo a casa. Tiene catorce años y ya hemos pasado el calvario de si operar o no operar al dichoso perro de sus dichosas cataratas que parecen dos botones de comienzo de la portañica.
Por supuesto que no escribiré el grado de minusvalía que me han certificado, en base a que yo soy el que escribe y pongo mis condiciones.
De todos los que en estos momentos estamos, la única que a cada uno nos coloca en su sitio es la gata, pero, como dicho animal no se tiene en la casa para defensa personal y además es el animal dominante de la manada - y la que más ronca, - y no entiende de ladrones puede entrar cualquier desaprensivo - de los que le gusta lo ajeno, - que nada más entrar al salón se va a dar cuenta que el peligro precisamente de ser expulsado violentamente, no se encuentra en dicha parte de la casa.
Rodeando el sofá se encuentra la gordí una perra que ya ha pasado por cuatro dueños y por ello sin tener la más mínima idea de cuántos años tiene. Cualquiera que la viese pensaría que está en las últimas: ¡Ja! y ¡ja!. En base a esa predicción llegó a mi casa desde hace muchísimos años. Es la más chinchosa, la que más ladra y sus ladridos son los primeros que empiezan a las ocho de la mañana, y sigue y sigue insistiendo hasta que logra que el grupo entero se ponga a ladrar para que me levante para sacarlos. Las medidas persuasivas se me agotaron y he tomado la decisión desde hace ya tiempo adaptarme yo a su horario.
Un poco más allá, se encuentra mi perro pi, en estado de convalecencia después de haberse tragado un anzuelo. Otro chucho como la anterior. Por supuesto que ya hace unos cuantos años que cumplió los diez años. No soporta al ciego y cada vez que choca con él le arma una bronca enseñándole los dientes y ladrando lo más fuerte que puede pensando que su compañero zeus le está gastando una broma.
El que tiene tela marinera es zeus. Está ciego desde hace casi tres años. Un cocker con pedigrí que llegó a casa al cumplir el año, porque su anterior dueña, estaba tan desesperada que acudió a uno de mi familia diciendo: “O se marcha el perro de casa o me marcho yo”. Mi hija – adolescente en aquella época - se compadeció del perro y tajo a casa. Tiene catorce años y ya hemos pasado el calvario de si operar o no operar al dichoso perro de sus dichosas cataratas que parecen dos botones de comienzo de la portañica.
Por supuesto que no escribiré el grado de minusvalía que me han certificado, en base a que yo soy el que escribe y pongo mis condiciones.
De todos los que en estos momentos estamos, la única que a cada uno nos coloca en su sitio es la gata, pero, como dicho animal no se tiene en la casa para defensa personal y además es el animal dominante de la manada - y la que más ronca, - y no entiende de ladrones puede entrar cualquier desaprensivo - de los que le gusta lo ajeno, - que nada más entrar al salón se va a dar cuenta que el peligro precisamente de ser expulsado violentamente, no se encuentra en dicha parte de la casa.
viernes, 31 de julio de 2009
¿TUTA?: ES UNA GRANDÍSIMA JAPUTA
Lo contento que tiene que estar el concejal de parque y jardines de mi pueblo cuando ha escuchado o leído que la tuta se ha cargado a todas las plantas de tomate de todos los huertos de la zona.
Para cualquier hortelano:
¿Qué es un huerto en verano sin tomates?: Pues nada.
Para cualquier mujer de hortelano revisando la cesta: ¿Y los tomates?.
Yo que me había convertido en la sombra del concejal al intentar crear una asociación en defensa de huertos para jubilados, para que en ellos ocupasen estos días tan largos en los terrenos abandonados cerca de donde viven para que cada uno cerrase una parcelita y crease su propio huerto.
Contemplar la cara de un jubilado sentado debajo de un árbol dándole ventaja a la sombra para que vaya a buscarlo, o esa misma persona sentada en el huerto viendo crecer lo que él ha sembrado.
Que me perdonen las japutas auténticas que es un delicioso manjar cuando sus lomos - blancos como la naca - son colocados en una cazuela de barro sobre un lecho de tomate, pimiento, cebolla, aceite y sal. Se meten en el horno hasta que están doraditas.
En esta zona del Estrecho de Gibraltar solo las comemos en temporada, que es cuando suelen pasar del Mediterráneo al Atlántico o viceversa. Mi compañero de trabajo dice que a dicho pez, le viene el nombre como consecuencia que al sacarlo del mar, suele dar unas descargas eléctricas y que los pescadores la suelen soltar - si no son expertos o no las conocen, - después de haber dicho a pleno pulmón: ¡Japuuuuta! .
La misma palabra salió por mi boca y con la misma intensidad cuando con tijeras en mano decidí arrancar los tomates.
A las que se les debía de colocar el nombre de japuta y dejárselo para siempre es a una polilla que ha cruzado el charco y se ha cargado mi huerto de tomates.
Desesperado consulto a mis paisanos y familiares que se dedican a la siembra del tomate en los invernaderos y me contestan:
“Qué sepamos aún no se ha encontrado el depredador para dicha polilla, así que este año sembrar tomates en los invernaderos del Poniente de Almería es jugársela por culpa de la tuta”.
Hace unos días visitando el invernadero de un familiar me explico – por encima – la de depredadores que tenía en el invernadero, de que se alimentaban, que tenían que sembrar para que se desarrollasen, etc. etc. Continuaba mi primo diciendo:
“Como en Bruselas nos analizan todo lo que mandamos y no podemos utilizar insecticidas y fungicidas, etc. etc. ahora nuestro desafío no es saber criar tomates, es saber mantener los bichos que se jincan a los otros bichos”.
Cuando estaba escuchando dichas explicaciones me estaba acordando que ya tenía perdida la batalla que había emprendido contra el ayuntamiento de mi ciudad, que no consiente, qué, unas personas mayores – vecinos jubilados aburridos que siempre fueron agricultores - siembren su pequeño huerto en terrenos que están abandonados.
¿Será el concejal de parques y jardines el que ha importado la tuta a la que al final termiremos diciéndole: Japuta?.
Para cualquier hortelano:
¿Qué es un huerto en verano sin tomates?: Pues nada.
Para cualquier mujer de hortelano revisando la cesta: ¿Y los tomates?.
Yo que me había convertido en la sombra del concejal al intentar crear una asociación en defensa de huertos para jubilados, para que en ellos ocupasen estos días tan largos en los terrenos abandonados cerca de donde viven para que cada uno cerrase una parcelita y crease su propio huerto.
Contemplar la cara de un jubilado sentado debajo de un árbol dándole ventaja a la sombra para que vaya a buscarlo, o esa misma persona sentada en el huerto viendo crecer lo que él ha sembrado.
Que me perdonen las japutas auténticas que es un delicioso manjar cuando sus lomos - blancos como la naca - son colocados en una cazuela de barro sobre un lecho de tomate, pimiento, cebolla, aceite y sal. Se meten en el horno hasta que están doraditas.
En esta zona del Estrecho de Gibraltar solo las comemos en temporada, que es cuando suelen pasar del Mediterráneo al Atlántico o viceversa. Mi compañero de trabajo dice que a dicho pez, le viene el nombre como consecuencia que al sacarlo del mar, suele dar unas descargas eléctricas y que los pescadores la suelen soltar - si no son expertos o no las conocen, - después de haber dicho a pleno pulmón: ¡Japuuuuta! .
La misma palabra salió por mi boca y con la misma intensidad cuando con tijeras en mano decidí arrancar los tomates.
A las que se les debía de colocar el nombre de japuta y dejárselo para siempre es a una polilla que ha cruzado el charco y se ha cargado mi huerto de tomates.
Desesperado consulto a mis paisanos y familiares que se dedican a la siembra del tomate en los invernaderos y me contestan:
“Qué sepamos aún no se ha encontrado el depredador para dicha polilla, así que este año sembrar tomates en los invernaderos del Poniente de Almería es jugársela por culpa de la tuta”.
Hace unos días visitando el invernadero de un familiar me explico – por encima – la de depredadores que tenía en el invernadero, de que se alimentaban, que tenían que sembrar para que se desarrollasen, etc. etc. Continuaba mi primo diciendo:
“Como en Bruselas nos analizan todo lo que mandamos y no podemos utilizar insecticidas y fungicidas, etc. etc. ahora nuestro desafío no es saber criar tomates, es saber mantener los bichos que se jincan a los otros bichos”.
Cuando estaba escuchando dichas explicaciones me estaba acordando que ya tenía perdida la batalla que había emprendido contra el ayuntamiento de mi ciudad, que no consiente, qué, unas personas mayores – vecinos jubilados aburridos que siempre fueron agricultores - siembren su pequeño huerto en terrenos que están abandonados.
¿Será el concejal de parques y jardines el que ha importado la tuta a la que al final termiremos diciéndole: Japuta?.
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