sábado, 25 de septiembre de 2021

 


Vivir con los pájaros en los árboles.

¿Cómo son capaces de subir la sabia hasta más de cuarenta metros cada árbol o palmera para que crescan sus hojas?. ¿Cómo son capaces de repartir la sabia a cada hoja por igual se encuentre a la altura que este?. ¿Cómo sus raíces son capaces de tener preparada la sabia que necesita cada árbol estén saturadas en agua como en la sequedad?.

Tumbado en la hamaca de la terraza en la mente me aparecen no lo que  he vivido con el paso de los años, los recuerdos;  lo que esta en mi mente, es lo que hay a mi alrededor, la mirada a lo que está ami alrededor, hace que me ocupe en ello, lo que me rodea. Me siento un priviligiado de vivir donde vivo los últimos años de mi vida y no en un piso de un bloque de viviendas.

Hace veinte años  o incluso muchos más ya deje en la tierra escrito lo que yo quería que me rodease cuando pasaran los años. Lo de sembrar árboles lo tenemos escrito en nuestra mente todos aquellos que nacimos y los primeros años de nuestra viva hemos vivido en un pueblo. No somos capaces de adaptarnos a vivir en un piso de un bloque en una ciudad. Bien es verdad que el vivir en un determinado sitio no depende solo de nosotros, depende de lo decidido en la familia. Es el ejemplo de nuestro paisano Antonio Tomillo.

Me llega a la mente el caso de mi paisano Antonio Tomillo que ya cerca de noventa años tambien dejo escrito sobre la tierra lo que el quería que fuese sus últimos años. En un cortijo a veinte kilómetros de donde vive dejo escrito el huerto que el quería que naciese todos los años, las brevas, las almendras,... los nidos de golondrina, los olores que le tenían que llegarle cuando él estuviese sentado, descansando.

Llegan a mi mente los nombres de otros paisanos que no pondré el nombre de todos tan solo el de Paco Ruiz y Antonio Blanco que en cierta medida proyectaron como tenia que  ser y donde pasarlo sus últimos dias de vida que para eso sembraron el huerto donde ellos darán los pasos de su vejez y rodeados de árboles, dejar sus huellas.

La edad que teníamos nosotros cuando empezamos a sembrar es la edad que ahora tienen nuestros hijos y fuera del ambiente de pueblo  los mas jóvenes, mis hijos y la de tantos ni se les pasa por la cabeza el ir preparando esa tierra donde pasarán la vejez. Si donde vivimos o donde viven cada persona pudiesen sembrar árboles para estar rodeados de ellos, esta sociedad sería muy distinta.  Su vinculo con la tierra ha desaparecido. La tierra para la generación acutal es la especulación. La palmera, la higuera, el armez, la viña, ...., señalar donde sembrarán todos los años el huerto, esta generación presente tiene su mente en otro sitio y lo de sembrar si es que se siembra que lo hagan otros. A cada ciclo de la enseñanza se le incorpora otro matiz (la convivencia, la contaminación, la ...) para adaptar a los alumnos a la sociedad en la que viven. Ni ha aparecido y tiene que pasar muchos más años para que se incorpore a educar a los alumnos en la siembra de árboles, de plantas y como  cuidarlos. La sociedad en la que vivimos se ha planteado que uno hace tornillos, otro bloques de pisos, ... y otro sector que siembre árboles y plantas. Creo que no debe ser así. Sembrar árboles no es una profesión. Sembrar es como criar a nuestros hijos, hay que seguir su crecimiento y estar pendientes de ellos toda la vida mientras se viva.    

Que cuando uno se muera,  las cenizas las expandan por  ese trozo de terreno es seguir viviendo mientras las plantas sigan vivas o desaparecer cuando el terreno se haya convertido en un desierto.

Sentado sobre mi hamaca siempre tenemos algo que decirnos las plantas, los pájaros que van de un árbol a otro volando y yo con ellos con la imaginación. Las palmeras para mi son seres que pueden estar con sus hojas secas cortadas, que solo quedan las hojas verdes y aparecer el esqueleto o seguir las hojas donde quedaron en el crecimiento,  que significa que su mente no esta vía que esta llena de recuerdos. Las palmeras con la cabeza llena de brotes que periódicamente los van sustituyendo yo me parezco a ellas y las hojas secas son los  recuerdos que no tienen porque ser eliminados ni retirados como basura. 

Los miracielos, los acebuches los jazmines que ahora me regalan un ramo de esas flores blancas que huelen a biznaga de Málaga cuando me encuentro con ellos. Los frutales de kakis, limón, mandarina, membrillos y los nísperos que son los árboles que tienen asignado la época en la que tienen que dar su frutos para ofrecerte y regalarte sus  sabores únicos. Son muchos más arboles los que están en mi  huerto que cada mes del año me regalan sus frutos pero vuelvo a las palmeras que ellas son las que dan el alimento a la urraca, al mirlo al gorrión y la tórtola, son los pájaros que siempre se están moviendo de una rama a otra para preguntarme: ¿Qué  haces.?. ¿Qué piensas?. Cuando quieras te puedes venir a volar con nosotros

Sigue, háblale a los árboles y a los pájaros si es que los ves desde tu terraza.


domingo, 16 de agosto de 2020

El que no quiere ver las cosas

Parto de tres conceptos  para argumentar el presente escrito.

El primero lo cantamos con frecuencia en momentos claves todos los andaluces. La letra está en el himno de Blas Infante, que cantamos:

"Andaluces levantaos, pedir tierra y libertad"...

El segundo es el lugar donde vivo. Pasa un río muy parecido al que teníamos en mi pueblo, Benínar, en La Alpujarra. Dicho rio tiene en sus márgenes tierra suficiente (fanegas de tierra se diría el la Alpujarra que así es como se medía los espacios de cultivo) para construir tantos huertos como teníamos en Benínar. El río Pícaro (que así es como se llama) tiene agua suficiente para el riego como tenía el río que pasaba por mi pueblo alpujarreño. Llevo viviendo casi medio siglo en este lugar y jamás he escuchado que dicho rio podía encauzarse y crear parcelas en sus márgenes para crear huertos. ¿Quien podría cultivarlos?. En primer lugar los que en momentos determinados están parados y aquellos que estuviesen sin cultivar ofrecerselos a todos los que estamos jubilados para invertir parte del tiempo que disponemos de él.  No se si es acertado ofrecer un huerto a un parado o a un jubilado sobre todo a las generaciones que jamás han estado relacionados con el cultivo de la tierra.  Son generaciones que no fueron educadas para sembrar tomates o alcornoques u olivos. Se han encontrado la tierra y los árboles y han creado brigadas para apagar el fuego que los destruyen. Nada más. Nadie labra la tierra. Nadie siembra árboles. Como quedará reflejado en la historia de la humanidad a estas generaciones que han pasado y seguirán pasando de la tierra y de los árboles. Las brigadas de mantenimiento nos las encontramos en todo lo que nos rodea menos en la tierra y los árboles. Estadísticamente cuantas personas aparecerían  que viven en una ciudad (no de los que viven en un pueblo) que sembraron un árbol o conocen el nombre de aquellos árboles (que no  comen de su fruta ni utilizan su papel) que crecen y se desarrollan en la tierra. No mencionemos las hiervas y los insectos. ¿Cuantos árboles se destruyen todos los días para que toda la población tenga un trozo de papel que es lo peor valorado por todas las personas desde que se levanta hasta que se acuesta?.

El tercer argumento es analizar la vida de una persona de mi pueblo, Benínar, que en la actualizar tiene noventa años y que su profesión fue maestra de escuela. 

Lo que aparece a continuación es un comentario que me mandó después de escribir un artículo sobre su familia.

Amigo Paco, En primer lugar quiero agradecerte las palabras que nos dedicas y seguidamente os detallaré cómo consiguieron Pedro y Adoración el dinero para costear mis estudios. Pues bien; Pedro, un gran trabajador, igual hacía una calera que iba a la monda de Motríl y durante todo el año iba los domingos a Murtas con su carga de lo que daba el tiempo: en verano las hortalizas que el mismo criaba y en invierno naranjas, uvas, ristras de ajos y algunas calabazas. Adoración, la mujer que siempre le acompañó en todos los trabajos; limpiaba uvas en la campaña de Berja, buscaba alcaparras desde que salía la primera luz del día, incluso mi hermana Lola siendo una niña ya acompañaba a mi madre a limpiar uva y a buscar alcaparras. Puedo decir que tuve una familia maravillosa, les doy las gracias, siempre me he sentido muy orgullosa de ellos. Si algún mes no podían juntar las 500pts que necesitaban para mandarme, mi madre se las pedía a Lola Blanco, la madre de Lola Sánchez, y como podía se las iba pagando. Yo cuando pude me metí a trabajar en la casa del ingeniero que hizo el pantano de Cubillas, don Manuel Prieto Moreno. Cuidé de sus tres hijas y dos niños. Los llevaba por la mañana al colegio y yo me iba a mis estudios, al medio día los llevaba a casa y por la tarde les preparaba los deberes para el día siguiente. Por este trabajo me daban 500pts y la comida, esto fue un alivio para mis padres. Más tarde me hice cargo del funcionamiento y administración de la Residencia donde siempre viví en Granada, C/ Afán de Ribera nº5. Así hasta que terminé la carrera en Junio y en Septiembre ya tenía escuela. La primera fué la de nuestro querido Beninar, después cuatro años en Hirmes. En total 5 años que trabajé antes de casarme. Tengo la satisfacción de haber compensado un poco a mis padres del gran sacrificio que hicieron, pues todo lo que cobré en aquellos 5 años fué para la casa. Creo que con este relato haya quedado claro de dónde salió el dinero de mi carrera. Y ahora os cuento desde que me casé. Miguel ha sido para mi la persona más maravillosa que nadie pueda imaginar. Hemos sido muy felices. Nos fuimos a vivir a Canarias, de allí al Sahara donde nacieron mis hijos Miguel Angel y Mari Carmen. En el Sáhara pasamos los mejores años de nuestra vida. Después en Motril también nos fué muy bien. Hemos viajado mucho, desde pasar un mes en la islas Mauricio en el océano Indico, hasta recorrer toda Europa para llegar al Cabo Norte en Noruega, donde durante 15 días, en el mes de julio, no vimos la noche. Ahora sólo me quedan los recuerdos y el cariño de mis hijos y mis cuatro nietos que son estupendos y me dan todo su amor. Se acerca la fecha de las fiestas de San Roque, mi deseo es que lo paséis muy bien y que ningún momento dejo de pensar en vosotros benineros y en nuestro querido pueblo. Felices fiestas 2016.

   


viernes, 12 de junio de 2020

Y sin tierra donde sembrar

Se decía en mi pueblo una frase: No siento que mi hijo enfermó lo peor es la reliquia  que le quedó.
Pasará todo lo que está causando el coronavirus como ocurrió con la gripe del 1918, lo peor entre (otras cosas) es el número de parados que deja. 

Una persona parada
su mirada no es normal
tiene la cara cambiada, seria,
le cuesta bastante
que le salgan las palabras.
Y sin tierra donde sembrar

Piensa que alguien se esta comiendo su pan
le hierve la sangre, sus manos no alcanzan la calma
sabe que la tiene cerca
pero no acierta donde atraparla
Y sin tierra donde sembrar.

Cuando sale a la calle piensa que los que le miran
se  fijan por que va vestido de ropa vieja y mal.
Siempre en guardia si no viendo escuchando
a los diablos cargados con armas para atacar.
Y sin tierra donde sembrar.

La sensación de no hacer nada
anuló cada día la sensación de tararear
la sonrisa espontánea, buenas tardes, !buenas ...!,
se le olvidó decírselo con el que se cruza,
con las manos en los bolsillos
no sabe si sentarse o caminar.
Y sin tierra donde sembrar.

Generación que rompió el vinculo con la tierra
ni sembró ni vio sembrar
la lluvia y la tierra, el sol, la luna
la siembra, la siega, la harina
el solo conoce y saborea el pan.
Y sin tierra donde sembrar.

Vivir en un bloque de pisos
no es lo mismo que vivir en una calle de un pueblo
Todos los que viven en la calle de ese pueblo
están pendientes todos de todos
te obligan a ejercitar la sonrisa y el hablar
en un pueblo tienes donde sembrar.

Pasan las horas, los días, los meses, ...
todavía, no te ha vuelto el tararear.
El paseo por la calles de una ciudad,
pasarán los días y no va a lograran.
Que el semblante, se te cambie
te lo cambiará la vida en al campo.
alguna de las cuatro estaciones
un insecto, una flor, una fruta. un olor, un sabor,
todo lo que guarda un huerto.

Cuando se tiene un huerto,
hasta vivir no es igual,
hasta andar ni se parece,
el horario de trabajo lo marcas el cielo.
La calidad de envejecer
no lo haces solo lo haces en una calle
o acompañas o te acompañan.

La frase tan célebre, tan significativa.
Yo escuche por primera vez en mi pueblo,
No le des un pez enséñale a pescar.
Darle comida a todos aquellos que están
en las colas del hambre
pero dedicarle un tiempo para enseñarlos a sembrar,
y no es que no existan espacios rodeando la ciudad
donde se puede sembrar

Ya termino acordándome de mis abuelos y abuelas.
Ellos murieron sin saber ni escribir ni leer
pero eran unos expertos en la siembra en general.
Sus descendientes, mis nietos y nietas saben manejar
todos los medios de internet,
pero ese conocimiento no les acredita que saben sembrar
que acaben en una cola del hambre.
En los colegios a los jóvenes se les enseña de todo lo moderno
pero no a sembrar a vivir la naturaleza, las estaciones,
a identificar los sabores, los olores, las texturas
a saber que desperdicios  se incorpora a la tierra o al mar. 



domingo, 22 de marzo de 2020

Pario cuando dejó de sonar la campana.


En estos días de coronavirus en España, en el mundo, que los medios de comunicación no tienen otra noticia que ponernos en la televisión, y todos obligados a estar dentro de la vivienda las 24 horas, no puedo quitarme de la cabeza el recuerdo de mi abuela Antonia que murió el mismo año que nacio mi primer hijo.
El año que nació mi padre, en febrero del 1918 el año de la gripe, en un pueblo de la Alpujarra que precisamente en ese año no había médico en el pueblo. No se como imaginarme aquel parto de mi abuela. En un pueblo que tendría cerca de los mil habitantes llega la epidemia de la gripe y se lleva por delante el 20% de la población,  sin que se conociera los medicamentos que en la actualidad tenemos a nuestra disposición, ni mascarillas, ni guantes ni ...., y mi abuela se pone de parto. ¿Estaría ella sola en el parto?. Mi abuelo seguro que no estaba junto a ella, puesto que, en aquellos tiempos cuando la esposa se ponía de parto había que quitarse de enmedio, había que desaparecer de aquel lugar.
Recuerdo una frase que mi abuela me dijo unas cuantas veces:
- Yo estuve sin parar quince años amamantando a mis hijos. Cada tres años nacía uno, dejaba de darle el pecho al primero y empezaba otro el recién nacido.
Una semana antes de los dolores de parto, el cura había tomado la determinación que la campana de la iglesia dejase de sonar, de llamar a los feligreses a los entierros de los paisanos que morían casi a diario ya que eran tantos los que morían todos los días que cada vez que sonaban las campanas los que estaban afectados por la gripe y sus familiares escuchar el sonido de la campana sonaba a amenaza de muerte.
El cementerio que había era pequeño. Deciden crear otro más grande. Deciden comprar un atauz
y en el transportaban a todo el que moría en ese día. Dicha caja permaneció en el cementerio hasta que llegaron los del pantano y desapareció como tantos otros recuerdos.
Por la segunda prueba que pasó mi abuela fue cuando llega la Guerra Civil a  España y le llaman a la puerta de su casa tres veces para llevarse a sus hijos al frente. A uno de ellos se lo llevaron al barco cárcel que había en el puerto de Almería con condena que desconozco. Debe ser tremendo que se lleven a tus hijos a la guerra y no tener noticias de ellos hasta los seis años que es cuando vuelven al pueblo después, ya que al salvarse de no morir en el frente,  después estos jóvenes tuvieron que hacer tres años de mili. Ese tiempo de tres años de guerra se los pasó en la batalla del Ebro y los tres años de la mili mi padre se los pasó en Marruecos marcando la frontera entre este país con su vecino  de occidente. Al menos así fue la historia de aquellos años de mi padre ya que cada hermano tiene la suya.
La tercera etapa y creo la mas dolorosa fue cuando llego a la vejez y las fincas que tenía, los hijos se la reparte sin establecerse que cantidad de dinero o que alimentos tiene derechos ella a recibir todos los días del año.
Recuerdo los años cincuenta y sesenta a mi abuela viviendo en la parte alta de su vivienda con un fuego de leña para hacer la comida y calentarse. Recuerdo que como en mi casa había una tienda de comestibles, un trozo de bacalao, unos cuantos garbanzos, un poco de arroz, azúcar, ... Todo eso se lo llevaba a escondidas sin el consentimiento de mis padres. Recuerdo hablar con la que tenía una manada de cabras, Encarnilla la Hogirre, que  repartía diariamente la leche que le ordeñaba a las cabras, vendía le leche por las calles del pueblo. En secreto  darle el dinero que costaba llevarle todos los día un cacharrillo de leche. O se lo pagaba yo a espaldas de mis padres siendo yo un adolescente o mi abuela, no desayunaba.  En aquel tiempo no llegaba el café al pueblo. No tenía nada para desayunar si no tenía leche y a esta echarle unos trozos de pan. Muy escaso dinero tenía, lo imprescindible guardado en su faltriquera, (una bolsa de tela que tenía amarrada a la cintura, debajo de todas las faldas que tenía puestas o podía disponer de ellas). No creo que mi abuela tuviese dinero ahorrado y por ello no se lo gastaba en el día a día. Si hubiese sido así seguro que ella no hubiese aceptado todo lo que yo le llevaba o me lo hubiese pagado. La sonrisa que me daba como precio  a lo que le llevaba era para mí más que suficiente. Este tiempo de estrecheces se termina cuando su hija pone una tienda de comestibles en los bajos de la vivienda y su nieto que le proporcionaba la comida se marchó a estudiar a la capital.
Por supuesto que todas las mujeres de su generación fuesen o no fuesen "ricas", (es decir tuviesen o no bancales donde sembrar frutas y hortalizas), hablarían de la comida diaria cada vez que se juntaban todas todos los días cuando sonaba la campana convocándolas para rezar el rosario en la iglesia.
Lo último. Cuando se muere las autoridades  que estaban construyendo la presa, el pantano, impiden que sea enterrada en el nicho familiar, su marido, sus hermanos, ya que el cementerio de Benínar, el pueblo, sería destruido en poco tiempo y por ello es enterrada en el cementerio del pueblo cercano, el de Berja.     

jueves, 20 de febrero de 2020

Eugenia Doucets la canadiense.

Me he encontrado con un sobre que pone Eugenia y dentro he encontrado unos cuantos folios escritos que corresponden al periodo 1973 al 1980.
En estos folios queda escrito en primer lugar aquellos años en que Eugenia con su marido y tres hijos, procedentes de Canada, recorren toda La Alpujarra buscando un lugar donde quedarse a vivir y deciden por fin  alquilar una casa en mi pueblo, Benínar, y allí se quedan  unos cuantos años. Allí escribe su único libro que se agota al poco tiempo de ser publicado y que no se ha vuelto a editar. En este libro queda reflejada su vivencia en el pueblo y el trato diario con sus vecinos.
En ese periodo de tiempo el que escribe pasa por dos periodos marcados por unos cuantos acontecimientos.
El primero el terminar la carrera en la universidad. El casarse. El buscar trabajo por primera vez. El sentirse emigrante al tener que marcharse a Cataluña para buscar trabajo, para sentir  las mismas sensaciones que sienten en la actualidad cualquiera de los que en patera cruzan el Estrecho de Gibraltar. Lo último marcado en mi mente  es la impotencia que aun sigo sintiendo de no poder regresar al pueblo donde nací, crecí y pase mi juventud,  ya que fue destruido y en su lugar construyeron una presa para abastecer de agua a parte de la provincia de Alnería.
Eugenia cerca de cumplir los cien años regresó a Canada y alguna de sus hijas y nietas de vez en cuando regresan a volver a pisar  España por lo menos unos días.
De la misma forma que la universidad me llenó de conocimientos mi cabeza, para que me ejerciera  como un profesional, al establecer una amistad con Eugenia, mete las manos en mi cabeza y manipula mis sentimientos. Seguiría siendo un alpujarreño pero analizándolo todo con los criterios establecidos por ella. Disfrutando y sufriendo como si ella estuviese a mi vera marcándome de que debo disfrutar y de todas aquellas cosas que aparecen en la vida de una persona que no merece la pena sufrir o arreglarlas lo antes posible.
No creo que yo llegue a los cien años como llegará Eugenia ya mismo, ni tendré los reaños que ella siempre tubo como por ejemplo, dejar su país Canada y venirse a España con sus tres hijos pequeños y volver de nuevo a su pueblo, a su país, Canada, cuando los años le marcaron que tenía que volver.
Una mujer madre de once hijos y que ellos están pendientes de ella siempre, que supongo que por ello, que pasen los años para ella no es un problema. Le aparecerán problemas físicos pero los otros los sentimentales cada año que va pasando brotan y florecen como los árboles en primavera.
En una de sus cartas me escribe lo siguiente:
Al leer tus cartas me siento una supermujer, me siento una persona extraordinaria. Como es posible. Tu tienes el alma de un poeta , sí, y vale una fortuna conocer a una persona como tú. Cuantas veces tu has venido, como un caballero  en  caballo blanco a salvarme, de todo tipo de desastre, desastres pequeños y grandes desde el primer día de nuestra llegada a Benínar. Tu siempre estabas allí para mi o para algún miembro de mi familia. Doy gracias a Dios para tí.
Termino este escrito y ya iré colgando las poesías que nos mandábamos en el periodo de tiempo del 1973 al 1980, este ultimo año  que nos tuvimos que marchar del pueblo Benínar ya que las piedras de los barrenos llegaban a todas las casas del pueblo.   

viernes, 20 de diciembre de 2019

Cruzar fronteras


Ya estamos todos los que formamos el coro otro día más de ensayo. El almirez, el triángulo, las panderetas, los palillos, la zambomba la flauta y como no las guitarras.
Desde hace cerca de treinta años,  por estas fechas, se nos da por escrito los villancicos seleccionados y en  un folio todas las citas con sus fecha y hora para actuar en las parroquias;  donde los descapacitados y ancianos.
Empezamos todos los que formamos el coro cuando teníamos  hijos pequeños. Mientras sus padres ensayaban las canciones y villancicos, ellos jugaban en el patio de la parroquia. Ya están estos descendientes nuestros casados y todos los que formamos el coro tenemos unos cuantos nietos. Alguien ha sacado este tema. Todos nos hemos callado y nadie quiere seguir hablando de "él tema", y mucho menos que ninguno de nuestros hijos se han incorporado al coro y los nietos, crecen y crecen. Pero tampoco se incorporan. Estas nuevas generaciones, creo que no está en sus sueños sustituirnos.
Me dice Merche con los puños colocados en las caderas:
- !Por ahora!.
   !Espera!.
    Yo sueño con que los míos se incorporarán pronto. ¿Y los tuyos?. 

La Virgen sueña caminos
está a la espera,
la Virgen sabe que el niño
está muy cerca.

De Nazaret a Belén
hay una senda,
por ella van los que creen
en las promesas.

Estrivillo:

Los que soñáis y esperáis
la Buena Nueva
abrid las puertas al niño
que está muy cerca.
El Señor, cerca está
el viene con la paz.
El Señor, cerca está
Él trae la verdad.

En estos días del año
el pueblo espera
que venga pronto el Mesías
a nuestra tierra.

En la ciudad de Belén
llama a las puertas,
pregunta por las posadas
y no hay respuesta.

La tarde ya lo sospecha
está alerta
el sol le dice a la luna
que no se duerma.

A la ciudad de Belén
vendrá una estrella,
vendrá con todo el que quiere
cruzar fronteras.

Estrivillo.

sábado, 14 de diciembre de 2019

Yo quiero ser un loco

Cuando llegan estas fechas, no lo puedo evitar. tengo que recurrir a todo el archivo que tengo de todos los villancicos, que fueron aportando todos los que estamos en el coro. Ir al grupo de ensayo y volver acumular más papeles donde se reflejan los villancicos que este año se van a ensayar, se van a cantar.
Vuelvo a reclamar que en cada uno de ellos se refleje el autor y me vuelven a decir que yo soy el        " ere con ere, ...." (el que cansa por volver a exponer los mismos argumentos una y otra vez) con la misma cantinela.
El que a continuación copio no encontré el autor.

Aunque intento a veces
comprender al mundo
me es imposible,
me siento incapaz.
Dicen que es locura
tener ideales
que es mejor vivir
cantando sin cesar.

Estrivillo:

Señor yo quiero ser un loco
pero mi locura serás tú.
Yo quiero ser la hoz
que corte ese trigo;
para convertirlo
en alimento de amor.

Muchas son las bocas
pocas las semillas
para alimentar
al mundo con tu pan.
Yo quisiera Cristo
seguirte y amarte
que es mejor vivir
contigo hasta el final.

Estrivillo.
Señor yo quiero ser un loco. ,,,,

Nota:
Pondré unos cuantas letras de villancicos que cantamos este año y volveré a colgar más artículos que reflejan la vida de mi pueblo alpujarreño. Benínar.  El pueblo que fue destruido y sus habitantes expulsados de él con el argumento que se construiría un pantano.
Me es difícil comprender que tenga el blogs más de setenta mil entradas y que dichas entadas correspondan a entrar desde Italia. Canadá. EEUU. Rusia. etc. Mi patria. Si estuviese en mi pueblo, Benínar y esto lo comentase con mis paisanos estoy seguro que todos nos quedaríamos con la mirada perdida intentando encontrar una razón de que lo ocurrido en nuestro pueblo tuviese trascendencia miles de veces superior en todo el mundo que en los pueblos de alrededor que contemplaban como Benínar paso a paso desaparecía del mapa.

Lo último:
No creo que el que escribió este villancico pensara que en este diciembre del 2019 en Madrid se celebraría la cumbre del clima. 


domingo, 12 de mayo de 2019

Color de esperanza. Creer que se puede.

Hoy en el día de San Isidro nos hemos incorporado a otro nuevo coro unos cuantos disidentes del coro que se formó hace treinta años y hemos estado cantando  en la capilla que dicho santo tiene aquí en Algeciras.
Lo que me ha llegado al alma fue cuando una mujer mayor se me acerca y me pide la letra de la última canción que cantamos en la misa.
Cuando he llegado casa he buscado el autor sin dejar de pensar en la letra de dicha canción. El autor es el argentino Coti Sorokin.
La letra dice:

Se que hay en tus ojos con solo mirar,
que estás cansado de andar y de andar
y caminar gritando siempre en un lugar.

Se que las ventanas se pueden abrir,
cambiar el aire depende de ti
te ayudará, vale la pena una vez más.

Saber que se puede, querer que se pueda
quitarse los miedos, sacarlos afuera,
pintarse la cara color de esperanza
tratar el futuro con el corazón.

La verdad es que "saber  que se puede, querer que se pueda",... hay veces que uno se debe plantear casi sin esperar ayuda del exterior.

martes, 30 de abril de 2019

Las palomas que marcaron etapas en mi vida

Palomas, Par, Blanco, Afecto

Este es un escrito que me he encontrado con él y fue uno de los primeros que dejé en el archivo.
Lo escribiría en el 2007 o 2008 y me ha recordado las palomas que regalaron a mi hijo cuando  tan solo tres años. Vivíamos en un piso y por ello las situamos en la pequeña terraza que al poco tiempo las regalamos al ayuntamiento. Las pusieron en un parque público y antes de una semana ya habían desaparecido. No he vuelto a ver esta variedad de palomas, blancas y con la cola siempre abierta. Nos las regaló un viejo que vivía en uno de los barrios aquí en Algecíras, que ingresó en el hospital y ya se veía cerca de la muerte. Creyó que sus palomas nosotros las protegeríamos.
El escrito narra una de mis primeras salidas al campo para estar todo el día cuando yo apenas tendría seis o siete años.
Mi padre me llevó un día de agosto a coger almendras al Meloncillo, pero el calor, los pinchos que guardaban a las almendras que habían sido abareadas, el agua que tenía un sabor, que no era cardo, pero que tampoco era agua, al estar el cántaro tapado con la albalda de la burra, y sobre todo – aún retumba en mis oídos – era el incesante canto de las chicharras. Canto realmente insoportable que se sumaba al calor de agosto, a la pelusa que soltaban las pelusas de los capotes de las almendras y – no entiendo la razón de denominarlo canto – la lamentación de aquellos insectos que puede que fuese por el calor más la época de celo que el sonido que salía de ellos, se asemejaba a las cuerdas de un violín tocado por un loco.
Cuando mi padre ve que estoy más interesado en correr detrás de las chicharras, que de coger almendras, – no se la razón – me dice que fuese al cortijo que estaba al otro lado de la rambla, que preguntase por el hijo de los dueños y le dijese que mi padre quería hablar con él.
Me monto en mi burra desaparejada, con mi sobrero de paja y me dirijo a aquella construcción que sobresalía en aquella ladera, rodeada de almendros y de olivos. El que me llevase la burra, fue una recomendación, puesto que aquella burra, jamás reculó cuando se encontraba con un perro, por muy enfadado que éste mostrase sus colmillos. Aquella burra, jamás retrocedía, al ser sorprendida o asustada por alguna animal, o al ir por los caminos, y cayese algo rodando. Por supuesto que las sombras que se desplazaban en la noche le hacían pararse, orientar las orejas hacia ella para avisar a su dueño, pero ella impasible, esperaba acontecimientos. Cualquier animal de su especie reaccionaba dando un brinco y tirando al suelo al jinete. ¿Qué beninero no se ha caído de su bestia al asustarse ésta?. Como los melones cuando se abren, que no se sabe su dulzor, cuando se compraba una burra en la feria de Ugijar, aquel animal, no se sabía sus intenciones. A mi padre le toco la mejor burra, con diferencia de las demás. A mediación de la cuesta antes de llegar al cortijo, me encuentro con una fuente, que apenas cinco metros de donde salía el agua había una balsa llena de agua.Como todas las fuentes que teníamos en Beninar, aquella también estaba llena de sanguijuela y había que tener un cuidado grande para al acercarse a beber, una de ellas no entrase con el agua.
Quizás aquella balsa llena de agua en pleno verano, sería la razón de que aquella zona se le conociese por el Meloncillo. El que iba encima de la burra, quiere recordar, que en la ladera y ya en la rivera de la rambla, en medio de aquellos impresionantes olivos y almendros, había visto matas de melón y de sandía. Quiero recordar y a su vez centrar el tema con el mapa que ha aparecido en el foro, creo que los olivos más altos y con el tronco más viejo, se encontraban en los Majalones y en la zona pegada a la rambla que tenía aquel cortijo. Si aquellos olivos permanecen vivos – los del cortijo del Canónigo – en ellos se puede saber, el tiempo que alguien los sembró. Creo recordar que estos olivos no son acebuches que es la variedad de donde parten los olivos actuales. Los olivos de referencia se puede saber si están injertados y si es así, sería otro dato a tener en cuenta, para averiguar su edad.
Allí solos, la burra y el arriero, y sin tiempo controlado de llegada, haber quién le impedía darse un baño en aquellas aguas. Cuando se acercó al borde de la balsa y ve como las culebras se le habían adelantado, vuelve de nuevo a vestirse y a retomar el camino para llegar al cortijo.
Si ya el estar en el Meloncillo, era estar, en el centro del silencio, cuando se entraba en aquel cortijo, - era obligatorio pasar por una reja que siempre estaba abierta, un pasillo empedrado que a mano derecha había balcones casi a nivel de suelo con rejas, hasta que se llegaba a una especie de recibidor techado, posiblemente, donde los animales de carga, descasaban comiendo un poco de verde, mientras el gañán a su vez, descansaba dentro de la casa, – el silencio a uno le envolvía, que se hacía latente en las pulsaciones del corazón dentro de las orejas.
Por más veces que preguntaba si había alguien, allí no respondía nadie.Sentado en la sombra, ya desestimado que en aquel cortijo hubiese persona alguna aparece una mujer, diciendo que estaba lavando y que las palomas le habían avisado que alguien había llegado al cortijo.
– Es verdad – le dice el chaval a la dueña – que aquí no tenéis perros.
– ¡Déjate de perros, que los perros no traen nada más que pulgas!. Aquí, quien me avisa que alguien se acerca al cortijo son las palomas.
– ¿Las palomas?
– ¡Si hijo, sí! Cuando detestan la presencia de alguien, todas salen volando del tejado, van a donde yo me encuentro o comienzan a dar vueltas volando por encima del cortijo. Para las palomas tú no puedes ser peligroso puesto que no han ido a avisarme, se han quedado dando vueltas por encima del cortijo.
Mientras aquella mujer estaba dándome toda una lección sobre el comportamiento de las palomas, se calla en seco, se me queda mirándome y dice que “no me saca por la pinta”. Los benineros cuando nos encontramos fuera del pueblo y si hace mucho tiempo que no nos vemos, solemos decir: “hasta que no he sacado la pinta, no sabía quién eras”. A aquella mujer le fallaba “la pinta” y por ello, le pregunta a recién llegado:
– ¿Y tu quien eres?. No te encuentro la pinta.
Al identificarse el chaval, le dice la dueña del cortijo:
– Es verdad, esta mañana casi despuntando el día, vi como aparecisteis por la rambla. A coger las almendras como todos los años, supongo. ¿A qué has venido?. Anda, amarra la burra en el pesebre que coma verde y me acompañas donde estoy lavando y de camino, haber si encuentras alguna fruta en el huerto.
Aquel cortijo tenía dos fuentes. La que estaba por encima del cortijo, regaba un impresionante huerto con tomates, pepinos, calabazas, etc. Desde aquel lugar se podía ver, como ya los terraos de launa del cortijo comenzaban a ser ocupados por los tomates secados al sol, los higos, los zamborinos, – era una variedad de la calabaza que se utilizaba en Beninar para alimentar a los cochinos – y las ristras de pimientos. ¡!Que ricas estaban las migas, con pimientos y tomates secos fritos – solo pasados por la sartén con un poco de aceite – y una ensalada de la habitualla – era el nombre de todo lo que producía un huerto en Beninar – con aquel aceite de color verde!. Frutas en aquel cortijo – como en todos los de la zona, – empezaban la temporada con los nísperos, los albaricoques, las brevas, los melocotones, los higos, las ciruelas, los melones, las sandías, … y aún se podían comer antes o después de los nísperos, naranjas – que empezaban en el mes de octubre y podían llegar al mes de mayo y aún los naranjos las tenían en el suelo – que aún permanecían en el árbol de la temporada pasada.
Aquel cortijo, su dueña me lo enseño por dentro y podría describirlo, pero como en la actualidad se encuentra de pié y dicen en foro “con gente dentro”, que el interesado lo visite. Lo que sí recuerdo, en especial, es que, lo que no definí como la cocina, era la primera vez, que vía una cocina en pendiente, que en el fondo estaba la gran chimenea, para calentarse y para hacer la comida.
Al otro día estaba de nuevo en el cortijo, puesto que la dueña me ofreció un par de pichones, mejor dos de un mismo nido – macho y hembra – y un tercero que estaba solo, que también me dijo que me lo podía llevar.
Los cortijos de nuestro entorno se medían por las arrobas de almendras, de aceite y de higos que producían. Nadie decía las hectáreas o metros cuadrados que tenía, se valoraba el cortijo también por las cuartillas de grano – que después de ser trilladas las gavillas de trigo o de cebada – se medían en su propia era. En nuestros cortijos se tenían los mejores pares de mulos  con diferencia de los que existían en el pueblo. Los que mejor araban, trillaban, los más grandes y sobre todo, los más nobles y los mejor cuidados. Quizás estos animales, su padre fuese un caballo y su madre una burra. El par de mulos que tenía Julio el del Marchar, eran la referencia de todos los demás animales de su especie no solo en Beninar, en Turón y en Murtas. Sería interesante que nos dijese su procedencia. Lo escribo por lo siguiente:
En un libro escrito por Marañón sobre los Marqueses de los Vélez, – zona que se encuentra en el naciente de Almería – estos personajes, iban a comprar los caballos y los mulos a Jerez de la Frontera.
Los cortijos en cierto modo se diferenciaban poco unos de otros. Los cortijos eran representativos en la media de la personalidad,  laboriosidad de quien los estaba labrando. Desaparecía la persona o familia de dicho cortijo “que era la envidia de los demás” y dicho cortijo con sus tierras entraban en el abandono y en el olvido.Todos coincidían en sus esplendidos huertos, sus árboles frutales, sus atrojes, y el tiempo centenario que tenían sus almendros y sobre todo sus olivos.Dichos cortijos que en el 1600, se caracterizaban por la cantidad y ornamentación – estructura y frondosidad – de sus moreras, el que escribe, no se acuerda que en dichos cortijos se conservasen alguno de dichos árboles.
Termino, destacando unos puntos interesantes:
¿Qué opinaban los cortijeros de los que vivían en los pueblos?¿Qué opinaban los que vivían en el pueblo de los cortijeros? Se pueden enlazar con: ¿Qué opinaban los de la capital de todos aquellos que llegaban de los pueblos? ¿Y los de la capital, cuando llegaban al pueblo? Afortunadamente esta temática se va “disolviendo como el azúcar en el café”, pero en aquellos tiempos el tema se consideraba de cierta importancia y de cierta relevancia.


domingo, 24 de marzo de 2019

Escribo desde la playa donde llegan las pateras.



Termino de leer un artículo de mi compañero (jubilado como yo),  Pompo Sena, titulado: "Treinta años de naufragio  en el Estrecho".   La primera    foto del primer marroquí     (que el mar lo arroja a la playa) ahogado, en la playa gaditana de Los Lances en Tarifa la hace él y aparece en todos los medios de comunicación de España. Cuando mi compañero llega a la playa ve que la  policía está   confundida.  Ese tipo de  personas para ellos son nuevos, diferentes ya que hasta entonces los que llegaban a la costa a este lado del estrecho de Gibraltar eran gente con buenas embarcaciones y de otra calaña. Eran los que portaban la  droga. A últimos del 1988 los inmigrantes van llegando de África al sur de Europa desembarcando en barcas de madera al otro lado del estrecho de Gibraltar. Más de cincuenta mil en total en todo el 2018. Sin mencionar la cantidad de ahogados que siguen apareciendo.

Recuerdo que en ese año que apareció el primer cadaver fuimos unos cuantos a arrojar claveles al puerto de Algeciras, al mar, para reclamar ¿que?. Lo cierto es que esta manera de reclamar actuaciones por parte de las autoridades, nos dimos cuenta que no eran ni eficaces ni suficientes.

Escribo sobre tres hermanos que cogieron una patera y se presentaron aquí en Algeciras (estos tres que llegaron en una goma inflada como tantos otros no entran dentro de las estadísticas) para vivir en casa de su hermana que ya lleva viviendo aquí en Algeciras unos cuantos años. Bueno el número de hermanos que ya viven aquí  en Algeciras, que ya hace años tienen "los papeles en regla", son cinco; pero donde realmente comen y viven es en casa de su hermana Fátima. Al no hacer nada y estar todo el día sentados, ya han cogido unos cuantos kilos. Ya se han pasado unas cuantas tallas.

Nada más llegar les ofrecí darles clases de castellano. Les compré unas libretas, las más elementales. Me puse con ellos para que empezasen a escribir (copiando frases y palabras), pero  la impotencia se adueño de ellos en esa primera clase. Solo tenían que copiar, pero se levantaban y se sentaban levantando los brazos y respirando fuerte. Al ver que estaban sufriendo su hermana se dio cuenta y me dijo que mejor sería que fuese en otra ocasión cuando ellos retomasen las clases. Con el paso del tiempo el más pequeño dice que ya tiene sus "papeles resueltos" ya que ha encontrado a una española que se va a casar con él. Al mayor de ellos todos están esperando que vuelva de nuevo a Marruecos ya que allí se dejó una barca y con ella tiene resuelta la vida; pero el del medio lo tiene más difícil ya que no le harán un contrato de trabajo hasta que esté establecido con normalidad, es decir que hasta que no tenga justificado que lleva tres años viviendo aquí en España las cosas las tiene difíciles.
   
Los que terminan de llagar treinta años después (de cuando mi compañero tomó la foto en la playa) no los entiendo o al menos están totalmente fuera de mi entorno, de mis lógicas, de mis razonamientos. Bueno los entiendo un poco ya que yo pasé por esa misma incertidumbre cuando mis paisanos los alpujarreños (la mayoría analfabetos) comenzaron a marcharse a Cataluña para encontrar un trabajo. Digo de entenderlos un poco ya que lo fundamental es plantearse antes de salir de su país, es: ¿Donde voy a trabajar?. ¿Cual es mi oficio?.

Llevan ya unos cuantos meses viviendo a costa de su hermana los tres varones y ninguno  de ellos ha empezado a estudiar, a pesar, de que se les nota su dificultad en hablar castellano. De escribirlo nada de nada.

Es un tema que para nada lo tocan los medios de comunicación (los políticos menos) que son los que están pendientes de regularizar, ya están viviendo entre nosotros o  a los que nos llegaran  en pateras. No dicen, no entra en el diálogo cuando se habla de extranjería que lo fundamental es que aprendan nuestro idioma y que aprendan un oficio. Puede que lo hagan con los menores que están en centros de acogida pero con el resto (los que tienen más de dieciocho años) nada de nada. Los chavales que están dentro de los centros de acogida, (me dice  una profesora que es amiga y esta en uno de ellos trabajando), lo que me dice o me cuenta, es,  que el interés por aprender lo que los profesores le pretenden enseñar, su mentalidad no ha sido preparada para estar un tiempo aprendiendo. Ellos no se han jugado la vida en el Mediterraneo para estar toda la mañana sentados en clase escuchando lo que no entienden. Ellos lo que quieren es trabajar para mandar un poco de dinero a su madre que lo está pasando muy mal, en su país de procedencia  (según ellos), y es el argumento que casi todos utilizan para razonar  el porque pasaron el estrecho, salieron de su país con dirección a Europa.

Están acostumbrados a trabajar de sol a sol con calor y con frío y no les importa hacer lo mismo aquí en España por la cantidad que les den y por un poco de comida. No se les escucha exigencia alguna si al final de mes ven en sus manos un poco de dinero. Es lo que les pasaba a mis paisanos los alpujarreños, cuando llegaron a trabajar a Cataluña. Donde trabajaban y en que condiciones, dependía del dinero que les daban al terminar el mes, siempre era mas y mejor de como estaban en su pueblo.

Esta generación y las que quedan por llegar, que lleguen a meter en su mente que pueden ser emprendedores, que pueden crear su propia empresa o que tienen que tener una determinada especialidad, no lo han vivido en la sociedad de donde proceden y por tanto difícil será que sean capaces de adaptarse a esta Europa donde se pide cada día más y más especialistas.

No es que terminen en una universidad (ya que no serían capaces de costeársela). Es lo que exiguimos a todos nuestros jóvenes, al menos los españoles que conozco.  Al país a donde llegan  le deberían poner como condición imprescindible, unos estudios, una especialidad. No vale que los dejen sueltos por las calles o a cargo de cualquier familiar o amigo del que ha pasado en patera para que los tenga en su casa para darle cobijo.   

Termino pensando en los estudios  por los que tuvieron que pasar mis hijos y sobre todo me llega a la cabeza el amigo de mi hijo mayor. Antonio. Está medio año aquí con nosotros y el otro medio subiendo y bajando de un avión para ir a cualquier país del mundo para arreglar la fibra óptica que une los pises, une los continentes. Yo le digo que acabará dando clase en la universidad ya que dicha especialidad aún no ha llegado a ellas y mucho menos a la formación profesional. Todos hablamos de la fibra óptica pero especialistas como Antonio (nos dice que en Andalucía no existe ninguno con esta especialidad) en todo el mundo me dice que serán unos ciento cincuenta y que solo existen dos empresas, una francesa y otra americana.

Esta gente que nos llega en pateras que proceden de los barrios marginados o del trabajo en el campo, ¿cuando serán capaces de meter en su mente, en su cabeza, que ellos tienen que estar preparados, tienen que estudiar para las nuevas especialidades que van apareciendo en el mercado laboral?.

¿Que piensan del tema de la migración mis vecinos, mis amigos, mis hijos?.  Pues dá para otro artículo. 

jueves, 21 de febrero de 2019

Seguir viviendo mientras la cabeza se va vaciando

Hace unos meses que se murió mi querida Lola Blanco. A los noventa años.Su mente vacía por completo y en la soledad y sin apenas nadie que la visitase. En un piso en el centro de Granada.
Seguro que pensaría lo que he escrito, siempre compartimos, millones de toneladas de palabras cuando estaba en su casa de Benínar y era la reina, todos acudían a ella cuando algo necesitaban.
Seguro que Lola se acordaría una y mil veces de la parafernalia que se montó en Benínar con la muerte de la Señorita Salud y ella moría  solíca. Sola en Grana. Como muere una maznolía en cualquier plaza de Granada.

Terminando de escribir lo de mi amiga Lola me llega la noticia que ha muerto mi amiga Luchi. Con tan solo setenta y cuatro años. De ser una persona dedicada a cuidar de los demás mayores que tenía a su alrededor, en menos de veinticuatro horas se ha muerto. Ambas personas Lola y Luchi siempre dedicados a estar pendientes de los demás. Pienso que Lola ha estado viviendo casi quince años, que "no mereció la pena seguir viviendo". Es el tiempo en que a Lola se le fue vaciando la cabeza hasta quedar totalmente vacía. Quiero terminar como ha terminado Luchi.  Sobre todo no terminar con la cabeza bacía. 

Nadie va a llorar por mi
aunque me muera en Granada.
Ni el Darro ni el Geníl,
pondrán color a sus aguas.
Yo que soñaba que era el sitio.
Que Granada era el cielo
cuando yo era la dueña
de cielo y tierra, que si quería volaba.
Allí me compré una casa.

Cuando llegué en plena juventud
las campanas repicaban.
Y con el paso del tiempo
las escucho y no repican
escucho como doblan a muerto.
Ahora que me voy haciendo vieja
confundiría a mi madre Lola Blanco
con Angelicas o Adela.

Nadie pide hablar conmigo.
Para muchos ya estoy muerta
ya nadie me pide nada.
¿Qué pasará cuando cumpla los noventa años?.
Los benineros dirán:
¿Pero Lola que estaba aún en Grana?.
¿Se ha muerto a los noventa?.
Lola Sánchez Lola Sánchez
La reina de La Alpujarra
Igual que fue Ben Humeya.

Los réditos a toda una vida
son aceitunas secas duras como piedras,
Son almendras con gusanos, picadas
que nadie, nadie, se ofrece
a cogerlas y tirarlas
Las tiene encima la mesa
y van creciendo y creciendo
como yedra en la muralla.

Son noventa primaveras,
nadie viene a visitarme,
y aunque la puerta
de mi casa, siempre ha estado abierta,
está, guardada por telarañas.
llenica, que rebosan.
¿Nadie  tiene algunos trapillo
para venir a quitarlas?.
Veo cerca ese día
que  la memoria me falla
como el culo a las canastas


Por la garganta me sube
un río de sangre vieja.
Mis palabras al no salir de mi boca
y si salen equivocadas,
se han convertido en cuchillos
que se clavan lentamente
que me desgarran el alma
que me recorren al despertarme
de los pies a la cabeza,
lentamente, muy lentamente, con calma.

Ni los rosarios rezados
ni tantas misas del alba.
Parece que los demonios
que viven en esta Granada
 han cogido mis rosario
y tantas misas diarias, y una a una
se las han dado a  los moros,
y estos los han tirado
a las fuentes o a las balsas
que tenemos en la Alhambra.
Que se los coman los peces
las culebras y musarañas.

Mi memoria es una fuente
que se secó, no da agua,
nada hay de favores y palabras.
Cada vez que soy más vieja
me pasa como a las fuentes
Del Murallón, Cañarroda, …
que en Benínar se han secado
como la cabeza mía
se está quedando vacía
Cada vez que abro la boca
escucho la cantinela,
me contestan: Pero Lola,
que no se te entiende nada.

Tantas ayudas prestadas
cuando vivía en Benínar,
mi casa, mi despensa,
mi dinero, mis consejos,
la ayuda de mis palabras
para que olividasen penas
tanta entrega a los demás
no han servido para nada.

Ese morir que no llega
 “Dios te sal María, …”
Que lo repito mil veces
rezo todas las mañanas
y mi voz se va apagando
y vuelve a ser otro día
que no sirve para nada.
¿Quién me quiere?.
¿A quien yo quiero?.
Se me ha secado el amor
la memoria, las palabras.
Esa muerte que no llega,
que no se a quien invocarla.
Yo se que Juanico el Nene y Lolica,
mis queridos padres,
piden a Dios que de una vez me vaya
pero nadie los escucha
a toda puerta que llaman

Ay pena penita  negra
de este vivir sin sentido
condenada cada día
a vivir de la silla a la butaca
de la butaca a la cama,
en esta calle sombría
en el centro de Granada.

Que nadie llore mi muerte,
que no doblen las campanas,
que no se le ocurra a nadie
poner lápida en mi tumba,
ni nadie derrame una lágrima.

Hermano en vida hermano
frente a frente en  la cara,
¿para qué esperar al duelo?
¿Por qué esperar un te quiero
del amigo, al que admiras, al que amas,
cuando ya se acabó todo
cuando estas dentro la caja?.

Estoy segura que ese día
Como les pasó a mis cuñadas
Seguro faltaran hombros
Para transportar mi  caja.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Nana de la "SEÑA" SANTA ANA

Esta mañana como me ocurre siempre que voy por la calle yo solo voy tarareando algo y en esta ocasión  el villancico que le he cantado a cada uno de mis nietos cuando me  tocaba dormirlos. Un villancico de Triana (un barrio de Sevilla) que seguro nos llevó al coro una trianera: Merche. 
Entro a la carnicería y veo a la dependienta con "cara de pocos amigos" y le pregunto:
- ¿Que te pasa Remedios?. 
- Que ha faltado otra empleada. Mi jefe dice que tengo que doblar el turno. Mi marido está trabajando y el crío está en la guardería.  Y yo soy de Navarra. No tengo familia a quien dejar a mi hijo en un momento dado. ¿Y sabes lo que voy hacer, ....?. 
Le contesta una de las clientas (de las pocas personas con espíritu de pueblo, donde los críos se les podía dejar a cualquier vecina, ante cualquier imprevisto,  que aún se las puede uno encontrar) que estaba a mi lado esperando su turno:
- No te preocupes. Yo iré a su hora a la guardería a recogerlo. Me dices lo que le doy de comer.  Le canto una nana antes de que se duerma y cuando salga tu marido lo recoge de mi casa.
Esta buena gente o buena persona casi seguro que cogerá a la criatura entre sus brazos y le cantará:

LA NANA DE LA "SEÑA" SANTA ANA:

Cuando la "Señá" Santa Ana
cantaba la nana a su nietecillo,
cómo se sonreiría 
mientras se dormía el dulce chiquillo
y cantaría con ella, la luna las estrellas y los pajaritos. (2) 

Estribillo:
Un ángel revuela y rompe a cantar
para que la abuela no pierda el compás
y así nacería por aquellos días, 
la nanita nana 
y así todavía se canta en Triana.

Ay nana nanita, ay nanita nana
canta la abuelita Señora Santana
y con voz muy "queja" guitarra y campañas
canta la abuelita Señora Santana.

Sobre el pecho de la abuela
en flor de canela el niño "dormido",
y mientras su nana canta
también a la Santa el sueño ha "rendido", 
y el ruiseñor al mirarlos, por no despertarlos
se duerme en su "nio". 

Estribillo:
Un ángel revuela y rompe a cantar
para que la abuela no pierda el compás, 
y así nacería, ........................................

sábado, 15 de diciembre de 2018

Noches blancas de hospital


Cantaba José Luis perales casi cuando yo terminaba la adolescencia una canción para la navidad que se escucha poco pero aun no se ha olvidado.
Esta villancico lo relaciono cuando mi coro fue a cantar a la capilla del hospital de donde vivo y dio la casualidad que se había muerto un marinero hacía una hora y su familia fue a la misa. Cuando sus familiares escucharon aquella canción recuerdo los rostros desencajados de su viuda, de sus hijos y amigos.

Navidad es Navidad
toda la tierra se alegra
y se entristece la mar.
Marinero ¿a dónde vas?,
deja tus redes y reza
mira la estrecha pasar.

Marinero, marinero
haz en tu barca un altar.
Marinero, marinero,
porque llegó Navidad. (BIS).

Noches blancas de hospital
dejad el llanto esta noche
que el niño está por llegar.

Caminante sin hogar
ven a mi casa esta noche
que mañana Dios dirá.

Caminante, caminante
deja tu alforja llenar,
caminante, caminante,
porque llego Navidad.

Ven soldado, vuelve ya
para curar tus heridas,
para prestarte la paz.
Navidad, es Navidad
toda la tierra se alegra
y se entristece la mar.

TÚ, que escuchas mi mensaje,
haz en tu casa un altar,
deja el odio y ven conmigo,
porque llegó Navidad. (bis).

Mientras el coro murmulla alguien está leyendo
Y en la Misas del Gallo
los coros desgarán sus cuerdas
y, extasidas ante el Cristo que nace,
una madre reza por su hijo,
que, fuera de casa, sentirá tristeza:
y los ojos del hijo esa noche
llorarán con ella.

Tú, que escuchas mis mensajes
haz en tu casa un altar,
deja el odio y ven conmigo,
porque llegó Navidad.


Nota:
Son veinticinco años dentro de un coro parroquial y son muchas las canciones rocopiladas lo mismo que los Villancicos. Los iré poniendo. Cada uno de ellos (como este del marinero recién muerto) otros tienen el propio.

jueves, 6 de diciembre de 2018

A mi llegan los dulces recuerdos

Anoche empezamos a ensayar hasta que llegamos a la última canción: CAMPANITAS. En ella nos pasamos más de la mitad del ensayo. Una y otra vez la cantamos y en el descanso, cada uno manifestaba los recuerdos que le llegaban a la memoria. Miraba a mis compañeros con miradas ausente. Este villancico lo escuchamos por primera cantado por Antonio Machín y después a Mocedades. Intentamos acoplar la armónica, el triángulo y por supuesto las guitarras y las voces. Que de recuerdos nos llegan a la memoria cada vez que escuchamos este villancico tan corto pero tan lleno de contenido.

Campanitas que vais repicando
Navidad vais alegres cantando
y me llegan los dulces recuerdos
del hogar bendito donde me crié.

Aquella viejita que tanto adoré
mi madre del alma que no olvidaré.


Navidad que con dulce cantar
la celebran las almas que saben amar.

Oh que triste es andar en la vida
por senda perdida lejos del hogar
sin oír una voz cariñosa
que diga amorosa llegó Navidad.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Esperando

Este domingo pasado cantamos (desde hace bastantes años) en el primer domingo de adviento una "especie de villancicos" que a mí me gusta.El autor es Cesáreo Gabaráin.


MIm SI7
1º/.Esperando esperando.
MI SOL
Esperando al Mesías que nos ha de salvar
LAm
tierra y hombres se sueñan
SI
porque Dios va a llegar.


MIm
ESPERANDO...
LAm
ESPERAMOS SEÑOR TU VENIDA
MIm SOL MIm
TU VENIDA DE VERDAD.

MIm
- Buscamos la luz que nos guíe
LAm MIm
y encendemos estrellas de papel.
SI
¿Hasta cuándo Señor jugaremos
MIm DO SI
como niños con la fe?

MIm
- Aunque vanos discursos gritemos
LAm MIm
pregonando una falsa hermandad
SI
¿Hasta cuándo Señor viviremos
MIm DO SI
sin justicia y caridad?

MIm
ESPERANDO...
LAm
ESPERAMOS SEÑOR TU VENIDA
MIm SOL MIm
TU VENIDA DE VERDAD.

MIm SI7
2º/.Esperando, esperando
MIm SOL
esperamos a un Niño que en Belén nacerá
LAm
como nace en mi alma
SI
si hay en mí Navidad.


MIm
ESPERANDO...
LAm
ESPERAMOS SEÑOR TU VENIDA
MIm SOL MIm
TU VENIDA DE VERDAD.

MIm
-Villancicos alegres y humildes
LAm MIm
nacimientos de barro y cartón
SI
más no habrá de verdad nacimiento
MIm DO SI
si a nosotros nos falta el amor.

MIm
-Si seguimos viviendo en pecado
LAm MIm
o hay un niño que llore sin pan,
SI
aunque suenen canciones y fiestas
MIm DO
no podremos tener Navidad.


MIm
ESPERANDO...
LAm
ESPERAMOS SEÑOR TU VENIDA
MIm SOL MIm
TU VENIDA DE VERDAD.(3)

domingo, 11 de noviembre de 2018

Jureles asados


La copla de El emigrante de Juanito Gualdarrama. Escrito en el 1949, yo también la he cantado con la boca cerrada muchas veces cuando me fuí nada más terminar la carrera para encontrar un trabajo a Barcelona. Mi mujer y yo llegamos a las tres de la mañana y la familia de Fernandez a esa hora nos estaban esperando para acogernos.
Yo soy un pobre emigrante
que TRAIGO a esta tierra extraña,
en mi pecho un estandarte, ...
En un pequeño patio de un bloque de viviendas la mayoría ocupadas o abandonadas, en el barrio más trético de la ciudad donde viven, en Algeciras, me llema Fátima ya que termina de llegar de su trabajo de la mejor pastelería de Tarífa. Cuando llego estaban comiendo los tres jóvenes jureles asados y de primero lentejas. Pues menos mal que tienen comida y alojamiento puesto qué; ya conocí a marroquíes que llegaron a Algeciras (el año actual se han superado todos los recor en emigrantes que un porcentaje seguro importante no tienen resuelto el tema de comer y dormir todos los días), sin conocer a nadie, la comida era cazar palomas en la Plaza Alta o en el parque y comérselas asadas. Que vida más complicada les espera a todos esos que sueñan con llegar a Europa. Las tórtolas que están en las palmeras de mi casa se comen el pienso de mi gato que es a base de poyo con pescado. En el río que hay cerca de mi casa hay un gran número de patos que son alimentados todos los días por el pan que se le pone duro a los vecinos. Otro dato que está diciendo la tva: Los andaluces tiramos a la basura al año 60 kilos de comida.
Fátima se encuentra totalmente desbordada ya que es madre soltera y de sus dos hermanas que viven también en Algeciras, mejor no escribir nada. Nada más abrir la puerta se encuentran con otro más (y ya son tres), que le entra por la puerta pidiendo poder comer y dormir después de haber pasado el Estrecho de Gibraltar en algo que flotaba. En una patera. Ya tenía dos hermanos dentro de casa con cerca de los treinta años y le llega un vecino de la casa de su madre en el pueblo de Marruecos y amigo de sus hermanos que según la anfitriona de la casa no tiene ni padres ni familiares en su pueblo. Otro treintaañero que llega huyendo de su tierra y pensado que una vez en Europa la vida le cambiará: ¿A mejor?.
Me cuenta que la llegada de estos jóvenes es como consecuencia que el gobierno de su país está reclutando jóvenes para el ejército y llevárselos al Záhara. Lo cierto es que Marruecos se esta quedando sin jóvenes, me dice Fátima. Lo comprueba cada vez que vuelve a su pueblo y ve que hay menos gente por sus calles. Lo mismo que pasó en Benínar cuando la mayoría de los jóvenes decidieron marcharse a Cataluña. A las minas de Figol en Cataluña. Recuerdo una canción de los carnabales de principio de los sesenta de mi pueblo que decía: "En Benínar no hay mozos porque se han ido todos a Figo, los tres de Barbarica, el de José Bargas y Vicentillo, ...".
Papeles. !Papeles!. Solo dispone uno de ellos y además parece ser (la documentación que dispone no del todo fiable) que no son de confianza. Es decir que hasta que no justifiquen que llevan en España tres años consecutivos nadie les puede contratar. Son ilegales. En cualquier momento tropiezan con la policía y los pueden expulsar de forma inmediata.
Los contactos que tiene Fátima (lo mismo que todos los benineros tenían y tienen, era tener controlados a sus paisanos en Cataluña, donde viven y donde trabajan); son los marroquíes en salen o entran a Europa por el puerto de Algeciras a cualquier país de Europa. Ha encontrado; localizan a dos mujeres que tienen que pasar por el puerto. Una que va con dirección a la provincia de Almería en concreto a Adra y otra con dirección a Bélgica. Después de una semana me encuentro con ella, Fátima y me dice:
- El vecino sin familia y mi hermano el mayor, se marcharán para Bélgica a trabajar en la construcción y de la paisana que va para Adra, no me fío por lo que me ha contado el trabajo que tendría que realizar mi hermano trabajando en los invernaderos. Continua diciéndome: Te pido que me acompañes a un abogado que se dedica a temas de legalidad y es donde acudimos todos los marroquíes que estamos en Algeciras. Imposible encontrar un trabajo en el Campo de Gibraltar para un joven de veintitantos años. No quiero que estén en mi casa encerrados las veinticuatro horas por temor a que lo coja la policía, ni que terminen, todo el día en la calle y al final pueden que caigan en el tema de la droga como ya han terminado dos hermanos estando en la cárcel unos cuantos años.
Ya te contaré el dinero que hay que tener para poder plantearse salir de Marruecos y después encontrar un trabajo.
Las negociaciones para decidir salir de Marruecos una vez que se decide salir de la tierra donde te has criado son idénticas a las ejercidas por los benineros que salíamos de La Alpujarra con dirección a Cataluña. Bueno la palabra "idénticas" no es del todo correcta puesto que los que nos fuimos a trabajar a Cataluña, nuestros paisanos nos recibieron abriéndonos la puertas de su casas y el tema de obtener una cantidad de dinero por hospedaje y recomendación para conseguir un trabajo en aquellos tiempos ni se mencionaban.
Pensando en el aburrimiento de estar casi todo el día encerrados en casa por temor a que se encuentren con la policía por la calle y los devuelva de inmediato, un tema que les propongo es darle clase de español todos los días. Que el tiempo lo inviertan en estudiar.
Les llevo el primer día una libreta y un bolígrafo para ver como son capaces de rellenar su currículum. No están preparados para rellenar un folio especificando que saben hacer o porque trabajo han pasado. Los rostros de impotencia de los tres es palpable. Se levantan con frecuencia de la mesa donde estamos y no saben donde ir. Toman conciencia que están en España y no saben su lengua. Decido pasar a que copien todo aquello que yo escribía. Intento que Fátima este entre nosotros para facilitar la traducción del castellano al marroquí. La hermana al ver el rostro de sus hermanos, prefiere que debemos de dejarlo al menos por hoy.
Cuando estaban en su tierra fueron contaminados (García Márquez indicó en Cien aÑos de Soledad, que fue una determinada mosca la que contaminaba a la población, ...), por una determinada mosca, los jóvenes, apenas duermen, apenas comen, solo se relacionan los que ya están contaminados, y entre todos van programando la forma de llegar a Europa. Ya están en ella y ahorra está en su cabeza una impotencia, una confusión que ya se equivocan hasta cuando tienen que saludar. ¿Como hacerlo?. ¿Como lo hacemos, como saludamos, como en Marruecos a las personas que nos simpatizan?. ¿Cómo se saludan los amigos en España?. El más pequeño de los tres está tan traumatizado, que Fátima dice que ese hermano no se mueve de su lado.
El lenguaje no verbal me hace pensar, lo leo en sus rostros, la impotencia que tienen los tres:
Con la impotencia del agua que cae sobre la rueda de un molino parado.
Con la impotencia del granado que estaba lleno de flores y los granizos, el agua, las tiró al suelo.
Con la impotencia de estar en la flor de la vida y estar todo el día encerrado en un piso, un bajo por donde no entra ni el sol ni las personas.
Con la impotencia de querer regalar las fuerzas de sus manos y no disponer de cemento que una esas piedras.
Con la de abrazos que tienen acumulados y buscan a quien regalarlos y no encuentran a nadie que los quiera.
La tristeza los envuelven como le envuelve el sol, el aire, al ir por las calles, las aceras y se mete con ellos en la casa forzándolos a estar con ella, sin saber cuando se va y dejar cerrá la puerta.

martes, 18 de septiembre de 2018

Los alpujarreños: ¿Adoptaremos la patera?.



Ay como me duele el alma
cuando te visito y recorro tus calles.
Alpujarra que estas desploblada,
te abandonan, te ignoran.
Cementerios los más antiguos
con nichos que acumulas,
están llenicos de huesos y calaberas.
Casi sesenta años, los nietos
de aquellos abuelos que vieron marcharse
a los jóvenes de la tierra.
Las nuevas generación investigando
la semilla del tomate la sandía
en el campo de Dalías
y la alcaparra, las cerezas
las castañas, la almendra y la higuera
que fueron el sustento de sus antepasados
lo que fuese los alimentos de La Alpujarra,
nuestros cientificos, ni van ni se les espera.
Les traen sin cuidado que os perdais,
la castalla, la almendras o las cerezas
el la sequia o en la niebla.
Árboles milenarios, llenos de ramas secas.
¿Que seais el sosten de sus hijos
para que no se vayan de su tierra?.

Ay Alpujarra de casas blancas
de calles hormigonadas y empinadas
por donde andan los viejos
a paso lento y con callada.
Tus jóvenes se marcharon
y sus hijos no regresan
teniendo entre tus nietos
ingenieros de todas las especialidades
que trabajan en prestigiosos laboratorios
para que sean ricas otras tierras.

Ay Alpujarra que no invierten ni potencian
ni investigan, ni la andan, ni la observan
que este despoblada: ¿A quien le duele
la tierra de sus antepasados
donde sus raices no pueden quedar en el aire
han de permanecer en la tierra?.

Los ambulatorios y las escuelas.
Ellos dicen que los viejos se desplacen
que a los niños se concentran.
Las más grandes cooperativas junto al mar
y en la sierra, las tiendas,
ni son rentables; no se encuentran.
Los alpujarreños, que nos duele nuestra tierra
para que se nos escuche, se nos tenga encuenta.
¿Tendremos que llegar al El Ejido
a la capital, a donde sea,
subidos en una patera?.

miércoles, 15 de agosto de 2018

Las vocaciones benineras


Parece ser que la primera mujer que se pudo presentar al examen para la obtención del título de medicina en España fue en el 1882. Imaginen la de años que tienen que pasar para que una beninera decidiese entrar en la universidad.
En Benínar la primera mujer que llega a obtener el título de maestra fue ya en el siglo 20, María Maldonado conocida en el pueblo como la mujer del Regalao. Tendría que marcharse a Granada  a lomos de una burra ida y vuelta (recorrido que seguro le llevaría más de dos días y dos noches) teniendo que pasar por encima de Sierra Nevada. Ya después de la guerra civil del 1936, es cuando llegan a obtener el título de magisterio dos Marías (llenas de coraje y con escasos recursos). Ya en los años sesenta y setenta ya las mujeres pueden acceder a la universidad aunque solo es una la que termina una carrera en la universidad. Cambian en su mente que ser esposa y tener hijos es compatible con un trabajo.  Siglos han tenido que pasar. Es la primera generación que lo logra. Tiene que llegar los últimos años  del siglo veinte cuando hijos/as de beniner@s (quiero decir descendientes de benineros/as, prácitamente ya el pueblo había sido borrado del mapa, sus padres ya vivían fuera de dicho lugar). Ya  son varias las que obtienen un titulo universitario. De todas las benineras,  en casi un siglo tan solo acceden a la universidad cuatro.
Seguro que se están preguntando: ¿Y cuantos hombres?. Pues en ese periodo de tiempo siete. Me refiero a una población que parte en el 1890 con mil habitantes y cuando el pueblo es exterminado en el 1982 la población es aproximadamente trescientos. ¿Y de los que se marcharon como emigrantes a Cataluña principalmente cuantos accedieron y terminaron la universidad?. Pues según la información de que dispongo nadie, ni ellos ni sus hijos.
¿Que motivos son los que hacen madurar en la mente de la gente joven que pueden llegar a estudiar en la universidad?.
Son tres motivos que inciden en ello. El primero es que llega al pueblo la radio, después la televisión y la llegada cada Semana Santa de un grupo de seminarístas que son observados por los jóvenes del pueblo y en cierta medida los reta a ellos; tienen la posibilidad de ser estudiantes como los que se preparan como sacerdotes. Otra aportación son los centros de formación profesional que son inaugurados en Almería donde estudiar casi no cuesta dinero ya que allí pueden dormir y comer todos los días. Es en los años 1960 cuando todos los jóvenes se plantean su futuro fuera del pueblo. El trabajar en el campo no está contemplado como su futuro por los jóvenes benineros y benineras.
En aquellos tiempos aparece la siguiente frase: "Los jóvenes son los desertores del arado". Las adolescentes se marchan a estudiar a un colegio de monjas y los jóvenes van a estudiar a formación profesional o en el seminario. De las jóvenes ninguna (buena una obtiene una licenciatura) se plantea terminar en la universidad y de los jóvenes tan solo uno termina en la universidad y de los seminaristas también es uno el que termina una carrera. Algunos de ellos tienen tan pocos recursos que es el cura y Lola Sánchez los que brindan ayuda a este tipo de estudiante hasta que llegan las posibilidad de obtener una beca.
Por supuesto que los que en aquellos tiempos eran los maestros de escuela de Beninar que en cierta medida respaldan a aquellos jóvenes que quieren seguir estudiando. Estos maestros son Don Salvador y Doña Pepita (que era la mujer del médico). El pronóstico de los maestros (si valía o no para estudiar) es decisivo.
Los que terminan en formación profesional una vez titulados se marchan a trabajar a Cataluña. De los estudiantes de seminario son dos los que terminan una carrera.
Cuando estoy escribiendo toda esta evolución de la juventud de una época de un pueblo que vive de la agricultura y ganadería pienso en esos miles de jóvenes que llegan a España procedentes de África. Estos como los benineros tienen en su mente dos prioridades. Primero ponerse a trabajar y con ello disponer de un sueldo y segundo ayudar a su madre mandándole dinero para eliminar sus penurias. Lo de estudiar los que llegan de fuera es una tramitación que tienen que realizar a la fuerza. Nadie espere que de todos los que están entrando por el Campo de Gibraltar procedentes de África llegaran a ser ingenieros, médicos, etc. ¿Cuantas generaciones tiene (de estos recién llegados) que pasar para que en sus descendientes aparezca un universitario, ...?. ¿Cuando escucharán por primera vez la palabra vocación y comprenderán su contenido?.
La realidad o la experiencia me dice que en Bradsfors en Inglaterra en unos cuantos años trabajando en su hospital, raro es encontrarse con un especialista paquistaní (a pesar de ser una población mayoritaria que viven en dicha ciudad) lo mismo que "se las ven y se las desean" para encontrar profesionales para trabajar en el hospital, a pesar de tener una universidad (dicen que es una de las mejores del mundo y más numerosa)con alumnos de 150 países estudiando en ella. Raro es encontrarse en un servicio del hospital de dicha población con algún alumno haciendo las prácticas.
La vocación para  ejercer determinada profesión va a depender de un determinado entorno familiar y de la nota media que obtienen en selectividad. La más influyente el entorno familiar.

lunes, 2 de julio de 2018

La mejor sonrisa que recuerdo


Sonrisa que representa la plenitud. Regalada
Eugenia llega a Benínar en el 1970, cuando aún la tormenta no había destrozado la vega ni habían llegado los malvados seres del pantano. Llega un momento en que empiezan las obras de la presa y Eugenia dice: “No podíamos soportar que a nuestra vivienda llegasen piedras procedente de las explosiones de los barrenos para la construcción de la presa”.
En este escrito intentaré enfocarlo (tal y como me lo han pedido), en la incidencia que tienen sobre los benineros, la llegada de una familia canadiense, que  deciden quedarse a vivir entre ellos, con sus  cuatro hijos menores. ¿Cuál es la razón de elegir Benínar de todos los pueblos visitados en La Alpujarra?. ¿Puede que fuesen la cantidad de naranjas que estaban en el suelo en los naranjos de los Fernández que a sus hijas les impactan?. ¿La vega?. ¿Las parras?. ¿Los huertos?. ¿Los frutales?. ¿Puede que fuese la disponibilidad ofrecida por la mujer del alcalde, Carmen, entrañable que siempre fue seria y totalmente desinteresada?. ¿Sería aquel rosal en aquella terraza que tenía la casa de Andrés el Regalado, con una alfombra de pétalos de rosas, en aquella terraza de aquel rosal que ocupaba todo un parral?. ¿Sería que Angelicas les obliga a toda la familia a sentarse en el portalillo, les puso delante cestas llenas de frutas?. Además aquella beninera era capaz de decir: ”Hasta que no se terminen, hasta que se agoten  aquí no se levanta nadie”.  ¿Sería que sus dos hijas menores siempre que lo deseaban tenían burras a su disposición para pasearse?. ¿Sería que el padre, Aurelio tenía cestas y cestas llenas de todas las frutas de los huertos de Benínar que podía convertirlas en mermeladas?. ¿Sería que era en el único pueblo que la hija del alcalde, Maricarmen  tocaba la guitarra y las veladas eran tantas, cuantas fuesen necesarias y sin estar controladas por el reloj?. Las veladas en aquel silencio, (controlado siempre por el perro)  en la puerta del alcalde, las voces, la guitarra,  solo unos cuantos las vivieron en vivo y en directo pero imposibles  expresar las sensaciones, jamás se pudieron describir con precisión. Allí se cantaba de todo y en todos los idiomas. Fueron tantas las coincidencias que refleja este escrito y no escritas, que lo cierto, es, que aquellos dos o tres años vividos en Benínar van a marcar para siempre a los canadienses, tanto a los padres como a los hijos, a la gente de aquel pueblo muchos más. Cuando digo a muchos más, también me refiero a todos a aquellos extranjeros que son invitados por la familia canadiense a visitar La Alpujarra y dormir en su vivienda. Gracias a las maravillas que Eugenia refleja en sus cartas. Llagan canadienses, ingleses, franceses, etc. Visto desde ahora, en el 2018, si la familia canadiense no la expulsaran los barrenos para la construcción de la presa, sin duda hoy nuestro pueblo estaría lleno de extranjeros como hoy está Mijas, Coín o Alhaurín. Eugenia y su familia lo hubiesen logrado ya que era corresponsal en España de una revista (no recuerdo en estos momentos su nombre) que era editada semanalmente en inglés y en francés, es decir llegaba a medio mundo.               
Nada más llegar al pueblo, Eugenia no se desprende de su diccionario, son muy pocas las palabras que dominaba y además se sumerge en La Alpujarra, la España más aislada con un lenguaje peculiar con personas mayores  que posiblemente no habían viajado ni a su capital Almería. Cuando se equivoca, no utiliza la palabra apropiada los benineros le corrigen con una sonrisa y ella así lo entiende. No sabe como corresponder a tanta amabilidad, a tantas donaciones de papas, aceite, garbanzos, , … todo lo de temporada; tantos, que semanalmente tenía que llenar su coche y llevar lo que no podía consumir a los amigos dejados en Aguadulce.
Aurelio no duda poner su coche a disposición de todos aquellos benineros que con urgencia tenían que realizar un viaje a Berja o cualquier otro lugar. Es cuando están empezando los invernaderos en la zona del poniente y es cuando la familia de Eugenia se siente totalmente desbordada por llevar siempre lleno el maletero del coche  de todos aquellos géneros que  cosechaban  los del pueblo.
¿Qué incidencia tiene la familia canadiense en Benínar?. La mejor de todas. A los benineros se les permite, se les da la oportunidad de demostrar que son capaces de ser acogedores. Que son capaces de compartir todo lo que daban los huertos, los corrales, los gallineros. Ser bondadosos. Que las habladurías, los chismes y comentarios negativos sobre una determinada persona cuando se les contaban a Eugenia, aquella canadiense le daba la vuelta como un calcetín y el calcetín mostraba sus mejores colores, los originales.
Eugenia logra poner en contacto unos hermanos que no se conocían, unos en Francia y otros en Benínar por culpa de la guerra civil. En el pueblo costaba trabajo aceptar que una misma persona hablase en francés y en ingles, como ellos decían: “De forma natural”.
Había un chico con bastantes limitaciones; ella da su diagnóstico y ayuda al chaval y a su familia aceptar aquella situación con naturalidad. Hoy sería: Lllega por primera vez al pueblo la rehabilitación a un chaval discapacitado.
Al dedicarse su marido al tema de la alimentación, Eugenia dedica todo su tiempo a escribir y averiguar el cómo devolver a todos los del pueblo tanto como los benineros les habían dado de forma espontánea y desinteresada. Nadie como ella para acariciar mientras escuchaba a los ancianos, hombres y mujeres del campo, rudos, criados y acostumbrados o educados al escasísimo contacto humano. Escucharlos. Eugenia les decía que sus historias eran las mejores que había escuchado y que eran interesantísimas. Cada cual con su historia se pasaba por la casa de Eugenia y salían la mar de contento-a al ser puntuada de aquella forma por una extranjera. 
Eugenia decía que hasta las golondrinas le habían elegido a ella, al techo de su despacho para que disfrutase del proceso de nacimiento de los golondrinillos. ¿Cómo devolver a las golondrinas aquella elección, aquel regalo?. Los benineros se preguntan: ¿Los nidos de golondrina son un regalo?. ¿Si los nidos de los pájaros siempre existieron en todas partes y ellos no habían descubierto ese significado tan importante?.
Es tal la huella que dejó Benínar en toda la familia Doucet, que en la actualidad, sin ir más lejos en el mes de noviembre pasado, en el 2017,  una de sus nietas con su marido vuelve a visitar la zona una vez más. No sé cuantas veces lo hizo, pero me atrevo a decir que muchas veces más que algunos de los hijos de Benínar que se marcharon a Cataluña. Dos de sus hijos viven desde que se jubilaron todo el invierno en España. Uno de sus hijos está casado con una de Berja y trabajando en todo el Poniente de Almería. Para acabar; una de sus nietas que trabaja en Quebec TV, (comparando como si fuese TVE) nos visitó recientemente.
¿Cuántos canadienses, ingleses, franceses, alemanes, acuden con frecuencia a La Alpujarra por lo descubierto y explicado por Eugenia?. Sé que son unos cuantos sin que los familiares y amigos de Eugenia sepan, lo qué organismo oficial o local gasta puñados de euros con el argumento de promover el turismo alpujarreño.
La última vez que vi a Eugenia Doucet fue en facebook, en una foto rodeada de: ¿Nueras?. ¿Hijas?. ¿Nietas?. ¿Biznietas?. Qué más da, Eugenia siempre ha estado rodeada de los suyos. Es la única beninera que ha llegado a esta edad manifestando que tiene todo lo que necesita. Hora que vive en Canadá como cuando vivía en La Alpujarra le visitan sus once hijos y todos sus descendientes.
Si el lector quiere disfrutar e interpretar una sonrisa repleta, la que le ha costado noventa años aprender posturas para mostrarla, la sonrisa que le arranca otra al que la contempla,  mira su sonrisa, la de Eugenia Doucet y verás donde se expresa la plenitud, de lo ma-mejor-dermundo. 

sábado, 16 de junio de 2018

En el cincuenta aniversario de casados

Mi amigo Daniel me ha traído una letra de una canción que la compuso otros amigos (Isidoro y Maíte) para el cincuenta aniversario ¿de su casamiento?. Ellos le llaman a la composición pareja de tres. Es que cuando se llega a esa edad casad@s, pienso que es difícil crear dicha composición, y a su vez, que los que te rodean sean capaces de juntar a los que te rodean y todos juntos cantar dicha canción en el cincuenta aniversario de boda. La verdad es que siempre existen excepciones.
El que escribe ya paso de la celebración de los veinticinco y aun le faltan unos cuantos años para celebrar  los cincuenta aniversario, (si es que llegamos), juntar a amigos,  hijos y nietos y que me cantasen en la celebración: 

A ti que eres compañera de mis ilusiones
a ti, compañera de mis sueños y canciones,
a ti que siempre sacaste de tus labios palabras de aliento,
a ti, por ti, lanzamos hoy nuestros deseos al viento.

El estribillo.

Que nuestro amor, sea un camino en el mismo sendero
ni uno delante ni otro primero, si no llevando a Cristo entre los dos.
Que nuestro amor, caminando en el mismo sendero
sea siempre fiel al primer te quiero y reine la armonía entre los dos.

A ti, que sufres tantas veces todos mis enfados
y sabes que a pesar de todo estas siempre a mi lado,
a ti que tienes en tus ojos miradas de aliento,
a ti, por ti, lanzamos hoy nuestros deseos al viento.

Estribillo.

Nuestros amigos e hijos pregonan, y cantan
que hemos hecho del amor una meta una vía,
que tenemos tantas cosas que transiten vida,
que cada uno tenga al otro como amigo fiel,
que seamos como Dios lo quiso pareja de tres.

Estribillo.

La verdad es que quedaría mejor el estribillo de la canción:
Hasta el final de IL DIVO.
Hoy te prometo amor eterno
ser para siempre
tuyo en el bien y en el mal.
Hoy te demuestro cuanto te quiero
amándote hasta el final.